23 noviembre 2012

La llegada del minotauro.

Bromeamos: Varou-fáker. Le digo ¿Puedes poner cara como de "le tengo muchas ganas a este libro"? La pone. Primero leí a Yannis y ahora a Yanis. En último encuentro algo extrañamente poético. Algo difícil. Muchas metáforas. Introducción. Sorpresa. Necesidad. Una cita. 

El filósofo alemán Schopenhauer nos reprendió a nosotras, las humanas modernas, por engañarnos creyendo que nuestras creencias y acciones están sometidas a nuestra conciencia. Nietzsche coincidió con él al sugerir que todas las cosas en las que creemos, en cualquier momento dado, no reflejan más verdad que la del poder de otro sobre nosotras. Marx metió a la economía en la estampa, reprendiéndonos por ignorar la realidad de que nuestros pensamientos han sido secuestrados por el capital y su ansia acumuladora. Por supuesto, aunque sigue su propia y férrea lógica, el capital evoluciona inconscientemente. Nadie diseñó el capitalismo y nadie puede civilizarlo ahora que va a toda máquina.
Tras evolucionar sencillamente, sin consentimiento de nadie, nos liberó rápidamente de formas más primitivas de organización social y económica. Generó máquinas e instrumentos (materiales y financieros) que nos permitieron apoderarnos del planeta. Nos permitió imaginar un futuro sin pobreza, donde nuestras vidas ya no están a merced de una naturaleza hostil. Pero, al mismo tiempo, al igual que la naturaleza produjo a Mozart y al sida usando el mismo mecanismo indiscriminado, también el capital produjo fuerzas catastróficas con tendencia a provocar discordia, desigualdad, guerra a escala industrial, degradación ambiental y, por supuesto, crisis financieras. De un tirón, generaba —sin ton ni son— riqueza y crisis, desarrollo y privación, progreso y atraso.
¿Podría ser entonces que el crash de 2008 no fuese más que nuestra oportunidad periódica para darnos cuenta de hasta dónde hemos permitido que nuestra voluntad esté subyugada al capital? ¿Acaso fue una sacudida que debía despertarnos a la realidad de que el capital se ha convertido en una «fuerza a la que debemos someternos», en un poder que desarrolla «una energía cosmopolita, universal que quiebra cualquier límite y cualquier vínculo y se presenta como la única política, la única universalidad, el único límite y el único vínculo»?
Yanis Varoufakis

5 comentarios:

Mendruga dijo...

Bobadas! Sumisión?
La crisis,señores, es sobre todo ecológica...nos vamos al carajo! La psicopatía ha tomado el poder!
Leí Minotauro (figura que me interesa en extremo) y leí lo demás, aunque no encuentro nada interesante ahí...hay algo más?

luna dijo...

El libro se llama "El minotauro global", te lo recomiendo.

Anónimo dijo...

¿Sigues en la editorial?
¿Con contrato?

luna dijo...

Lo pone en mi CV

Anónimo dijo...

Traducción de Carlos Valdés y Celia Recarey