01 junio 2015

The Body Poetic II (versión española de la entrevista en The Quietus).



En los últimos días muchos me habéis escrito para pedirme la versión en español de la entrevista con Emily Berry en The Quietus (puede que no se corresponda del todo con la entrevista que se publicó al final) así que he preferido pedir permiso a Karl para colgarla aquí. ¡Gracias a todos! También aprovecho para deciros que en ese selfie dolido llevo una camiseta de Its Written, una marca de ropa literaria que mola un montón. Y también que hace poco Thomas Deslogis sacó en Fluctuat un Poème d'actu que me saca los colores. Os dejo con todo esto. Y pronto os contaré muchas cositas más. 

***

Mi primer contacto con tu trabajo fue viéndote leer tu “Museo de Cánceres” en la sala Serpentine, en el maratón de 89plus en 2013. No hablo español, pero tu lectura fue tan poderosa que no me importó. Era como escuchar un hechizo, lo sentí de verdad. ¿Cómo de importante es para ti el acto físico de leer tus poemas en voz alta, ya sea en público o en privado?
La poesía para mí siempre ha tenido algo de corporal. Si escribo, es porque recibo el impulso de escribir. Porque mi cuerpo tiene que escribir, y escribirse, y con ello mostrarse a los demás. Agradezco mucho tus palabras sobre aquella lectura de hace un par de años en Londres. Lo cierto es que yo estaba cómoda y al tiempo nerviosa. Allí todo el mundo hablaba inglés, un idioma en el que yo no me desenvuelvo con facilidad salvo cuando leo, en la intimidad. Salir al escenario y leer un poema largo en español podría haber sido extraño para quienes me rodeaban, pero lo cierto es que sentí el calor de los espectadores. Museo de Cánceres es un poema que necesita calor para sobrevivir. Mi poesía, en general, necesita calor. Por eso necesito que las vísceras, el amor y la sensación de encantamiento de la que hablas esté presente. Es una manera de desnudarse a uno mismo, y con ello, desnudar al mundo.

Escribes mucho sobre el cuerpo —el cuerpo dolorido. No parece que sientas miedo a las cosas horribles. En uno de tus poemas dices: “de la poesía espero maldad, exijo asco, invoco enfermedad” En el poema “Padre”, hablas de una pareja intentando tener hijos sin éxito (“padre mete su polla en la vagina enferma”); tu nuevo libro (cuya portada es genial) se titula Los estómagos. En nuestra sociedad parece que siempre sentimos vergüenza hacia nuestros cuerpos, especialmente por aquellos que están enfermos. Parece que en todos estos poemas tú renuncies a esa vergüenza. ¿Cómo ves la relación entre poesía y cuerpo? ¿Puede hacer más fácil habitar un cuerpo?
A esto es a lo que me refería en la respuesta anterior. Creo que la poesía que más me interesa es aquella que nace de lo visceral, por eso una de mis poetas preferidas es la surrealista Joyce Mansour y por eso mis poemas favoritos de Ted Hughes son aquellos en los que el correctísimo y limpísimo poeta es capaz de mancharse las manos de sangre y de realidad. Un buen texto literario, en mi opinión, es aquel que mueve cuerpos, que provoca reacciones. Por eso me obsesiona tanto esta dualidad, y por eso en mi propia poesía intento que la piel, los órganos, los huesos y los sentimientos sean tan visibles. En este sentido, he aprendido mucho de poetas como Chantal Maillard, Nichita Stanescu, René Char, Alejandra Pizarnik e incluso Diane di Prima, que por fin acaba de ser parcialmente traducida al español, y cuyo libro Loba creo que representa parte de esta poesía que tanto necesito leer.


Es interesante cómo se te ha relacionado con la Alt Lit, a pesar de que el típico poema de esta corriente se caracterice por un distanciamiento físico y emocional. Una estudiada falta de afecto. Sin embargo tu trabajo parece muy emocional. ¿Cómo ha impactado en tu trabajo pertenecer a este movimiento (si puede calificarse como tal) ya sean en el terreno de la escritura, o de la amistad, o de las oportunidades?

Empecé a leer a Tao Lin cuando tenía 15 años. En aquella época, más o menos 2006, creo que aún no existía el término Alt Lit, y si existía yo no lo leí hasta años más tarde. De Tao me interesó principalmente su frescura, y su manera distinta de entender la literatura. En esos días yo vivía en Niza, Francia, donde estudiaba un bachillerato literario bastante estricto cuyo programa de estudios estaba lleno de clásicos de la literatura francesa. Lo cierto es que compaginar la vida de la literatura de Internet con la de mis estudios fue sanísimo y divertidísimo, ¿qué tenían que ver Victor Hugo y aquel poeta norteamericano que blogueaba en mi pantalla del portátil? Todo, y nada. Y eso era hermoso. Para mí la Alt Lit es eso: emoción, juventud, apoyo, política, visceralidad, humor, autocrítica, futuro, una burla a los sistemas editoriales de siempre, una nueva manera de comunicarse, y, sobre todo, amistad. Es curioso que a pesar de los escándalos machistas y de los problemas y envidias surgidos entre estos escritores que conforman la Alt Lit. lo que ha quedado para todos es lo más importante: la literatura. Voces distintas, brutales y heroicas son las que siguen a la cabeza de todo esto. En el mundo hispano tenemos un espacio de comunicación parecido, muy inspirado en el espíritu de la Alt Lit, se llama “Los perros románticos” y es un grupo de Facebook propulsado por Didier Andrés Castro y Kevin Castro que sirve de exposición para que gente joven de Perú, Colombia, Chile, Argentina, México, España, Venezuela, Ecuador… se pongan en comunicación y debatan sobre poesía y sobre mil temas más. Creo que al final lo más importante de la Alt Lit o de Los Perros Románticos, o de cualquiera de estas etiquetas, es que sirven como espacios para que las nuevas voces se sientan apoyadas, en un mundo en el que las nuevas ideas, normalmente, no son aceptadas. Y para responderte (después de todo este rollo, ¡lo siento!) a mí personalmente conocer todas estas cosas me ha dado vida, confianza, y la certeza de que no todo está perdido. De que la palabra está viva, y de que siempre estaré acompañada.


Una pregunta con respecto a la anterior. Siempre estás refiriéndote a otros poetas, ya sea vivos o muertos, en tus poemas. ¿Te parece importante formar parte de una comunidad?
Esto es algo curioso que he hecho a menudo en mi poesía o en mi blog. Creo que es simplemente una muestra de gratitud. Para escribir hay que leer, y yo intento leer mucho. A veces leer me inspira más que la propia vida, y necesariamente tengo que dar cuenta de quiénes son esas personas que me han inspirado. Por eso encuentro necesario hablar de mis referentes en muchos poemas. En Los estómagos, por ejemplo, aparece bastantes veces citada la familia Hughes-Plath, porque pasé casi un año de mi vida leyéndolos a ellos y sobre ellos, hasta que sentí que los conocía más que a mis propios padres. Para resumir: si la poesía es corporal, la poesía tiene que ser necesariamente personal. Por eso necesito nombres, personas, poetas y citas rodeándome en todo momento.

He leído algunos de tus poemas más recientes, como el de “El arrecife de las sirenas”, como tus poemas del duelo; me ha llegado mucho este texto, e incluso yo misma he intentado acercarme al tema de la muerte y del dolor, temas que no suelen ser tratados por los escritores más jóvenes. ¿Qué supone para ti escribir sobre estas cosas? ¿Lo ves como una parte encesaria del proceso del duelo? ¿O es una elección deliberada abordar dales temas? ¿Es una poesía catártica?
Aquí nos topamos otra vez con el cuerpo, Emily. En verdad a mí no me gustaría hablar de la muerte, pero es que la muerte ha venido a mi casa en los últimos años, para llevarse corazones a los que amo. El arrecife de las sirenas era más bien una especie de introducción al libro que ahora estoy escribiendo (y que lleva como título, también, El Arrecife de las Sirenas) y que quiero que sea un punto y seguido en mi anterior creación, y en mi anterior vida teñida de enfermedad y de muerte. Ahora me apetece hablar de felicidad, de celebración. Estoy harta de la tristeza. Creo que es hora de apartarla de nuestros caminos. Ojalá lo consiga… porque como dices, con temas tan difíciles lo catártico es una falsedad. Por mucho que yo escriba: nadie me va a devolver lo que he perdido. Aunque hay una cita del poeta Reinaldo Arenas que me sobrevuela la mente al respecto: “ya no tenemos mar, pero tenemos voz para inventarlo”.

¿De dónde vienen tus poemas? Es decir, cuando empiezas a escribir un poema, ¿cómo es la experiencia? ¿Cuál es la historia que te cuentas a ti misma para escribir un poema? ¿Tienes alguna inspiración particular y confesable?
Como decía antes, para escribir necesito leer. Sin otros poetas no podría ser poeta. Muchas veces estoy en silencio hasta que de pronto un libro me despierta todas las conexiones del cerebro y entonces todo lo que guardé dentro de mí comienza a brillar y me empuja a sentarme y escribir, y escribir, y escribir. Me gusta escribir primero en mi cuaderno y luego en el ordenador. Necesito escuchar música y necesito leerlo en voz alta muchas veces. A veces escribo mucho, me paso meses seguidos escribiendo. Otras veces no saco ni una palabra. Ahora, por ejemplo, me siento bloqueada. Estoy esperando atenta a que llegue mi momento para decir todo lo que sé que tengo que decirme a mí, y a vosotros. Cuando ese momento llega, es, y perdón por la comparación, como correrse. Por fin alcanzas esa sensación de rapidez y creatividad que llevabas tanto tiempo esperando.

El único libro que se puede encontrar tuyo en inglés se titula Bluebird and Other Tattoos. ¿Los poemas son como tatuajes para ti? ¿Hay alguna conexión entre tus poemas y tus tatuajes? En las notas que tomaste en tu viaje a Nueva York y que fueron publicadas en Electic Cerealdices que “tatuarnos es innecesario. Para qué grabar en nuestra piel lo que ya está dentro de nosotros. Para qué grabar esas palabras si las conocemos de memoria. ¿Las cosas necesitan ser necesarias? ¿La poesía también es innecesaria?
Igual que la poesía, el mundo del tatuaje es para mí una obsesión. Mi último tatuaje me lo hizo Letizia Ruggirello en febrero de 2015, y es un verso del joven poeta mexicano Jesús Carmona Robles: “el poema sangra”. No quiero volver al tema de cuerpo-poesía, porque ya voy a parecer más pesada aún (hehe), pero creo que hay una enorme relación entre estas dos cosas. Pintarse la piel es tan necesario e innecesario como tatuarse. Al fin y al cabo, ambas cosas son marcas imborrables en la vida y en el mundo. No podría vivir sin ellas.


Sé que tienes un Tumblr de sirenas, y también un tatuaje. Háblame de las sirenas. 
Aunque tengo un poco abandonado este tumblr, quisiera recuperarlo pronto. Como decía, estoy escribiendo desde mayo de 2014 el que será mi próximo libro, El arrecife de las sirenas. Yo vivo en Barcelona, y nací en Madrid, pero la mayor parte de mi vida la viví en el sur de España, en una ciudad pequeña y desértica pero muy marinera, Almería. Allí hay un sitio muy especial para mí, que se llama El arrecife de las sirenas. Está junto al faro, y es una zona rocosa donde antes se creía que había sirenas. Muy cerca hay una pequeña playa muy bonita donde el año pasado mi padre y yo lanzamos las cenizas de mi madre. Lo llamamos el pequeño Cartago, porque ella era historiadora y era fanática del pueblo fenicio. Cuando vi a mi padre adentrándose en las olas para dejar las cenizas, pensé que mi madre se convertiría en sirena. Por eso me la tatué convertida en sirena, estratégicamente en el brazo, en un lugar donde pase lo que pase puedo abrazarla, mirarla, e incluso darle un beso en la cara. Desde entonces me obsesionan las sirenas, y he procurado leerlo todo sobre ellas, incluso si el libro que escribo no tiene tanto que ver con lo mitológico. Qué más puedo decirte sobre sirenas que tú no sepas, Emily. Creo que son un referente hermoso y extraño, cuya forma y sentido ha cambiado a lo largo de la historia y de la literatura. Hoy quiero pensar en ellas como voces del pasado, que nos ayudan a los demás a afrontar el futuro.

¿Qué andas leyendo ahora?
Acabo de terminar la terrible memoria de Eve Ensler, que ha sido recientemente traducida al español. También he leído un cómic sobre maternidad de Agustina Guerrero, y estoy metida en varios libros de poesía, como Fantasy, de Ben Fama, Eso, de Inger Christensen y Haz lo que te pido, de Miriam Reyes.

El trabajo de todos cambia con el tiempo, y tus poemas más recientes parecen más extensos, más cercanos a la prosa poética que tus primeros poemas. ¿Es el cambio de estilo algo que has hecho conscientemente? ¿Cuál es tu relación con la forma?
Creo que ahora necesito más espacio para decir todo lo que quiero decir. También ha influido en mí la lectura reciente de algunos poetas latinoamericanos como David Meza, Raúl Zurita, Roberto Bolaño, Vicente Huidobro, Mario Santiago Papasquiaro… cuya escritura es muy larga, extensa, prosaica y torrencial. Hay una gran diferencia entre la literatura hecha en España y la que podemos encontrar en América Latina. Después de leer a tanto europeo y anglosajón, estoy tratando de empaparme de una cultura tan cercana a la mía, y a la vez tan poco accesible, hasta ahora, gracias a Internet… Pero como digo, la longitud es una cosa puramente de necesidad. Si escribo más largo es porque mi voz necesita extenderse un poco más.


Pareces prolífica. Has publicado cinco libros de poesía a la edad de 24 años, trabajas como periodista, ¿cómo diferencias ambos tipos de escritura? ¿Crees que son completamente diferentes y les das espacios distintos? ¿Hay épocas en las que no puedas escribir poesía?
Trabajo en PlayGround Magazine desde hace tiempo, y he colaborado con varios medios de España y América Latina (S Moda, Nylon Español, Tierra Adentro, Jot Down…). Si antes decía que para escribir poesía necesito leer, también añadiría que para ser escritora necesito escribir sobre los demás. Me interesa mucho mezclar mis pasiones y llevarlas al extremo. Por eso creo que la creatividad que me requiere escribir ciertos artículos se parece mucho al proceso creativo de escribir un poema, con la salvedad de que una cosa me da de comer…y la otra no. He estado unos días de baja por enfermedad, y lo cierto es que he echado de menos no poder trabajar. Creo que escribir es una necesidad, me da igual el género. Lo necesito.

Sé que has dado lecturas en Londres y en Nueva York ¿en algún sitio más? ¿Cómo es la escena poética de Barcelona? ¿En qué se diferencia de la de otros sitios? ¿A qué poetas españoles deberíamos nosotros, los lectores de lengua inglesa, comenzar a leer?
Lo digo de broma, pero es cierto: la poesía es mi agencia de viajes. Desde 2009 he dado lecturas en Rusia, Marruecos, Rumanía, México, Bélgica... y también en las dos ciudades que citas. Me considero muy, muy, muy afortunada de que personas de festivales o centros de arte extranjeros quieran colaborar conmigo. De todos esos sitios he traído muchos amigos, especialmente de Rumanía y México, donde la gente es humilde, maravillosa y mucho más esperanzada. Me gustaría poder seguir viajando pero mi trabajo no siempre me lo permite. No he aprendido tanto en mi vida como cuando he viajado. Insisto: me siento muy afortunada. En cuanto a mis compañeros, creo que hay voces brutales en España. Si me centro en los más jóvenes, diría que Elena Medel, Berta García Faet, Unai Velasco, Layla Martínez, Arturo Sánchez y Óscar García Sierra son de mis favoritos. Si extendemos edades, yo no entendería la poesía sin José Ángel Valente, Chantal Maillard, Maite Dono, Juan Carlos Mestre o Julieta Valero. En cuanto a clásicos: Vicente Aleixandre es mi preferido.

En uno de los poemas de Bluebird dices, “acabaré haciendo cualquier cosa menos poesía”, ¿qué es lo que te interesa para el futuro?
Periodismo, gestión cultural, edición, vida, maternidad, viajes, lecturas… pero a quién voy a mentir… la poesía siempre estará ahí. 

28 comentarios:

Caligo dijo...

Te descubrí hace relativamente poco, ya no recuerdo ni cómo, creo que por Tumblr, y me enamoré de tus palabras. Por eso entré en tu blog, estuve "investigándote", leyendo cosas sobre ti y acabé haciéndome con "Museo Anatómico" (tampoco recuerdo cómo), que leí hace un par de días.
Como dije tras leerlo: "Luna Miguel está conquistando la sangre de mis venas" y también "es un poco frustrante para mí leer a esta mujer porque no la entiendo bien del todo y sé que hay mucho escondido". Y eso vengo a decirte, Luna, que no termino de entenderte, pero que, de una forma u otra, te me clavas dentro. Y supongo que eso es lo importante.
Hasta leí algo tuyo. No sé, vengo a darte las gracias y eso que apenas te he leído, pero me gustaría saber más de ti.
Esta entrevista me ha hecho entenderte un poquito mejor.

Anónimo dijo...

guay

Elena Mestre dijo...

El problema de intentar vender la poesía joven está en hacer siempre hincapié en que su valor reside en que que es joven y no en su valor.
Hace años, unos cuantos medios, se empezaron en hacer lo mismo con la narrativa. Las editoriales compinchadas con algunos suplementos, intentaron vendernos a una serie de escritores no por su valor literario sino porque eran jóvenes. Vienen a renovar el casposo mundo literario español, lo van a cambiar todo, decían.

Estos autores, pobres chicos usados y manipulados y luego abandonados como apestosos fueron: David Mujica (ganó hasta el Ateneo de Sevilla), José Angel Mañas, Ray Loriga, David Memba entre otros. Yo incluso los vi en un programa de Jesús Hermida, sentados en unas máquinas de escribir con el reto de que terminasen un texto en directo antes de que acabara el programa.

De todos ellos, a los que prometieron el cielo, solo sobrevive Loriga, a duras penas. Se acabó su imagen de joven rebelde con tatuajes y guapo y se acabó todo.

Hoy con la joven poesía está pasando lo mismo. Nadie ve los poemas, ve a chicas con imagen cuidada, labios pintados, carita de coqueta, bajo una misma imagen (de hecho no es raro que Maria Mercromina imite a Luna Miguel en sus fotos, posturas) ya que ese es el camino.

Volverá a suceder como antaño? Sólo el tiempo lo dirá.

luna dijo...

Si tú prefieres mirar los tatuajes a los poemas... Es cosa tuya.

Anónimo dijo...

tan estúpido es intentar vender la poesía por joven como intentar cargársela por lo mismo ;)

Elena Mestre dijo...

No, Luna, no es problema mio, es problema vuestro. Ese es el problema.

luna dijo...

¡Vale es nuestro, gracias por hacer que me de cuenta de que hay que dejar de hacer cosas, dejar de invitar a que la gente joven lea poesía, dejar de comprar libros, dejar de ser libres, dejar de divertirnos, dejar de luchar para que la literatura sea más accesible para todos!
¡Gracias Elena, te haré caso y además dejaré de pintarme los labios!

Anónimo dijo...

si tenemos en cuenta que la mayoría de los lectores de luna no son lectores sino lectoras la hipótesis de la coquetería y la imagen cuidada como motivo de su éxito se cae por su propio peso (a menos que todas sus lectoras sean lesbianas locas por ella) también habláis indirectamente de mercromina la mercro es una persona hipersensible con un gusto bastante
abominable para la música y para elegir novios pero lo que destaca en ella por encima de todo es su increíble capacidad de trabajo fuera de lo común algo realmente difícil de encontrar que nos inspira a todos me alegro mucho de que empiece a hablarse de ella aunque sea mal porque está ahí por méritos propios

luna dijo...

Yo quiero ir a una fiesta y que Mercromina ponga música.
:)

Anónimo dijo...

menudo revuelo se armó en twitter con mi comentario anterior no esperaba que nadie me diera las gracias por escribir algo superbonito sobre mercro pero tampoco los comentarios negativos malintencionados que lo convirtieron en un zurullo me pensaba que tenía la suficiente complicidad con ella como para hacerle un guiño mientras me despedazaban sus amantes serialkillers y baxter dury y demás al ritmo de los saicos ella misma había bromeado más de una vez sobre eso a todos los tontos más tontos no os deseo nada porque ya tenéis bastante con tener que aguantaros a vosotros mismos a mercro disculpa si te has sentido ofendida la intención era justo todo lo contrario y ya os dejo de dar la lata (a luna gracias por cederme el espacio un momento)

luna dijo...

Digo yo que si existe complicidad no hace falta ser anónimo.
(No sé, quizá me meto donde no me llaman, eh).

Anónimo dijo...

precisamente la gente con la que tengo complicidad me reconoce aunque ponga anónimo al resto de la gente no le importa

luna dijo...

chan chan chan
maría, ven, ayúdame y acabemos con esto

Anónimo dijo...

Yo soy lectora de Luna, de Elena Medel, de Carmen Jodra, y de muchos otros y otras. Luna me ha descubierto muchos autores más. Hace una esplendida labor poética y editorial. Hace años y actualmente los medios tradicionales: editoriales, revistas, periódicos y televisiones, trataban y tratan de hacer negocio a través de distintos subterfugios absurdos.
El mundo literario es muy amplio; por suerte ahora tenemos internet y así numerosos blogs llenos de luz para alumbrarnos muchos caminos. El camino de Luna es interesantísimo. Yo la sigo, así como sigo a otros que hacen cosas completamente distintas.
¿Engañar a Luna? ¿Con qué? No será con el dinero, porque en el mundillo literario y más en el de la poesía eso ni se huele; lo cual, por otra parte, es bastante bueno, porque cada vez que se mete el dinero por en medio destruye todo arte o literatura en condiciones. Veáse la mierdecita de puta triste de G. Marquez.
¿Engañarla con la fama y la notoriedad? No me parece que Luna sea tan tonta, la fama es un coñazo abrumador, que impide tener la necesaria soledad para la escritura.
Un saludo y besos Luna.
Bricia.

luna dijo...

Gracias, Bricia, por tus palabras.

Diré una cosa: hay otros caminos, la vida no es escribir una novela, publicar una novela, recibir críticas buenas o malas en Babelia y conseguir un agente.

Hay otros caminos.

Ojalá cada uno pueda encontrar el suyo.

Un abrazo a todos.

Anónimo dijo...

En efecto, hay otros caminos, como por ejemplo: empezar a ser conocida con 16 años sin haber a penas escrito gracias a los contactos en el mundo editorial que tiene mi padre.

Es innegable que has hecho un gran esfuerzo para mantener tu sitio en el panorama literario, pero deberías tener la decencia de admitir que ese camino del que hablas te lo abrieron tus contactos. Muchas personas se esfuerzan muchísimo por poder vivir de la escritura y no pueden hacerlo porque nadie les da el impulso que a ti te dieron, reconocer y agradecer tu suerte es lo mínimo que puedes hacer.

luna dijo...

1. En efecto, todos los días agradezco la suerte de haber tenido un padre profesor de lengua en un instituto y todos los días agradezco haber tenido una madre con una editorial independiente. Agradezco todo lo que hicieron por mí: que es apoyar mis sueños, dejarme crecer en una biblioteca inmensa y darme todo su cariño.
2. Si te fijaras un poco más en lo que digo y no en lo que te han contado de mí, verías que absolutamente todos los días de mi vida recuerdo y agradezco eso, y lo que es más importante: cada día me despierto con la presión y con el convencimiento de que ya que se me concedió esa suerte al principio yo debo esforzarme más que nadie. Ahí mi camino: trazar otra línea. Ir más allá de lo que se espera de una "niña de provincias con una mamá editora"
3. Porque, y aquí solo puntualizo, dejemos ya los machismos y si criticamos que sea haciendo las cosas bien. La editora fue mi madre. La que dio la cara por El Gaviero fue ella. Así que si quieres llamarme "hija de papá" te pido que mejor me llames "hija de mamá". ;)
4. Y ahora un poco de coherencia: tu primera crítica se refiere a que "idolatramos la poesía joven" y ahora te quejas de que muchos jóvenes como yo no han tenido el impulso y la oportunidad que yo tuve. ¿En qué quedamos? ¿Poétas jóvenes sí o poetas jóvenes no? En todo caso, si lees la entrevista o si, insisto, vuelves a fijarte en mi trabajo y no en lo que oyes por ahí, verás que buena parte de él está centrado en ayudar a otros jóvenes a encontrar su camino y su lugar en este mundo, antologías, festivales, proyectos, entrevistas, playground, todo mi cariño. Dado que yo tuve apoyo, lo mínimo que puedo hacer en mi vida es seguir brindando esa luz, esa pasión por editar y por leer, ese apoyo.
5. Y disculpad las erratas, pero es que hoy escribo desde el móvil.

Anónimo dijo...

Pero, insisto, quién vive de la literatura, la mayoría malvive más bien y compaginándolo con otros trabajos remunerados con más frecuencia. Hasta éxitos de venta como Pérez Reverte o Gala dan conferencias y escriben artículos para tener entradas económicas más frecuentes.
Y, de verdad, si cada hijo de profesores de literatura estuviera enchufado y le publicasen más que a otros; no se pararía de publicar poesía.
Yo cuando compro poesía me suelo fijar mucho en los premios Adonais o los Hiperión. Pero, es una forma de orientarme.

Bricia

Ainaroa dijo...

Nunca he entendido lo de las etiquetas en la poesía. Y menos esta de "poesía joven". Supongo que se le habrá asignado a los autores de una generación porque compartan algunas características en común, más allá de la de haber sido escrita por poetas muy jóvenes, lo que no sería sino una obviedad. Intento descubrirlas, te juro que intento descubrirlas( perdona que te tutee, supongo que , dado tu edad, es algo que no te importa demasiado)Voy leyendo aquí y allí poemas de esos creadores noveles que se suponen que son, sois, ya un presente prometedor de cara al futuro brillante de nuestras letras . Y lo único que les encuentro en común es que , por lo general,dan la espalda a cualesquier normas de las que siempre han regido la poesía etiquetada como " clasica": métrica, acentuación, rima...No sé si esto se debe a una decisión personal ( me parece "raro" que bastantes escritores, en principio desconectados entre sí, elijan hacer lo mismo y al mismo tiempo)o bien simplemente ocurre por desconocimiento, y porque ante este es más fácil decidir escribir libremente( por no decir anárquicamente) que no es lo mismo que escribir verso libre; cuesta mucho más molestarse en ir formándose poco a poco ( qué quieres que te diga, no me fío de los frutos de la LOE, donde se ponga la EGB... sé de lo que hablo, he sido profesora durante 40 años).

Yo, que soy "poeta a mi pesar" desde que recuerdo, y sin que esto me dé derecho a suponerme dueña de la verdad absoluta, considero que solo hay dos tipos de poesía: la buena y la mala. Y si me apuras solo una, la buena poesía, pues la otra no merece recibir ese nombre.

Esta, la que se puede escribir POESÍA , con mayúsculas, va más allá de etiquetas, de generaciones y de modas,vence al tiempo. Cuando la leemos , todos nosotros, los que amamos los versos, sentimos la revelación de que nos encontramos ante algo hermoso, esencial y auténtico; no nos preguntamos a qué generación perteneció el autor, ni siquiera en qué siglo la escribió, sencillamente nos dedicamos a disfrutarla, a dejarnos llevar, a que sentir ese escalofrío en la piel que acaba por conmover al alma.

Un saludo



Ainaroa dijo...





Creo que en bastantes cosas coincidimos, empezando por el que yo también escribí hace mucho un poema que se llamaba " Nana para un niño que no nacerá"( qué tremendo ese poema " Adios, bebé") Seguimos por el que mi poeta de cabecera también es José Ángel Valente y entre mis preferidos siempre cito a Aleixandre... También podríamos ponernos de acuerdo en lo esencial del hecho poético, de alguna manera opinamos igual. Te he leído por ahí que la poesía sangra. Y es algo que dije yo misma hace mucho tiempo, antes de que hubieses nacido.

Pero entiendo que ese "sangrar" no se refiere a poner las vísceras " tripas, hígado, estómago o vagina" literalmente y explícitamente sobre la mesa , al menos no solo es eso. Para mí hacer sangrar un poema significa desgarrase el alma y dejar todas sus debilidades al desnudo en sus versos. Escribir con la verdad por delante , mucho más que desde una postura estética y distante.Y , por más que los experimentos siempre me resulten interesantes, siento que la poesía es algo que nace de la experiencia más que de experimentación.

A los nuevos autores os puedo reconocer un impulso poético, una originalidad en la elección de temas muy actuales, en la imaginaría utilizada... Echo en falta la emoción y la música, no lo puedo remediar...

http://yhedrayhomisma.blogspot.com.es/2015/03/y-yo-con-estos-versos.html


Pero al leeros me asalta algunas veces la impresión de que escribís lo que se os pasa por la cabeza sin preocuparos demasiado en el cómo, sin más,y que consideráis que eso, así, por que sí , ya es poesía. Otras , me parece todo lo contrario, que rebuscáis el tema y rizáis el rizo de la expresión, buscando lo más " original" hasta que roza lo ininteligible.


Tenéis algo en contra: que sois muy jóvenes y no habéis tenido tiempo suficiente para madurar.

Tenéis algo a favor: que sois muy jóvenes y os queda mucho tiempo por delante para crecer.

Y, por supuesto, partís con una ventaja que nunca antes tuvo otra generación de poetas, contáis con las redes sociales y el buen uso que sabéis hacer de ellas para difundir vuestras creaciones,para que el eco de vuestra voz resuene por todos los rincones.Si a esto añadimos que hacéis piña, que alguien cuente con una editorial propia, que alguno otro esté bien posicionado en el mundillo literario, es más que evidente que tenéis en vuestras manos todas las bazas para haceros un hueco en el universo de las letras. Lo que ya no se sabe es si para hacerlas brillar con esplendor o para sumirlas en la mediocridad.El tiempo dirá.

Dependerá de la actitud que toméis, de sí optáis por encerraros en vuestra esfera, por abandonaros a la autocomplacencia de " es que nosotros somos jóvenes y escribimos así porque somos jóvenes, luego "esto" es lo nuevo, lo fresco, " lo moderno"", o bien , además de celebrar vuestros logros, os enfrentáis a vuestras carencias y trabajáis día a día por aprender y mejorar.

Porque ya se sabe que la juventud es la única enfermedad que se cura sencillamente con el paso del tiempo.

Y cuando eso suceda, espero y deseo que la mayoría de vosotros os hayáis convertido en, simplemente, buenos poetas.

Disculpa si en algo te ha molestado mi sinceridad.Un saludo.

Por si te interesa.

http://yhedrayhomisma.blogspot.com.es/

Anónimo dijo...

poesía buena y poesía mala son dos conceptos completamente subjetivos, en todo caso tendríais que decir poesía que me gusta y poesía que no

Anónimo dijo...

Una magnífica polémica la desatada en este post. Yo todo lo resumiría en esto: si no os gusta Luna, ni su blog o su poesía, ¿por qué la leéis? A mi no me gusta Antonio Gala y no me molesto en abrir sus libros ni buscar sus opiniones en la red. Luna defiende su poesía y se dirige a sus lectores. Es joven y piensa como quiere y tiene por delante una dura labor, continuar con una editorial que creó su madre y que a los que nos gusta la poesía nos suena a calidad y originalidad. Así que dejemos de enzarzarnos en polémicas tontas, que cada uno lea y aconseje a quien quiera.
Alejandro.

Anónimo dijo...

Lo importante son las palabras, lo que generan, lo que logran transmitir. El físico del artista no importa, es indiferente. El artista no puede desligarse de su imagen física, pero nosotros si podemos separar el arte de lo superficial. Hagámoslo. Potenciemos las ideas creativas, la valentía, el atrevimiento. Ayudemos a crecer al que lo intenta, al inquieto, al transmisor...porque el que se queda sentado en el sofá sólo transmite tristeza...una tristeza secreta...

Anónimo dijo...

de acuerdo en todo menos en marginar la tristeza, en la tristeza secreta también hay poesía

Ainaroa dijo...

Por supuesto,para gustos los colores...En mi caso tengo un método infalible para clasificar un buen poema:si voy leyendo y voy sintiendo ( más que pensando)!Qué bonito! ,si al llegar al final me hace quedarme unos segundos degustando esa sensación y mi primera impresión se reafirma,si Logra trasmitir una emoción y esta sensación se queda grabada y perdura en el recuerdo aunque no me acuerde de una sola palabra de sus versos.En cambio si tengo que leerlo varias veces para desentrañarlo en su complejidad ,pues qué quieres que te diga, podrá ser un estupendo ensayo,pero como poema,no sé yo...Porque un poema puede ser criptico,pero si lo es tanto que no se entiende lo que dice falla en lo principal,el lenguaje es ante todo comunicación.Es una opinión personal , desconozco lo que cada una busca y/o espera de la poesía,pero de alguna manera tengo la convicción de que ante muchos poemas hay unanimidad,le gustan a casi todo el mundo que los lee y esto ya es un dato.En general y resumiendo, creo que la buena poesía para cada uno es aquella que no tiene que hacerse la pregunta de si lo es o no,porque la respuesta ha saltado instantánea e instintivamente desde su interior

Ainaroa dijo...

Tienes mucha razón,si no te gusta una cosa,vaya gana de sufrir... Yo no he dicho que un autor me guste o me disguste,sencillamente estoy leyendo,informándome estudiando de alguna manera,la generación de nuevos autores y al pasar por este blog me encontré con este posteo y expuse mi opinión,los bolgs también están para eso.Nadie sabe si algo le gusta o no a priori,hay que conocer para saber.En esas estoy....

Ainaroa dijo...

La poesía es un hecho de instrospeción en solitario,con alguien tumbado en un sofá y en una tarde lluviosa seguro que se ha gestado más de un poema...Y a diferemcia de la novela ,que se escribe para darse a conocer,para que otros la lean,para ser publicada,la poesía no siempre es así,el poeta escribe casi siempre para sí ,en principio el interlocutor del que escribe es él mismo,otro plano de su ser,por más que incluso a veces interpele en el poema a otros.Luego será ya una decisión personal el compartir o no sus textos ,el cómo y el cuándo( algunos muy insignes no publicaron en su vida y solo se les conoce porque otros difundieron su obra después de muertos).Todas lss posturas so respetables ,así como que el que decida hacerlo elija el medio y el método que le parezca más apropiado .

Anónimo dijo...

La tristeza secreta...es la poesía. Yo hablaba de una actitud valiente, positiva, empática con los demás. Jamás daré de lado a la primera, pues siempre nos acompaña antes o después.