16 junio 2011

Ayer me quemé las manos.

Antes: quemaba la incertidumbre.
Eran las tres de la tarde y estaba sola.

Después: se hizo de noche.
Cerveza. Agua caliente.
Yo qué.

11 comentarios:

Patricio Pron dijo...

Una buena forma de curar rápidamente los dedos quemados consiste en introducirlos en el trasero de un perro mediano, ni demasiado pequeño, porque en ese caso el efecto sería insuficiente, ni demasiado grande, por el caso de que el perro se enfade. Si te hubieras quemado también los labios, deberías a continuación meterte los dedos en la boca, pero creo que no es ése el caso.

aleskander62 dijo...

No quememos mas que los errores.

arguellesacero dijo...

Es una posibilidad, nada más que una posibilidad sin dar mayor registro.

Noelia Palma dijo...

te leo con frecuencia, pero a veces no atino a comentar tu poesía,
me siento superada...
te dejo un abrazo

Anónimo dijo...

I wanna cum on your hands

Artaraz dijo...

Yo, a veces, me corto el pelo, y me gusta ese desaguisado ordenado en un flequillo manga, es fantástico la cantidad de arte que se puede hacer con una misma. Eres genial, Luna, espero tus libros con ansia.

Pez Susurro dijo...

la segunda parte me fascina.


Beso,Lu

Luna dijo...

tienes 20 años y estás loca, eso

mün bla bla blá dijo...

las segundas partes, las que valen, traen diferencias...

Dani dijo...

Yo la última vez que me quemé llené una ensaladera de agua fría y me pasé la tarde removiéndola con los dedos. Por la noche estaban muy arrugados y muy rojos. Parecían dos guindilllas secas. Y me dolían muchísimo. Pero, eso sí, lo de remover agua tiene su qué, es relajante. Cuando se te cure la mano, te lo recomiendo.

Natalia Litvinova dijo...

Y ahora el sol brota de la mano