28 agosto 2016

Baño en el lago de Sloterpark.

tú sabes muy bien que los poemas siempre tienen razón
Niels Frank

quería que la primera vez que vieras el mar fuera en el sur
más concretamente en el cabo de gata
y más concretamente aún en el arrecife de las sirenas
o en aquella cala hecha de escombros
entre las salinas y la fabriquilla
donde una vez en primavera tuve que lanzar rosas al azul
quería eso y fui egoísta
porque en vez de celebrar tu cuerpo en la arena
de cualquier playa divertida
yo quise llevarte a la de un recuerdo íntimo
mirarte vivo allí donde miré la muerte
y bautizar aquel encuentro
como una casualidad artificial pero memorable
sin embargo
el destino quiso que tus ojos se toparan en agosto
con el agua extranjera del mar del norte
y con el barro de los canales holandeses donde los patos
baten sus alas levantando las mismas gotas
que salpiqué sobre tu tripa
el último día de vacaciones en sloterpark
fue allí donde descubrí que el arrecife
es un lugar que sólo existe en mi cabeza
una imagen hecha de sal y espuma
que lo inunda todo y se parece a tu mirada
da igual la cantidad de veces
que te hubiera imaginado en el mar de los deseos
creo que lo que me libera del miedo y de la muerte
es verte vivo en todos y cada uno de mis paisajes





Ámsterdam, agosto de 2016
después de Volendam y Sloterpark

08 agosto 2016

Bebé reptil.


Unos pies que nunca han tocado el suelo
no deberían ser llamados pies
en todo caso lo que agita sus dedos
al final de tu cuerpo
lo que me da patadas en la cama
o lo que tocas con extrañeza
demostrando una flexibilidad increíble
podría llamarse aleta
alita
algo pequeño que sugiere vuelo
que invita a la velocidad
algo blandito
los llamaremos pies
porque aunque no hayan caminado aún
lo cierto es que tienen la forma perfecta
la miniatura perfecta de aquello
que algún día no muy lejano
echará a andar
acaricio tus pies cuando estás dormido
y la cosquilla te estremece
acaricio tus pies cuando juegas en la hamaca
y siento en ellos el fresco y los nervios del verano
acaricio tus pies al salir de la bañera
y se me resbalan entre las palmas
como dos peces de acuario
unos pocos centímetros de tu carne bastan
para definir la bondad
la pulcritud
la inocencia de un cuerpo
que nunca toca el piso
salvo cuando en un despiste adulto
cae de la cama e impacta
piel contra mosaico
cabeza contra suelo hidráulico
qué ironía
quizá los buenos padres que dejan caer a su bebé
tampoco deberían ser llamados buenos padres.