03 octubre 2012

La vida es (segunda parte) sueño (no, haha).

A la luz de las nuevas averiguaciones que obtenemos del estudio de enfermos, descubrimos la existencia de células que pasan desapercibidas al ojo humano. Le damos nombres a esas células. Han estado aquí desde siempre, provocándonos afecciones. La gente muere ahora por motivos a los que nos sentimos más capacitados de poner cara; utilizamos sus muertes para constatar la creciente duración de nuestras vidas. Aprendemos a operar, cirugía, abrimos la carne. Inventamos el teléfono, la máquina de escribir, el helado, el bádminton, y como nos parece insuficiente, creamos más cosas.
Blake Butler, 
página 101, a propósito del insomnio en el s.XIX


Nada. Blake Butler.

90 páginas leídas.

Estoy realizando un experimento. Hoy no he dormido bien. Hoy tengo sueño. Leo a Blake Butler con sueño ¿es eso un insulto a su libro? ¿Un desafío? ¿Leer con sueño un libro sobre el insomnio? Lo leo antes de la siesta, antes de acostarme, en el autobús, de camino al trabajo. Tengo sueño pero el maldito libro es tan bestia que consigue mantener mis ojos abiertos. Mi cerebro enamorado.

Nada. Blake Butler.

125 páginas leídas.

Un libro que se parece a otos libros. Un libro que podría haber escrito David Foster Wallace si David Foster Wallace se llamara Blake Butler y hubiera nacido en 1979 y padeciera insomnio, pero, ey, ahí está La persona deprimida, y esa manera de recitar medicamentos uno detrás de otro uno detrás de otro uno detrás de otro porque Blake Butler es David Foster Wallace con una redacción, quizá, un léxico, quizá, un alma, quizá, mucho más accesible. 

Pero es que Butler también se parece a Clarice Lispector, y aquí es donde uno piensa ¿DFW y Lispector en la misma frase? Sí. Y en el mismo libro.

Entre la página 90, más o menos, y la página 125 el relato de Butler no es otro que el relato del mundo. Al igual que en El emperador de todos los males el oncólogo Siddhartha Mukherjee nos realizaba una rigurosa biografía del cáncer -hermanándolo con otras enfermedades- aquí BB redacta otra rigurosa biografía, la del insomnio, y lo hace de una manera tan exquisita, tan crítica, con tanta fuerza. BB pega buenas patadas. BB se vuelve cada vez más cerdo, menos correcto, más excitante:

como aquel que se desespera al no conciliar el sueño
como aquel que se desespera.

Y ahora tengo que cerrar el libro.
Mañana, o pasado, más.

7 comentarios:

Dylan Thomas dijo...

Las Palmeras Salvajes (Borges), RELECTURA. Siruela.

Yasmín dijo...

Alguna recomendación para introducirse en la lectura de Clarice Lispector?
Gracias!

María Sotomayor dijo...

A mi me pasó lo mismo, lo leí de una manera agónica, sufriendo su insomnio, sufriendo el mío...

M.

luna dijo...

¡La hora de la estrella!

Bar Malpaso dijo...

Luna, que Sailors Grave ya está en Círculo de Lectores. Awe

Anónimo dijo...

¿Podría especificar algo sobre la relación entre Clarice Lispector y David Foster Wallace?

luna dijo...

Claro, en el siguiente post que será hoy o mañana.

Mua mua.