09 diciembre 2012

No hay nada después de este poema (bueno, sí: Ted Hughes, o quizá un Cuervo).

Aleksandra W.
Interrogatorio ante la puerta del útero

¿A quién pertenecen estas patitas esmirriadas? A la Muerte.
¿A quién pertenece esta cara hirsuta y como chamuscada? A la Muerte.
¿A quién pertenecen estos pulmones que trabajan sin descanso? A la Muerte.
¿A quién pertenece ese servicial abrigo de músculos? A la Muerte.
¿A quién pertenecen esas tripas indescriptibles? A la Muerte.
¿A quién pertenecen esos supuestos sesos? A la Muerte.
¿Toda esta sangre revuelta? A la Muerte.
¿Esos ojos tan poco eficientes? A la Muerte.
¿Esa pequeña lengua viperina? A la Muerte.
¿Ese desvelo ocasional? A la Muerte.

¿Dado, robado o pendiente de juicio? Pendiente.

¿A quién pertenece toda la tierra lluviosa y pedregosa? A la Muerte.
¿A quién todo el espacio? A la Muerte.
¿Quién es más fuerte que la esperanza? La Muerte.
¿Quién es más fuerte que la voluntad? La Muerte.
¿Más fuerte que el amor? La Muerte.
¿Más fuerte que la vida? La Muerte.

Pero, ¿quién es más fuerte que la Muerte? Yo, obviamente.

Pasa, Cuervo.

(Ted Hughes)

5 comentarios:

mono magnético azul dijo...

cuervos, con la mirada fija
cuervos que no olvidan y te persiguen en la distancia

Loam Bart dijo...

Me ha gustado.
Pero no hay puerta, la puerta es una alegoría del instante que el cuervo encarna.

Sunshine dijo...

y a pesare de todo, Hughes no me convence...

Ula dijo...

Fui mujer de un escritor y estoy de acuerdo con Sylvia Plath:
" Prefiero a los médicos, a los abogados, a las parteras... A cualquier cosa antes que a los escritores, son la cosa más narcisista que existe".

De todo habrá, pero...

Saludos

Monja Indignada dijo...

Totalmente de acuerdo. Claro que Cuervo es mi debilidad, así que no soy imparcial.