14 marzo 2017

El arrecife de las sirenas.



«Desnudo, púrpura y envuelto en esa fina película blancuzca a la que los médicos se refieren como vérnix caseoso, un recién nacido rompe el silencio en la sala de partos con su alarido y luego calla, casi en señal de respeto, mientras atraviesa la habitación con una curiosidad inenarrable, dejándose permear por este su nuevo mundo, y la pureza de quien, afortunadamente, no conocerá el mal hasta dentro de muchos años. ¿Cómo explicarle su presencia aquí? Más o menos, esa es la historia que cuenta El arrecife de las sirenas, algo así como una odisea en dos direcciones: la primera, el tránsito de la nada a la vida; la segunda, una sucesión de postales que van de Tlaquepaque a Trastévere, de un aeropuerto en París al templo de Kamakura, de la noche de Oporto al lago de Sloterpark en Ámsterdam... La búsqueda por el mundo de aquello que reside en ella misma es el hilo que cose todos estos recuerdos. O como Luna remata al final del arrecife, un libro cuya felicidad es contagiosa: "lo que me libera del miedo y de la muerte/ es verte vivo en todos mis paisajes". Así sea, Ulises» (Antonio J. Rodríguez).

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5 comentarios:

Nacho Jiménez dijo...

"Ten cuidado con tus sueños porque son la sirena de las almas." decía Flaubert. Tiene una pinta tremenda. Muchas ganas de leerlo ya. Un saludo!

Tomàs Cerdà Martorell dijo...

Te sigo en Instagram. Ya lo he leído, Luna. No perfecto. Pero aunque me sobren algunas polillas me ha parecido un libro brutal; de una poeta madura. De alguien que sabe trabajar las palabras para convertirlas en, no sé cómo decirlo, algo suave y contundente a la vez.
Me quedo con los poemas del final, los que dedicas a tu Ulises: amor físico y del otro. Lo he acabado y lo volveré a leer porque estos versos tienen mucho sabor.

Luna Miguel dijo...

MILLONES de gracias

Rosana María Formia dijo...

👍❤

Rosana María Formia dijo...

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