01 septiembre 2015

¿Por qué debería darnos miedo hablar de la maternidad?

Utagawa Kuniyoshi

Ayer publiqué un artículo en PlayGround sobre por qué mis amigas no quieren ser mamás, aunque, en verdad, de lo que trataba aquel texto no era exactamente de la no-maternidad, sino más bien de lo difícil que es respetar y entender las opciones que las demás mujeres toman con respecto a su cuerpo, a su futuro y a su manera de relacionarse con las demás.

Después de que el texto saliera en las redes de la revista no dejaron de llover comentarios positivos, y otros muy negativos en la línea de lo que me esperaba mientras lo escribía. Muchas usuarias y lectoras se quejaron de que había “muchos artículos sobre la no-maternidad” pero ninguno sobre lo difícil que es ser madre joven, o madre a los cuarenta, o madre en ciertos países, o madre soltera, o incluso sobre el hecho de no poder ser madre.

De nuevo, la tesis del artículo quedaba comprobada en esos comentarios. Cuando yo escribo o cuando muchas de nosotras escribimos sobre este tipo de temas, lo hacemos para vencer ciertos tabúes, y no para causar confrontaciones. Sin embargo, es curioso que se trate como se trate, todo lo relacionado con el cuerpo de la mujer siempre da miedo y respeto, porque nunca sabes cuándo podrás estar haciendo daño a alguien.

Cuando meses atrás escribí sobre lo que significa ser madre a los veinte años, madres que lo son a los cuarenta se sintieron insultadas. Cuando un poco antes redacté una columna sobre mi aborto espontáneo y lo horrible de la experiencia, mujeres que habían abortado porque querían o lo necesitaban, se sintieron insultadas porque lo suyo, aunque deliberado, también era doloroso.

De todo esto, lo único que saco en claro es que es dificilísimo hablar de un aspecto de la mujer, sin silenciar otro. Es imposible escribir sobre algo tan íntimo, sin incomodar a las lectoras, aunque ese no sea el propósito de quien redacta. Incluso a mí, que jamás me ha incomodado dar la cara o hablar de mis experiencias, a veces me entra un miedo terrible a decir quién soy, o cómo me siento, no ya sólo al público sino a mis amigos más cercanos.  

Por todas estas cosas me da pena cuando alguien se burla o se queja de la obsesión de muchas escritoras por hablar de temas como el sexo, la maternidad, la crianza, la menstruación o cualquier otro tema femenino. ¿Cómo no iban a hacerlo, si aún quedan tantas polémicas, tantos asuntos delicados por resolver, tanto por aprender de quien tenemos al lado y piensa distinto que nosotras?

Me gustaría deshacerme de ese temor, y quiero hacerlo artículo a artículo, y aprendiendo de otras chicas, de los emails que me envían, de las conversaciones que mujeres que no conozco inician conmigo sólo para buscar reconocimiento y cariño.

¿Por qué parece que estemos tan vacías de esas dos cosas?

¿Por qué yo misma, por ejemplo, siento pudor de hablar con libertad de mi embarazo?

Ya lo sé: es el miedo.

El miedo a que otra vez vuelva a salir mal, o el miedo a decepcionar a mi familia si algo no va bien, o el miedo a que aún sea demasiado pronto, o el miedo a los comentarios de ánimo teñidos de pena, o el miedo a no disfrutar de mi propio cuerpo y de mis propias náuseas, hasta que los médicos no hayan certificado que mi segundo bebé sí nacerá, y que lo hará completamente sano.

Necesito hablar, y necesito compartir, y como muchos y muchas de vosotros me habéis pedido una selección de lo que he escrito a propósito de la maternidad, sus claros y sus sombras, he recuperado 6 artículos que desde 2013 vengo redactando en PlayGround, y que nacen de mi preocupación por este tema.

¿Mi generación no quiere ser mamá? Recomendación de algunas lecturas sobre la maternidad, desde Carolina del Olmo a Sylvia Plath pasando por Gabriela Wiener.

10 retratos de una maternidad salvaje. Pequeña galería fotográfica sobre la que escribo una especie de poema-ficción, en donde apoyo una maternidad natural.


Historia íntima de la literatura a través de la vagina. Sobre no poder ser madre, a través de la novela El cielo oblicuo, de Belén García Abia.

Cómo ser madre a los veinte años. Distintas maternidades por debajo de la treintena, con motivo de la publicación de Siamesa.

Mis amigas no quieren ser madres. Una conversación con tres mujeres que, por motivos bien distintos, no quieren ser madres.


Gracias.
Para más cosas: luna.miguel@playgroundmag.net

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo creo que uno de nuestros problemas es que, en general, no nos acercamos al pensamiento de los demás -o a la parte de su pensamiento que una persona decide mostrarnos o desarrollar en un momento dado- para inspirarnos, o para hacernos preguntas sobre nuestra propia experiencia o pensamiento, o para comprender al ser humano y al mundo mejor, sino para tomar partido, para decidir si estamos de acuerdo o no. Claro, me parece normal que al leer o escuchar algo salte en nuestro interior un pequeño resorte a favor o en contra, pero pienso que, en realidad, lo que nos sería más útil a cada uno, sería aprovechar la oportunidad de descubrir lo que hay de nuevo para nosotros en el pensamiento de un otro. La verdad es que yo me doy cuenta de que hay muchísimas cosas en el mundo que no entiendo, muchísimos pensamientos o búsquedas individuales o colectivas que no me siento capaz de "seguir" o comprender, por eso me tomo la tarea de leer y de escuchar (que en realidad es un poco lo mismo), la mayoría de las veces en silencio, pero en diálogo conmigo misma. Y por eso agradezco profundamente a todas las personas que se animan a compartir sus pensamientos o experiencias o búsquedas. Así que gracias por superar el miedo.
Beatriz Boca

Nata Ruiz-Poveda dijo...

Tienes toda la razón. Y enhorabuena por tu embarazo, Luna.

Anónimo dijo...

podría firmar lo que ha escrito beatriz y añado que yo creo que funcionamos al revés de lo que nos parece y que cuando nos abrimos conseguimos no que los demás entren en nosotros sino que nosotros entremos en los demás y que cuando otro se abre es él quien entra en nosotros es un poco lioso pero creo que se entiende

Anónimo dijo...

Estoy completamente de acuerdo con Beatriz. Yo no sé por qué la gente se siente insultada o menospreciada cuando se habla de algo tan personal e íntimo como la maternidad o el aborto, ya sea en positivo o en negativo. Es como si la experiencia personal de cada una fuera la única válida y las demás fueran aberraciones. Hace años yo tampoco quería ser madre, y me sentía como un bicho raro cuando se me ocurría decirlo en público. Hace poco tuve un aborto diferido y en aquel momento comprendí cómo debían sentirse las mujeres que habían abortado por propia decisión, y me sentí más cerca de ellas que nunca. Y ahora que vuelvo a estar embarazada he sentido todo ese miedo del que hablas de decirlo en voz alta porque nunca sabes si te puede volver a pasar. Demasiado difícil es ya todo esto como para encima no ser capaces de ponerse en la piel del otro e intentar entender su propia experiencia.
M. Góngora

Anónimo dijo...

Sólo significa que aún no eres capaz de escribir un buen artículo.

luna dijo...

Qué cachondo eres. :)

Anónimo dijo...

Yo creo que es difícil hablar de ello porque precisamente es algo muy íntimo y muy complejo, que, además, lo queramos o no, va unido a la naturaleza femenina. La propia naturaleza nos tiene programadas (mes a mes) para ser madres y durante siglos la sociedad ha apoyado esa idea. Así que por mucho que el feminismo haya luchado porque existan diversas opciones para las mujeres, el tema de la maternidad siempre será difícil.

En mi caso, no tuve mucho problema para decidir si ser madre porque tengo bastante instinto maternal y me gustan los niños, pero aún así siempre es difícil. Aunque también entiendo a las mujeres que no tienen instinto maternal y prefieren no tenerlos o a las que deciden abortar porque no se sienten preparadas.

Hace poco leí un especial sobre feminismo en Babelia que me gusto mucho porque decía que ya no había que hablar de feminismo, sino de feminismoS ya que actualmente hay muchas circunstancias y vidas distintas. Por ejemplo, no va a reivindicar lo mismo una mujer de un país musulmán que unas estadounidense. Una querrá acceso al mundo laboral y poder decidir sobre su maternidad y la otra querrá una "conciliación real de la vida familiar y laboral", para poder ver a sus hijos, o, incluso, tenerlos.

Laura Freixas ha sacado hace poco un libro muy interesante en el que habla de la maternidad y se pregunta cómo es posible que un tema tan importante como ese no se vea más reflejado en la literatura. Yo creo que se debe a que, en efecto, es un tema muy difícil y complejo, con casi inexistente tradición literaria, ya que quienes han tomado la palabra a li largo de la historia siempre han sido los hombres, y esos sí que no pueden ser madres.

Bricia

Ainaroa dijo...

Cada uno habla de la feria desde su óptica particular. Creo que la problemática en torno a lo femenino varía mucho según en el lugar del mundo en que se viva. Todas esas cuestiones se les plantean a las mujeres occidentales , que afortunadamente tienen la opción de elegir, para una gran parte de las mujeres no existen , ni se les puede pasar por la cabeza otra opción que ser madres sí o sí , a pesar de tener que vivir una maternidad muy penosa, incluso no deseada.Nosotras, solo deberíamos congratularnos con nuestra situación, sopesar nuestra elección personal y ser respetuosos con las decisiones ajenas

Luna Miguel dijo...

Por supuesto, pero que nosotros lo tengamos más fácil no significa que no debamos luchar por nuestros derechos ni por los de personas que viven en países con menos opciones. De hecho nuestra responsabilidad es ayudar.

Carol Johnson dijo...

Luna, ¿conoces el libro El bebé de Marie Darrieussecq?, ¡felicidad y gozo por el nuevo embarazo!, un abrazo.
Carol

Carol Johnson dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Miedo no sé a quién le dará ( yo no me he encontrado con nadie cercano que lo tenga) pero monotemática estás de un rato. Todo está bien en su justa medida.

Luna Miguel dijo...

Bueno, cada cosa tiene su tiempo, y ahora es el tiempo de esto. Si no te gusta puedes marcharte, y ya te avisaré cuando hable de otra cosa. :)

Anónimo dijo...

Hecho! Que salga genial lo tuyo!

Anónimo dijo...

Hola Luna. Te entiendo perfectamente. Me quedé embarazada deseándolo muchísimo y tuve un aborto que me dejó desolada. Mi 2º embarazo no lo disfruté por miedo a volver a abortar. Todo fue de maravilla y tengo una niño que es un sol. También tengo una niña que es otro sol y de ese embarazo disfruté porque ya no tenía el aborto como una amenaza, ni siquiera lo pensé. Con esto quiero decirte que no te fuerces a nada, si te preocupas, pues te preocupas. No es tan importante "disfrutar" del embarazo, sino prepararte psicológicamente para lo que viene, que será lo más grande, lo más hermoso, lo más duro y lo más aterrador de tu vida. Nunca serás la misma, pero crecerás tanto que aprenderás a no echarte de menos, aprenderás a ser tú+bebé, que es un modo de ser tú de otra manera. Mis mejores deseos. Prepárate para el milagro y para los sentimientos contradictorios. No cambiaría ser madre por nada del mundo.
Marta

Anónimo dijo...

Bueno, no sé si esto debería decírtelo o no, pero a ese bebé perdido no logro olvidarlo, no quiero olvidarlo. Fui madre dos veces y no fui madre una, así que cuento tres estados de amor profundo. Era mi bebé y lo recuerdo cada octubre, cuando debería haber nacido, y cada abril, cuando lo perdí. Y lo quiero.
Marta

Anónimo dijo...

Leo este post con mucho tiempo entremedio... la verdad es que seguía tus artículos en PG, acá y también tus poemarios. Los tengo todos. La verdad era tu fiel lectora y digo que lo era porque al igual que muchas mujeres que te leen para criticarte yo te leía para ir a la par, aprendiendo post a post, artículo a artículo, verso a verso, así como escribes en esta entrada. Lamentablemente en algun momento me dí cuenta, y tal vez eso sea lo que ocurra a muchas mujeres (lector/e-as), y es que te habías convertido en alguien que escribía absolutamente sobre todo lo que giraba en torno a tí. Tú, tú, tú... no apelas a una polifonía en los temas, muchas veces llegas a otros aspectos al cabo del tiempo en que has reflexionado, pero porque te ha pasado a tí (esas cosas se saben porque las posteas todo el tiempo) eso es quizá lo que les molesta a las mujeres o a los lectores en general y por eso re criticarán siempre... mientras hablabas sobre el tema del deseo de la maternidad, ahora que estas embarazada y más tarde cuando te enfrentes a los demás problemas de la maternidad. Es molesto, terriblemente molesto, creo que por eso dejé de leerte y hoy vuelvo a hacerlo para ver que tal, pero veo que es lo mismo, pero en fin de nada sirve escribirte todo esto que escribe un ex-lector. En fin... ya lo verás tu misma. sin embargo parecer una persona simpática, la gente no debería ser tan dura contigo. Pero ya ves...
enhorabuena por este bebé.

Luna Miguel dijo...

Gracias por tu comentario. Sin embargo no entiendo por qué debería resultar molesto que hable desde mi experiencia (con el tema de la maternidad, en PlayGround, también lo hago desde la de los demás en varias entrevistas que rondan el tema, por cierto). Siento que te molesten mis opiniones, pero es que son eso, mis opiniones. Mis experiencias. Mi manera de conocer el mundo y compartirlo, a veces dándome cuenta de que antes estaba equivocada y otras de que estoy tratando un tema peliagudo, que ha ayudado a gente a salir adelante. Comentarios como este, más negativos o más positivos, me llegan a diario, y siempre de personas que quieren debatir, aunque nunca desde el anonimato. Y eso es algo que agradezco profundamente a los lectores: que den la cara, que cuando critiquen no digan únicamente "es que estás hablando sólo de ti" (¿y qué?) sino que me aporten ideas, retos, temas que solucionar en mis planteamientos. Muchas gracias, L