22 marzo 2012

Algo se quema, algo se quema en mis manos y en el mundo.

Ayer terminé de leer Trilobites, que está petándolo en la prensa y que a mí me ha gustado, pero no tanto como la portada ni tampoco tanto como otros libros de Alpha Decay que considero más importantes de entre lo último que han ido publicando. Trilobites, de Breece D`J Pancake, es una recopilación de relatos que ponen los pelos de punta por su violencia y su naturaleza.Me gustan especialmente los primeros del libro y me cansan los últimos, quizá por esa repetición de los lugares y del tipo de personajes que retrata. Ayer terminé, decía, este libro y justo por la noche comencé Aire de Dylan, la última de Enrique Vila-Matas de la que tampoco he podido leer mucho (apenas 40 páginas) pero que ya me está molando. Un EVM en estado puro, de vuelta de todo, como el que más me gusta. Puse una autofoto en FB con el libro y un tipo me borró porque me dijo que estaba haciendo propaganda. Y yo me pregunté qué tenía aquello de propagandístico, si, de hecho, trabajo para la competencia. El libro de EVM me lo trajo un mensajero de la editorial. Desde que hago reseñitas y artículos para revistas de moda y demás, me llegan libritos chulos a mi casa. Esa es una de las razones por las que quería ser periodista cultural. Ahora que tengo casa nueva está bien porque hay muchas estanterías vacías. Cuando la cosa crezca ya tendré tiempo de quejarme, o iré a Ibrah y le diré que me deje su Kindle (aparato que ahora detesto). Bueno. Pues ayer llegó el mensajero y me dijo Hola Señor Miguel. Yo le dije también Hola Mensajero. Después me contó una historia sobre mi molesto cambio de dirección, me dio el libro y fui feliz. Leí por primera vez a Enrique Vila-Matas a los quince años después de un viaje a París con el instituto. Después lo seguí leyendo. Después lo seguí leyendo aunque a la mitad de mis amigos no les gustara. Después lo seguí leyendo y después llegó un mensajero a mi casa que me llamó Señor Miguel. Ahora seguiré leyendo, cual señor, mi nuevo libro nuevo (valga la redun) de Enrique Vila-Matas. 

Todo este post venía a cuento únicamente de una cosa, y es que quería comentaros que desde hoy tendré una nueva columna. No en un periódico de izquierdas, sino en una revista de música llamada Playground Mag, que tiene algunos colaboradores geniales y que parece estar abriéndose al mundo de los libros. De esta manera me estreno bajo el título de Books On Fire, con un texto llamado Por qué No hay que hacerse amigo de un escritor: aquí puedes verlo. La próxima vez espero hacer alguna reseña, aunque me apetecía comenzar con algo crítico y divertido. Hoy este estreno me ha hecho feliz, tanto como el de El Sindicato, un proyecto que ya iréis conociendo y en el que ya se irán sumando colaboradores. Felicidad, y mucha. Algo arde alegremente dentro de mí. 

9 comentarios:

pólux dijo...

Felicidades por tu estreno y en consecuencia por tu alegría. ¡Buen comienzo!

Anónimo dijo...

Interesante revista. Buen sitio. Me he tirado una hora conociendo grupos nuevos. Hay mucha música ahí dentro. Gracias.

Kurt Wallander dijo...

La Signorina Monelle es una poeta y reseñista increíblemente alta. además, reposando sobre un cojín rouge, sigue soñando con-migo.

Sergio García dijo...

Genial Luna, aunque prácticamente no te conozca me alegro mucho, irradias mucha ilusión y optimismo, me has contagiado... Yo también estoy empezando "Aire de Dylan" y me está gustando, como tú dices V-M en estado puro, que bueno es perderse entre los interminables vericuetos de sus historias y a la vez reir, reflexionar, encontrar... Nada, que muchas felicidades por tu felicidad

luna dijo...

<3 Merci!

Anónimo dijo...

madre mía, qué bien lo haces y como disfrutas de ser tonta.

el barbas dijo...

Felicidades amigo, te seguiré, para mi sera un placer.

Anónimo dijo...

¿no te has reconocido en Débora en Aire de Dylan?

PULGACROFT dijo...

Y al final, qué tal el libro de Vilas Mata, me han hablado muy bien de él...
Genial tu página Luna, te sigo
;)