13 julio 2014

La lucha entre lo visceral y lo real.

Mi propio cuerpo
ya no me entiende
Nichita Stanescu

Cantoras mediadoras entre los vivos que se disponen a celebrar a sus difuntos y estos últimos, las sirenas encuentran su lugar entre el intersticio de los dos mundos.
Carlos García Gual

Estás en tu cuarto agarrándote el vientre, quédate ahí, le dices, quédate ahí sangre. Confías en el cansancio, en los pocos días de retraso, en las ganas de comer patatas fritas muy picantes con mucha salsa con mucho queso con mucho estrógeno para ti. Estás tumbada en la cama y el gato te mordisquea los dedos de los pies, miras al techo como si supieras rezar. Miras dentro de ti, deseando que los síntomas sean ciertos.

Pero…

En la mesilla de noche un libro sobre el cáncer y otro libro sobre las sirenas y otro libro sobre cómo los estómagos se llenan de flores y los caballos violentos nos pisotean en la guerra. También hay un cómic para niños. Una foto de papá y mamá. Una lámpara encendida que con su tenue luz alumbra vuestros cuerpos de verano. Finges que duermes. Finges que no estás pensando en nada de esto. Finges que te gusta el ruido de la nevera, el mordisco del gato, el vientre a punto de traicionarte, el olor a madrugada.

Pero…

Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en el coño de Amarna. Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en los versos de Gabby. Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en los cuchicheos con Josune. Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en los rizos rubios de Elena. Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en Kika vestida con una falda de tu madre. Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en que no te atreviste a pisar el velatorio de Merche. Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en el coño de Amarna, y en el coño de Amarna, y en el coño de Amarna. El porno no puede terminar en embarazo, dice ella.

Pero…

En la mesilla de noche hay un libro rosa sobre sirenas y harpías. También hay un cuaderno en el que escribes cosas sin sentido: quédate ahí, ordenas. Quédate ahí, ordenas. Quédate ahí, ordenas.

Pero a quién…
y a qué…
pero qué clase de magia esperas si esto sólo son palabras dispersas. 

3 comentarios:

polux dijo...

Mi sensación hace unos días era prácticamente la contraria. Tras un retraso de 15 días deseando que no se quedara ahí obedeció. Os deseo toda la suerte del mundo. Besos!

Anónimo dijo...

misterioso.

Adriana Alba dijo...

"Mi querido amigo, debo confesarte que, desde que mi pensamiento ha cambiado, ya no existen para mí palabras ambiguas ni dichos: cada palabra tiene decenas, centenares de significados. Y ahí empieza lo que temes... La magia."

Herman Hesse

Un gusto descubrir tu espacio.
Cariños.