23 noviembre 2013

Dos mujeres: Sylvia Plath y María Ramos


Querida María,

te escribo a propósito del libro de Plath. Ya sabes, por lo del concurso. Como te comenté, hablé con Diego Moreno y convenimos en que quizá desde mi blog podríamos lanzar una especie de sorteo de ejemplares de este libro magnífico. Le dará un empujón (aunque no le hace falta, ya veo que está todo el día en prensa y entre las listas de más vendidos) y además nos permitirá a nosotras charlar un rato en este espacio. Ya que entran tantos lectores, ¿por qué no aprovecharlo? ¿Por qué no reivindicar ese texto por el que tanto llevas luchando?

Cuando me hablaste por primera vez de tu proyecto pensé que estabas loca. ¿Quién va a querer reeditar a Plath hoy en día, tal y como están las cosas? O peor: ¿quién va a querer comprarse un libro de Plath si “todas la hemos leído”? ¿Si ya es un icono de esos que no hace falta leer porque su historia ha superado a cualquiera de sus versos? Pero luego me pareció que seguías estando loca. Loca de cordura y de atrevimiento. Conoces muy bien a la autora. Conoces muy bien su literatura. Conoces muy bien todo lo que la rodea y sólo tú podrías volver a entregarnos su voz, así, tan antigua y a la vez tan nueva.


Y qué suerte de edición, la de Nórdica. Soy muy fan. Ya lo sabes. Así que te felicito y te lo agradezco por partes iguales. Me ha encantado estar cerca de ti en esto. Entre la reedición de Cartas de cumpleaños, el pasado junio en Lumen, y la publicación de Tres mujeres, tengo una grata sensación de “victoria”. La poesía y las ediciones bien hechas han ganado. Qué de puta madre.

Pero bueno, a lo que iba. Como también te dije, me apetece mandarte algunas preguntas. Puedes responder como quieras. O no responder. O contarme lo que te apetezca. Mi blog es tu blog y mi casa es tu casa:

Por ejemplo, ¿en qué momento decidiste lanzarte a recuperar este poema de Sylvia Plath y tomarte el duro trabajo de traducirlo sin la certeza de encontrar editor? ¿Y por qué “Tres mujeres”? ¿Qué tiene este texto que no tengan los otros de Plath? La gente dice que la obra de esta poeta ha sido mal traducida, y bastante maltratada no sólo en nuestro país, sino en muchas traducciones alrededor del mundo, ¿qué opinas en este sentido? ¿Cuáles son los libros de Plath, traducciones o no, que recomiendas tener en la biblioteca? ¿Qué te parece la poesía de Ted Hughes? ¿No te da la impresión de que últimamente su figura está mucho menos castigada socialmente que antes? ¿Te animarás a traducir más cosas de Plath, o de Hughes, o de algún otro poeta? Por último, ¿qué más proyectos literarios tienes entre manos, si es que se pueden contar?

Eso es todo por el momento. Espero tu respuesta.

Un besazo para ti y para tu niña,

Luna.


* * * * *

Mi querida Luna,

el sorteo y la entrevista que propones significan mucho para mí y cuentan con todo mi apoyo y toda mi emoción. Suponen abrirle la puerta a la intimidad de la que nació el proyecto, localizando sus orígenes y cerrando debidamente el círculo. No podría pedir más.

“Tres mujeres”, tal y como dices, ha sido recibido con los brazos abiertos. Más de lo que yo misma esperaba. La verdad es que esta edición, bilingüe y hermosamente ilustrada, ha conseguido recuperar el texto de una forma muy especial, muy viva.

¿Sabes? Me hace mucha gracia que me llames loca. Muy loca. Yo no lo sabía, pero así era. Una locura, empezar la casa por el tejado y buscar el suelo firme al final.

Aunque, en realidad, la ocurrencia de redescubrir a Sylvia Plath nunca fue del todo descabellada. En el año del cincuenta aniversario de su muerte, ¿cómo no iba a volar esta idea en la cabeza de alguien?

Lo verdaderamente extraño es que hasta ahora nadie se hubiese parado a editar “Tres mujeres” aisladamente, liberado de las voluminosas antologías en las que suele encontrarse (total o parcialmente) este duro y hermoso poema.


Extraño. Tan extraño como que apenas un par de meses antes de esta simbólica fecha yo acabara de terminar mi traducción, ajena a estos datos y movida por intereses completamente personales.

Me gusta pensar que todo ha salido tan bien porque así debía ser.

(La mano del ángel Plath, ordenando el tiempo y los acontecimientos.)

*

Luna, me conoces y seguro que no te cuesta situar el origen de mi fijación por este poema junto al momento de mi propia maternidad.

(Veintiún años, un bebé creciendo en mi vientre y una perfecta obsesión por encontrar libros escritos en primera persona por mujeres que fueron jóvenes madres y utilizaron la escritura para intentar sobrevivir.)

Y qué poca literatura, ésta.

Qué escasa.

Como si la mayor expresión de la sexualidad femenina acabase siendo un acto castrante, a nivel de desarrollo personal.

(Si tienes alguna recomendación de este tipo me encantará recibirla.)

*

Tras mucho buscar, finalmente, hace aproximadamente dos años, sucedió. Descubrí algunos fragmentos de “Tres mujeres” en Internet. Y fue un auténtico flechazo.

Nacimiento y muerte, amor y guerra, naturaleza y civilización, mitología y humanidad.

Nada quedaba fuera en este extenso poema.

Era justo lo que buscaba, pero las traducciones que encontré no terminaron de convencerme. Las palabras rechinaban, se retorcían, tropezaban (¿lo notas, también tu?). Se permitían demasiadas manipulaciones, demasiadas adulteraciones, libertades delicadas, indebidas, pienso yo, cuando se trata de traducir a Plath.

Sylvia Plath, que diseccionaba durante días el sonido y significado de cada una de las palabras que forman sus poemas. La medida de cada verso, de cada estrofa. Todo.

Fue entonces cuando decidí traducirlo. Por necesidad, para mí. Tranquilamente, durante muchos meses. Me acerqué tanto como pude.

Después vino la casualidad. Y cuando supe que en Febrero de este año se cumplían cincuenta de su, a mi parecer, accidental suicidio, decidí lanzarme a la locura. Buscar editorial.

(Nórdica Libros, diciendo . Diego Moreno, luchando por conseguir unos derechos de autor que parecían imposibles. Anuska y sus bellas imágenes.)

Las cosas encajaron y en apenas un mes el libro estaba en la calle.

*

Personalmente creo que la importancia de este libro en la trayectoria de Plath se debe a dos razones.

Por un lado, como sabes, el hecho de que “Tres mujeres” fuese un poema pensado para ser leído en la radio hizo que Plath lo escribiese, tal y como a ella le gustaba decir, pronunciándolo “en voz alta”. Este imprevisto ejercicio supuso un punto de inflexión en su técnica y desde entonces aplicó el procedimiento a sus nuevos trabajos, consiguiendo, por fin, la clave del estilo propio que tanto anhelaba.

Por otro lado, la habilidad con la que consiguió ahondar en cada una de las tres voces marca una cima en su capacidad creadora. La división del texto en personajes le permitió expresar sus contradicciones, magistralmente, cuestionándose a sí misma y al mundo entero. Desplegando toda la mordacidad y todos los temores que la sociedad de su época le instaba a reprimir.

(Disección de los valores sociales a través del acto, tierno y monstruoso, de traer vidas al mundo.)

Qué grande. Qué brillante.

*

Si tuviese que recomendar otro libro de Plath sería, sin duda, su “Ariel” (en la acertada edición de Hiperión, bilingüe y bien traducida).

Los poemas de "Ariel" fueron escritos, en su mayoría, tras separarse de Ted Hughes y teniendo que cuidar a sus dos hijos, Frieda y Nicholas, sin apenas ayuda. A pesar de las dificultades económicas y psicológicas que Plath atravesó en esos momentos logró, no solo encontrar la disciplina y el tiempo necesarios para dedicarse a la escritura, sino también independizarse de los consejos y la supervisión de Hughes, recuperando su libertad temática y expresiva. .

Que escribiese sus mejores poemas en estas circunstancias es algo admirable y dice mucho a favor de su naturaleza escritora.

*

Me preguntas por Ted y yo sólo tengo palabras de respeto. Fue un escritor inmenso (considero “Cuervo” su obra maestra) y las vicisitudes que tuvo con las mujeres no deberían ser excusas para crearle detractores ni defensores.

Que tu marido te deje por otra, o viceversa, que un matrimonio con hijos se rompa violentamente, son acontecimientos demasiado habituales como para estigmatizarle por ello.

Creo que Sylvia fue víctima de las exigencias de su época y de sí misma, más que de Ted. Él siempre salió adelante y me resulta imposible culparle. No lo haré.

(¿Te puedes creer que aún no tengo “Cartas de cumpleaños”? Lo leo un poco cada vez que lo encuentro en alguna librería, me atrae como un imán, pero aún no he podido permitirme tenerlo conmigo. Navidad será un buen momento para hacerme con él.)


*

Creo que por ahora no es necesario seguir traduciendo a Sylvia. Con “Tres mujeres”, su “Campana de cristal” y los libros de Hiperión me parece suficiente.

En cuanto a mí en este momento tengo un nuevo proyecto de traducción entre manos, aunque muy verde todavía. Un texto olvidado y difícil. Un escritor inédito del que aún no puedo decir más.

(Una vez más empiezo la casa por el tejado. Creo que no puede ser de otro modo conmigo.)

De mi propia cosecha tengo un par de trabajos a punto de cerrarse y un proyecto de antología que me gustaría sacar adelante a lo largo de 2014. Todo es cuestión de tiempo.

(Ya te contaré. Creo que puede gustarte.)

*

Para mí también ha sido muy muy agradable y reconfortante tenerte al otro lado en este proceso. Contar con tu apoyo incluso desde antes de encontrar el suelo firme de Nórdica. Sin tu ayuda en las correcciones, sin el resto del equipo, sin cada uno de los lectores, este libro no estaría donde está.

(¿Sabes? Con frecuencia me pregunto qué pensaría Plath de todo esto, de mi traducción, de esta edición. De todo.)

(Después de haber sentido el peso de su mirada sobre mí, tantas noches… ¿qué opinaría ella desde su incansable perfeccionismo?)

(Hoy tendría 81 años.)

*

Tengo la impresión de haberme explayado demasiado y la certeza de haber tardado muchos días en responder. Realmente no he sentido esta entrevista como tal y me he permitido esperar al estado mental adecuado, escribirte desde la calma y la amistad. Espero que todo haya quedado dentro de unos límites tolerables.


Te doy las gracias, Luna.

(Ojalá llevemos el libro a Barcelona y podamos brindar por él y hablar en persona.)

¡Adelante con el concurso!

Un abrazo enorme,

M

3 comentarios:

José María Martínez dijo...

Gracias Luna y María por compartir esta conversación privada con todo el mundo. Para que luego digan que por email no hay comunicación, que es todo frívolo o volátil. Gracias, María, por comenzar la casa por el tejado y tener éxito(eso da ánimos a otros locos).

Elise Plain dijo...

precioso

Isabel dijo...

Más gracias a ti y a María, por compartir y porque este es otro modo de demostrar que los blogs tienen vida propia y se disfruta de la extensión que nos permite todo lo que queremos transmitir.

Besos