18 julio 2010

La casa junto al mar.




Nos duele la tripa. No por ser mujeres ni por ser hombres. Nos duele la tripa por no comer. Por no bailar. Por sólo beber y escuchar la Leyenda del tiempo en boca de Pepo Márquez. Nos gusta Pepo Márquez. Adoramos a Pepo Márquez. A mí antes no me gustaba, sin embargo cuando leí la primera parte de la novela de Ibrah en la que mencionaba un concierto de The Secret Society empecé a escucharlos. Hace unos meses, cuando aún llevábamos medias, Nadia nos invitó a un concierto privado en el que Pepo tocaba versiones de canciones que ya había escuchado en San Spotify pero de cuyos autores casi no sabía nada. Pepo nos contó sus historias. Pepo parece un papá contando historias. Pepo y las historias que cuentan los papás para dormir. Para dormirnos. Para llevarnos a las semillas del corazón del sueño y blá blá blá. Ayer repetimos experiencia en la terraza de Nacho Ruiz. Antes de irnos compré un vinilo y Pepo lo firmó con rotulador negro de punta redonda, de esos que hacen ruido plástico y huelen a tinta, casi a imprenta. De esos que huelen a todas las palabras impresas. Nacho y Pepo tienen un proyecto muy interesante: Gran Derby records. Publican vinilos. Ricos vinilos crujientes para el tocadiscos. Mi padre y yo coleccionamos vinilos. En mi casa nueva sólo tengo unos cuantos. Entre The Cure y Kortatu ahora reside Pepo. Pepo Pepo Pepo curándonos la resaca a Nadia a Alías a Ibrah y a mí. Curándonos el estómago. Curándonos. Porque nos duele la tripa y no importa el sexo. Porque nos duele la tripa, creo, de verano y calor.

3 comentarios:

luna dijo...

(atención al mágico cambio de camisa de Alías) Haha.

Sergio dijo...

si vienes a la frontière, madame rosal y yo te secuestraremos.

pe-pó.

Querelle dijo...

magia:

1. mi cambio de camisa
2. la trattoria de Nadia
3. el woperó-wopeché 20 años después.