29 julio 2012

Más allá de la quietud: la historia de una enfermedad que es la historia de nosotros mismos.

Hace un par de días indiqué en un post que estaba comenzando a leer el ensayo El emperador de todos los males. Una biografía del cáncer., de Siddhartha Mukherjee. Apenas he podido avanzar más de 150 páginas porque la lectura es lenta, no por incomprensible sino por deslumbrante, pues casi a cada párrafo tengo que pararme para anotar, subrayar o reflexionar sobre algo. Hay pasajes alucinantes sobre la historia de los nombres de las enfermedades, o sobre los problemas políticos que estos acarrean, o sobre qué pensaban las antiguas civilizaciones de ciertos males. Había pensado haceros una selección de citas de estas primeras páginas que he leído y sin embargo no puedo porque tendría casi que copiaros todo el libro. Os lo recomiendo muchísimo no sólo a los interesados en el tema del cáncer y la oncología sino a los lectores de poesía que verán en Mukherjee un verdadero compañero de lecturas y de sentimientos. 

Lo que sí os voy a dejar aquí es uno de mis pasajes preferidos. Atención al último párrafo, así como a la definición de metástasis. Hermoso:

[...]Con todo, a pesar de esos paralelos, la tuberculosis pertenece a otro siglo. También llamada consunción, era el romanticismo victoriano llevado a su extremo patológico: febril, inexorable, jadeante y obsesiva. Era una enfermedad de poetas: John Keats en su regresión silenciosa hacia la muerte en una pequeña habitación que dominaba la Plaza España de Roma, o Byron, un romántico obsesivo, que fantaseaba con morir de esa enfermedad para impresionar a sus amantes. “La muerte y la enfermedad suelen ser bellas como el resplandor palpitante de la consunción”, escribió Thoreau en 1852. En La montaña sagrada de Thomas Mann ese “resplandor palpitante” libera una febril fuerza creativa en sus víctimas: una fuerza esclarecedora, edificante y catártica que también parece estar cargada con la esencia de su época.

En el cáncer, sin embargo, abundan imágenes más contemporáneas. La célula cancerosa es un individualista desesperado: “un inconformista, en todos los sentidos posibles”, según escribió el cirujano y autor Sherwin Nuland. La palabra metástasis, utilizada para describir la migración del cáncer de un sitio a otro, es una curiosa mezcla de meta y stasis -más allá e la quietud, en griego-, un estado sin amarras, parcialmente inestable, que hace eco a la singular inestabilidad de la modernidad. Si la consunción mataba otrora a sus víctimas por medio de la evisceración patológica (el bacilo de la tuberculosis ahueca gradualmente el pulmón), el cáncer nos asfixia el cuerpo con demasiadas células, es consunción en su significado alternativo, la patología del exceso. El cáncer es una enfermedad expansionista; invade los tejidos, establece colonias en paisajes hostiles, busca un “santuario” en un órgano y luego migra a otro. Vive desesperada, inventiva, feroz, territorial, astuta y defensivamente; por momentos, como si nos enseñara a sobrevivir. Confrontar al cáncer es ponerse frente a una especie paralela, quizá aún más adaptada que nosotros a la supervivencia.

Si esta imagen -la del cáncer como nuestro desesperado y malévolo doppelgänger contemporáneo- nos inquieta tanto, es porque describe, al menos parcialmente, una verdad. Una célula cancerosa es una pasmosa perversión de la célula normal. El cáncer es un invasor y colonizador fenomenalmente exitoso, en parte porque explota las características mismas que nos hacen exitosos como especie o como organismo [...]

Siddhartha Mukherjee, p. 64 
del capítulo "Una peste privada"

3 comentarios:

Yasmín dijo...

Buenísma pinta, Luna!! Lo han sacado hace poco? Lo digo por si es facil de econtrar en las librerias o si hay que buscarlo en libros de viejo. Me encanta el tema de literatura y enfermedad, estoy buscando un ensayo, un libro que hable sobre esto, pero no hay mucho sobre el tema (esta el ensayo de V. Woolf, que, por cierto me lo tuve que comprar en Italia porque aquí no estaba).Un saludo y que aproveches para leer mucho mucho en verano ahora que no tenemos que estudiar!

Ula dijo...

También se tienen que dar las condiciones, es decir el campo abonado, no olvidemos que las neurociencias y genéticas varias están avanzando que es una barbaridad, así pues, tendremos que considerar todos los factores.
Desde bien jóven tuve la sensación y lo intento llevar a cabo, de que hay que conocer bien las entrañas: hígado, corazón, intestinos, huesos, músculos... además.

Feliz semana.

Eugi Martinée dijo...

En varias clases nos habían hablado sobre como las enfermedades físicas acaban siendo consecuencia de nuestro plano psicologico.

Este cacho de texto me recordo a mis clases, muy interesante!