10 diciembre 2014

Escribo esto mientras recuerdo la mañana soleada en San Martín de las Flores.


Perdón al hombre por el hombre
Juan Carlos Mestre

creo que tengo hojas
creo que me florezco
estoy convencida de que los árboles son abuelos feos que nos piropean con sus ramitas
ay
deja de escribir diminutivos como si estuvieras enamorada
ya sé, ya sé, ya sé que has estado de viaje y que cuando uno regresa al hogar después de haber visto
otra tierra
los ojos duermen distintos
las pupilas arden aún
las interrogaciones son tantas
vámonos a vivir a ese lugar donde las cucarachas pasean con soltura
y donde los gatos no habitan los vertederos
porque la basura, ay, la basura
está llena de huesos

creo que tengo exclamaciones
creo que me entumezco
tener 24 años aquí es como ser viejo o como ser tuerto o como ser
carne para los asesinos
para los policías que se llevan descalzos a los muertos
cuántos huesos
cuántos huesecitos pequeños
cuánto redundar en lo redundado redundar en la muerte
ay ay
vámonos a vivir a ese lugar donde las palabras de amor no existen
porque todos los que lo habitan tienen hambre
y porque todos los que ahora lloran conocen nuestra historia

te explico: en san martín de las flores, aquí en tlaquepaque,
los autóctonos no fueron conquistados
se nota en sus facciones
lo reivindican en sus costumbres y comen rana,
me cuentan que comen ancas para ahuyentar a los demonios
yo he llegado a san martín de las flores y hay una voz que me susurra
detesto a los españoles de antes
detesto a los conquistadores
llegaron con enfermedades y con muerte
llegaron a machacar nuestros huesecitos
con su muerte

creo que tengo angustia
creo que me florezco
hace cientos de años de esas historias
y yo llego a san martín de las flores con todas mis enfermedades
la diabetes mellitus el cáncer de ana
la cándida que me hace estéril
la miopía desmesurada
ay
qué país
qué desierto
he venido a comérmelo todo
y creo que me amo
y creo que nos entiendo
perdón al sol por el sol
perdón al hombre por el recuerdo