18 diciembre 2011

La familia Miguel (II): 1995.

¡Ah! Quizá sea ese el corte generacional. Nosotros posábamos muy serios. Ellas saben enseñar los dientecillos. 
Y yo... Yo me hago vieja.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Identifíquelas, please.

luna dijo...

Son mis primas... cuyo crecimiento durante de infancia y adolescencia se puede apreciar en mi blog desde 2006.

ttbboo dijo...

Se aprecia muy bien el rol de cada una, no importa la fecha de la foto. Dos contra una, ja, ja, ja...

Antolín Amador Corona dijo...

Luego la ves presentar un libro. Igual de seria. Ella y el alrededor. Luego se toma una caña. Sonríe. Te descolocas. Lee ahora ¡valiente! El momento.

Ignacio Carcelén dijo...

Ah, bien -o no sé- iba a felicitarte de que te reconocieran. Sé tan poco, pobre infeliz.
Yo estoy en otra etapa, también dientes, sonrisas donde no las hubo.

Anónimo dijo...

En las fotos antiguas nadie sonreia y en las que te hacían en el ejercito te obligaban sonreír ( al mal tiempo buena cara, supongo). Manuel

Anónimo dijo...

En las fotos antiguas nadie sonreia y en las que te hacían en el ejercito te obligaban sonreír ( al mal tiempo buena cara, supongo). Manuel

Anónimo dijo...

Qué coquetería, llamarte vieja, en fin, ya te llegará la vejez de verdad...

Anónimo dijo...

Creo que a lo que se refiere cuando se autodeclara vieja. La vejez no tiene que ver con décadas y con arrugas, sino con sentir el peso de descubrir los tantos engaños de este mundo incompetente y extraño...Con perder la ingenuidad y las ganas de enseñar el perfil bueno. Tranquila, aprenderemos a estar cómodas.