07 abril 2013

La dieta de los cerdos.

Reconozco que no entiendo la noche pero es que tampoco entiendo el día los paso aquí encerrada sucia y encerrada para qué ducharse para qué el agua ahora si sólo me entrego a mi trabajo a mi labor rosada y comestible me cuesta entender la noche me cuesta entender la amistad me cuesta entender a otros esqueletos llenos de carne llenos de sueños llenos de asco pero es que tampoco entiendo el día las horas que suceden ovulando y no tengo nada orinando y no tengo nada no tengo nada salvo este barro a qué se parece vivir me pregunto y estoy cansada de comer manzanas de comer estiércol estoy cansada de ver crecer mis muslos de ver arañar mis noches tener lo mismo que comprendo o quizá luchar por nada. 

5 comentarios:

Carlos de la Parra dijo...

Como que destacó lo negativo de la vida cerdil.
Recuerdo un cerdito en un rancho algodonero de Baja California que corría feliz tras la Señora Emilita, quien lo llamaba con la vos de cochi, cochi,cochi, y el animalito venía corriendo jubiloso y disparado al llamado de su ama.
Recuerdo también ver criaderos modelos en TVE, donde la pocilga es de cemento y los bañan y también los sacan a pasear al campo.

Hombre de arena dijo...

No question, now, what had happened to the faces of the pigs. The creatures outside looked from pig to man, and from man to pig, and from pig to man again; but already it was impossible to say which was which.

George Orwell, "Animal Farm".

Laura Abella dijo...

Muy bueno, Luna. No conocía tu blog y ya me he enganchado totalmente. ¡Buen lunes!

Anónimo dijo...

La Moseguí te está robando a tu mejor amiguita.

luna dijo...

OH CIELOS