16 abril 2012

El rey mató al elefante (II): una variación improvisada.

Aquí la arena muerta, aquí el cuerpo salvado:
La Mujer respira, el Hombre está de pie. 
René Char


Ecografía:

Ayer lloré con esos ojos. Imagínate una noche en la que todo es silencio y hasta las manchas de la pared laten al ritmo de tus nervios. Se te sale el corazón. Eres una escena de una película de yonquis adolescentes, de una película de aquellas guerras en las que siempre mueren los débiles. Se te sale el corazón. Nadie responde a tu voz y sólo otra voz sería suficiente. Imagínate dentro de esa noche y luego rómpelo todo. Afuera el árbol. Adentro la hilera de libros (esos cientos de lomos de colores desordenados que te ayudan a poner los pies sobre el suelo). Ponte los calcetines. Hace frío. Aquí no hay cucarachas porque no estás en tu casa. Hace frío. La calefacción huyó hace horas. Imagínate una noche caliente. Hace frío. La abuela no se va a morir. Tú no tienes cáncer. Él aún te quiere. Yo, con el frío hasta el cuello. No sabemos por qué estamos tan nerviosos. Amamos a nuestros amigos. Amamos a nuestros animales. Amamos lo que comemos: el estómago lleno de flores, lleno de fruta, lleno de semen. Amamos. Estamos lejos del hogar pero estamos -si es que eso importa. Minutos antes el Rey había matado al Elefante. El Rey había matado a las Arañas. El Rey había matado a la Mascota. ¿Has visto qué pena? Con la pólvora hasta el cuello y el brazo que levanto pienso en esas cosas, pienso en animales, en reyes, en enfermos. Con el brazo hacia las ramas: disparados, muertos.

7 comentarios:

Stalker dijo...

bello texto intenso y vegetariano!

con palabras así procuraremos derrocar reyes y que los elefantes sigan viviendo su infinita vida mansa...

mono magnético azul dijo...

algo pasa, si, algo debe estar pasando, que estas emociones se están extendiendo estos días, decadentes, también en mi estómago. y los elefantes lo sabían, yo les escuché gritar...

Dara dijo...

"el estómago lleno de flores, lleno de fruta, lleno de semen."

De lo hermoso y lo triste, de lo que duele y sana.

Àlex N. Everett dijo...

beautiful

Sarco Lange dijo...

Cuando el Rey mate al cáncer yo renaceré en los Elefantes.

Anónimo dijo...

Salve a las salvas disparadas con polvora del rey: inocuas y gratuitas. La monarquía, para la que cantaban los poetas, es un atavismo del que se desgajo el espectaculo. Tenemos como rey a un Agamenón bonachón. Mejor que las eminencias grises que editan libros.

Tersites Psicofante, el amigo de los efefantes.

Anónimo dijo...

Puede que sea lo mejor que he leído tuyo,enhorabuena!!!