05 abril 2012

La abuela dice -hay que comer bien- y entonces abre la nevera con mi cadáver dentro.


Quito la piel de la piel
saco el ojo del ojo

extraigo las entrañas de las entrañas
raspo la carne de la carne

arranco el corazón
del corazón

vacío la sangre de la sangre

hiervo los huesos hasta que no quede nada
más que los huesos

escurro el fango de sesos
y dejo sólo los sesos

lo empapo todo
del aceite exprimido de la vida

come

come

Ted Hughes

4 comentarios:

Anónimo dijo...

El otro día, en el quirófano de cirugía digestiva, vi rajar a un hombre y sacarle las tripas, mientras él respiraba tierno bajo la mascarilla. Y me acordé de ti; de ti y de todos los poetas que andan sueltos de vísceras y sesos, y que ninguno -podría jurar- no ha visto en su vida. Es muy jugoso usar palabras brutales, tanto que algunos se pierden en ellas. Lo que ya no tengo tan claro es si le es lícito a esos algunos utilizarlas en símiles o imágenes, dado que no se puede comparar o usar algo que no se ha experimentado, algo cuya magnitud no se conoce.

luna dijo...

Qué estúpido razonamiento cuando tú no tienes ni idea de lo que los demás han visto, sentido o imaginado. Por favor. Pero uy, disculpa, vuelvo a mi castillo de gominolas en donde no hay violencia ni sangre.

pulmón dijo...

viva la prepotencia

Antonio Gil García dijo...
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