27 marzo 2013

Conversaciones amorosas y "eugenidescas".


-Mi meta en la vida es llegar a ser un adjetivo -dijo-. Que la gente vaya por ahí diciendo: «Eso era tan bankheadiano», o «Un poco demasiado bankheadiano para mi gusto».
-Bankheadiano suena bien -dijo Madeleine.
-Es mejor que bankheadesco.
-O bankheadino.
-La terminación en «ino» es horrible la mires por donde la mires. Hay joyciano, shakesperiano, faulkneriano. Pero en «ino». ¿Quién hay por ahí que sea algo terminado en «ino»?
-¿Thoma Mannino?
-Kafesco -dijo-. ¡Pynchonesco! Mira, Pynchon es ya un adjetivo. Gaddis. ¿Cómo sería para Gaddis? ¿Gaddiesco? ¿Gaddisio?
-No, con Gaddis no se puede hacer —dijo Madeleine.
-No -dijo Leonard- Ha tenido mala suerte, Gaddis. ¿Te gusta Gaddis?
-Leí un poco de Los reconocimientos -dijo Madeleine.
Doblaron Planet Street y subieron por la pendiente.
-Belloviano -dijo Leonard-. Es superbonito cuando se cambia alguna letra. Con nabokoviano no pasa: Nabokov ya tiene la «v». Y Chéjov también: chejoviano. Los rusos lo tienen fácil. ¡Tolstoiano! El tal Tolstói era un adjetivo a la espera de formarse.
-No te olvides del tolstoianismo -dijo Madeleine.
-¡Dios mío! -dijo Leonard-. ¡Un nombre! Jamás había soñado con llegar a ser un nombre.
-¿Qué significaría bankheadiano?
Leonard se quedó pensativo unos segundos.
-De o relativo a Leonard Bankhead (norteamericano, nacido en 1959). Caracterizado por una introspección o inquietud excesiva. Sombrío, depresivo. Véase caso perdido.
Madeleine reía. Leonard se detuvo y la cogió del brazo, mirándola con seriedad.
-Te estoy llevando a mi casa -dijo.
-¿Qué?
-Todo este tiempo que llevamos andando. Te he estado llevando hacia mi casa. Eso es lo que hago normalmente, al parecer. Es vergonzoso. Vergonzoso. No quiero que sea así. No contigo. Así que te lo estoy diciendo.
-Ya me lo había figurado, que íbamos a tu casa.
-¿Sí?
-Te lo iba a decir. Cuando estuviéramos más cerca.
-Ya estamos cerca.
-No puedo subir.
-Por favor.
-No. Esta noche no.
-Hannaesco -dijo Leonard-. Testarudo. Dado a posturas inamovibles.
-Hannaesco -dijo Madeleine-. Peligroso. Algo con lo que no se juega.
-Quedo advertido.
Se quedaron de pie, mirándose, en el frío y la oscuridad de Planet Street. Leonard sacó las manos de los bolsillos para encajarse la melena detrás de las orejas.
-Puede que suba sólo un minuto -dijo Madeleine.
Jeffrey Eugenides, en La trama nupcial (Anagrama). 

15 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Ignatiusrealliano? Debería existir un adjetivo como este para hablar de los Quijotes modernos, siempre asomados al ridículo y al absurdo.

(Donde habite el olvido)

Anónimo dijo...

Un texto estúpido. De tan "rebuscado" es insoportable leerlo.
Saludos

luna dijo...

HAHA

Ula dijo...

Me ha llegado al alma eso de que los adjetivos acabados en "ino" son horribles, o algo así.
Mi madre era extremeña y muchos de sus cariñosos adjetivos terminaban así. Por tanto lo defiendo para casos especiales: "Mi chiquinina..."
El texto me parece un juego de la inteligencia, vibrante en ciertos momentos.

Saludos

Anónimo dijo...

Bastante malo.

Anónimo dijo...

¿Serás capaz de presentarnos un libro de verdad?

luna dijo...

Tengo un anónimo que viene desde la misma IP empeñado en dejar comentarios a propósito de lo malo que es Eugenides.

Ya nos ha quedado claro que no te gusta. Ahora, por favor, a disfrutar del día y a hacer cosas productivas. Te lo digo como amiga.

Con amor,

Luna.

Dara Scully dijo...

Ganas.

Anónimo dijo...

Vibrante, sugerente y siempre inquietante; cómo no me va a gustar.
No hagas caso a los comentarios de ese anónimo, ya sabes cómo funciona este país; demasiada envidia. Y ya entre escritores ni te cuento.

Muchos saludos y sigue alumbrando con tu oscuridad luminosa.

(Anónima-dondehabiteelolvido-Bricia)

Anónimo dijo...

A mí me ayudan mucho tus recomendaciones para saber qué no leer.

Hombre de arena dijo...

Eugenides intenta con talento lo que Salinger y Brodkey lograron con genio.

Hombre de arena dijo...

Eugenides intenta con talento lo que Salinger y Brodkey lograron con genio.

Anónimo dijo...

Si nos ponemos a comparar, EL LLANO EN LLAMAS de Rulfo los deja a todos "en paños menores".

Hombre de arena dijo...

No se que pinta Rulfo en esta platica.

Carlos de la Parra dijo...

Divertidas observaciones acerca de la manía etiquetadora.
Y me remitió a los nombres feos.
Que por alguna ignorada razón suenan mal.
Sin afán de ofender, el de Revillagigedo es tan agresivo en su sonido que se puede utilizar en la frase :"El hijo de su Revillagigeda madre" ;y suena a horroroso insulto.