27 junio 2010

Como no me devuelvas el libro te mato.


Los libros de poesía española actual que me gustan son, digamos, algunos. Los que me han influido. Los que leí para crecer. Los que leí como principiante (que soy). Los que leí desde 2003 hasta hoy, e hicieron gran trabajo aquímuydentro son, digamos, algunos-muchos más. El otro día, mientras hacía como que estudiaba Derecho pinté mis apuntes con esos títulos de poemarios cuyos autores, creo, siguen vivos, siguen escribiendo -o no-, publicando -o no- ¿vivos, o no? No pretendo hacer ninguna antología personal (para eso ya está aquel texto de Poetry is not dead sobre los cuatro poetas más guapos de nuestro país -sepan que una tiene el gusto raro-). Tampoco pretendo dictar sentencia. Sólo revisar el pasado, eso que me gusta tanto. Comparar gustos. Épocas. Comprender qué autores. Qué influencias. Qué no influencias pero sí desvelo. Algunos de los autores a los que cito son amigos. Otros no son nadie (en mi vida, digo). Otros lo son todo y apenas crucé cuatro palabras. De todos merecen la pena, digamos, algunos. He procurado ordenarlos por fechas de lectura, no las recuerdo muy bien pero creo que fue así. Hay años, como 2007 o 2008, en los que apenas me acuerdo de qué leí, será porque no me interesó nada, porque no me gustó nada... no sé.
2003
Cinco años de cama, Roger Wolfe
Mi primer bikini, Elena Medel
Tenía doce años y empezaba a leer. Roger Wolfe era uno de los autores heredados de mi padre. Si te gustó Bukowski, te gustará él, dijo. Aunque a mí eso de la poesía aún no me convencía. Qué ascazo. Sin embargo allí estaba aquella chica. Elena, firmando libros blancos en mi ciudad. Me dedicó uno. Pues gracias. No lo toqué en meses. Luego volví a abrirlo. Jo-der. Qué divertido. Qué emocionante. ¿Dónde puedo conseguir más de esto? Me enamoré y vino la Generación del 27. Y Brines. Y esas cosas que ya no leo. Pero Jo-der. ¡Yo también quiero escribir!
2004
Bella durmiente, Miriam Reyes
Las moras agraces, Carmen Jodra
Híbrida, Leyla Ouf
Me gustaba leer a mujeres. Me llamaban más la atención porque eran más cercanas a mí y a mi circunstancia. Soñaba con hacer el amor y ahí estaban los poemas de Miriam Reyes. Soñaba con ser Lolita y ahí estaban los poemas de Leyla Ouf. Soñaba con ser suicida, acabar con todo, era medio punk y compré mi primer vinilo... ahí estaban (y siguen estando) los poemas de Carmen Jodra. En 2004 ya había escrito mi primer poemario Cuaderno nepalí. La primera versión llevaba citas de Antonio Machado, de Fangoria y de Depeche Mode. Tenía novio. Mi novio tenía pulseras de pinchos. Las pulseras de pinchos tenían gotas de calimocho.
2005
Frágil, Javier Rodíguez Marcos
Las máscaras, Antonio Lucas
Araña, Ana Gorría
Empecé a leer muchísima poesía, a publicar en sitos (lejanos a la revista literaria de mis padres). Ana Gorría se convirtió en mi hermana de sangre. Hemofílicas poetas y umbilicales. Su libro me llevó a la brevedad, comencé a mirar dentro de mí. Dejé la anécdota a un lado. Sucumbí algo. Profundo, entiendo. E hice el amor por primera vez (no con Ana, claro), sino con el chico de las pulseras de pinchos. Clip, clip, ay. Clap clap, umm. Clupa clupa, bang. Conocí a Antonio Lucas en un recital de mi ciudad. Me regaló su libro. Era (casi) la primera vez que un hombre mayor que yo me regalaba un libro. Además era el suyo. ¡Su libro! El de aquel tipo guapo. ¡Guapo! Vestido de naranja, me enamoré. Volví a soñar con hacer el amor, esta vez con él. Aquel poeta vestido de naranja. ¡Era periodista! ¡Lo que yo quería ser en el futuro! Cuánto echo de menos aquella sensación. Cuánto aprecié aquel libro. Aquella máscara diminuta y lunar. Pero yo era Frágil. Muy frágil. Tanto como para no despreciar el magnífico libro de Javier Rodrígez Marcos. Él me ayudó a escribir otro tipo de poesía. Uní anécdota y telaraña. Descubrí que un poeta podía hablar de su propia poesía. Descubrí que hablar de poesía era lo más difícil y hermoso. Cuerpo frágil y cerré la segunda versión de mi primer poemario: Cuaderno nepalí.
2006
Urbi et orbi, David Leo García
¿Estás seguro de que no nos siguen?, Antonio Portela
Me presenté a un premio que no gané. Yo tenía quince años. No pasa nada, eres joven, puta luna, eres joven putalunaeresjoven. Sin embargo aquel premio lo ganó alguien apenas dos años mayor que yo. David Leo García. (Qué chico guapo). (Qué bien escribe). (Me declaré fan). Compré su libro y lo llevé como estandarte durante mucho tiempo. Busqué su messenger. Nos hicimos amigos. Y en septiembre seremos vecinos. Le aprecio muchísimo. También aprecio a Antonio Portela: sobre todo por ser el único poeta que conozco que ha citado a Ana Curra, a Alaska y a Suede en un mismo poemario. Quizá haya ecos de su poesía en Exhumación. Quizá sea uno de los poetas más interesantes y ya nadie se acuerde. Bendito premio Andalucía Joven 2003. San Antonio. Después de Roma ¿dónde estás? Te espero con el Spotify a toda leche con la esperanza de volver a bailarte. (Pulse la letra morada y conozca la verdad).
2007
¿?
Este año comenzó en Niza y acabó en Almería. No recuerdo ni un sólo poemario que me llamara la atención suficiente. Quizá en esta época me nutrí más de otros que no fueran mis contemporáneos. Valente, por ejemplo. Eliot. En Lousie Glück. Roger Wolfe, otra vez. Ese hombre alto y oscuro. Escribí Mundo fantasma. Escribí Síntomas. Tuve no sé cuántos amantes con pinta de maricas franceses, italianos o afrancesados. Y otros que no os diré. Y otros que ya he olvidado. Y otros.
2008
Así procede el pájaro, Juan Antonio Bernier
Tampoco tengo grandes recuerdos de 2008. Mucha prosa, creo. Muchísima prosa. Kundera por encima de todo. Genet, Roberto Bolaño, Dostoyevski. Reconocer a las poetas suicidas. Plath, Sexton, Pizarnik. Y entre pájaros y jaulas recordé a Bernier. ¡Aún no había leído a Bernier! La brevedad naranja de su libro se hace inmensa en mi estantería. Algo delicado. Boceto de lo próximo. Para nada diminuto o de principiante como en aquella antología se dijera.
2009
Circus girl, Maite Dono
Acabado en diamante, Javier Moreno
Echado a perder, Carlos Pardo
Construcción, Vicente Luis Mora
Todo lleva carne, Peio H. Riaño
Este año fue el más interesante. También el más productivo. Escribí mucho y leí más. Sobre todo narrativa. Todo lo que no sabía de Bolaño, de Foster Wallace, de Lethem, de Fresán. Leí ensayo, leí a Eloy Fernández Porta, a Virginie Despentes, a Preciado. Y mucha, muchísima poesía. De mi obsesión por las Punk-Femmes adoré a Maite Dono. Quizá mi poeta preferida. Performer y cantante. Mi máximo referente hoy. Por su lenguaje y su expresión. Me arrodillo, siempre, me arrodillo. También lenguaje y expresión es lo que me gusta de Javier Moreno o Vicente Luis Mora. Acabado en diamante por su relación con la poesía de José Ángel Valente o aquella de Ana Gorría que hace años ya me interesaba. Javier Moreno y Vicente Luis Mora fueron dos ejemplos de lectura con los que comprendí que el Universo es una shit. Quiero decir. Comprendí que la poesía da asco y que los círculos de amistades, las rivalidades y toda esa mierda era un coñazo. Nunca había leído a Vicente. Es más. Sin haberlo leído lo odiaba. ¿Por qué? Por los prejuicios que siempre nos contagian los demás. ¿Qué me importa que a nosequién le caiga mal? ¿Qué me importan la Nocilla o los laureles si el poemario es tan bueno? Puede que Construcción no ejerciera ninguna influencia sobre mis textos pero sí significó una lectura amable, entretenida, hermosa: y es algo muy difícil en la poesía eso de entretener. Luego hay libros de los que todo el mundo habla y que a mí no me gustan. Sin embargo Carlos Pardo ganó mil puntos con Echado a perder: los lugares comunes que a mí me emocionan, las claves que me interesan, lo críptico de alguna imagen, a veces, por evidente que parezca, lo bien escrito... Es curioso que deje pasar en esta lista poemarios como El fósforo astillado de Juan Andrés García Román o incluso a David González, Mercedes Cebrián, Javier Gato, Luis Darío, Agustín Fernández Mallo, etc. He leído sus obras y me han interesado pero quizá no han supuesto un cambio, un golpe, un milagro dentro de mí, como sí lo han hecho los otros mencionados. Es curioso también que incluya en esta lista lo que en principio se considera una novela. Y no cito a Peio H. Riaño porque sea mi jefe y colega. Ni porque sea él el que me consiguió esta mañana un pase para el preestreno de Toy Story 3 (hihihi). Nada de eso. Lo cito por lo importante que fue la lectura de Todo lleva carne, sea poesía, a ratos, o no lo sea, a otros ratos, en la escritura de mis columnas de verano en Público así como en los poemas de Poetry is not dead. La denuncia. La frase-cuchilla. La narratividad del verso... Si incluyo aquí a Peio como referencia, tendría que hablar también de J. G Ballard o de Fréderic Beigbeder, por ejemplo, pero de ese tema ya he hablado en otros textos. Y aquí se habla sólo de poesía. ¿O qué?
2010
También mis ojos, Laura Rosal
En 2010 he leído a Sergio Gaspar, Cristian Alcaraz, Mariano Peyrou, Jordi Doce... he releído a Roger Wolfe, a Chantal Maillard o a Raúl Quinto. En 2010 sólo elijo, de momento, a Laura Rosal. Laura es mi amiga. Si hay suerte será mi compañera de piso el curso próximo. Me gusta emborracharme con ella y decir cosas guarras. A veces nos hacemos fotos enseñando las bragas o lloramos con las mismas canciones. A veces la odio y a veces la quiero muchísimo. Su primer libro nació de la mano del mío. Por eso siento la necesidad de volver a nombrarla. Compartimos más que edad y sexo. Compartimos referentes y formas, y enlaces de blogs, y, como siempre he dicho, es una de las promesas (junto a Marina Ramón-Borja, Enrique Morales, Ruth Llana o Álvaro Guijarro) y será reconocida en no mucho tiempo, si no lo es ya.
¿Y ahora qué?
Los libros de poesía son así. Abrazables. Desechables. Esputables. Meables. Mordibles. Adorables. Feos. Cortos. Pesados como metales. Inocentes. Nunca únicos. Siempre sustituibles. Fáciles de almacenar. Caros. Pero estos son los míos y no os los voy a dejar porque sé que los perderíais. Pues, ¿a quién le importa un libro de poesía? Sólo al dueño que lo ha sabido apreciar. Al que no lo ha sabido leer. Al que ha subrayado o puesto esa marquita que indica destello absoluto. Al que lo echaría a la hoguera. Al que simplemente lo envidia. ¡Joopé! Eso quisiera haberlo escrito yo.

36 comentarios:

Carlos Laguna dijo...

Hola solo pasando a visitar tu blog, es pequeño pero me gusta.

Un saludo muy grande, y espero verte por mi blog, http://koerazo.blogspot.com/

Cuidate mucho
bye

Anónimo dijo...

Tomo nota de todas tus sugerencias, Luna, confieso mi algo desengañada ignorancia sobre nueva poesía. Menudo piso con Laura y tú...
Un beso,
Rafa Bellón

Hada Gris dijo...

Me ha encantado tu recorrido poético.

Luna, dale caña;
¡Hasta el infinito y más alláaaaaa!

ana dijo...

Es precioso
Lunera

Vladimir García Morales dijo...

Los libros de David Leo y Carmen Jodra son buenos primeros libros y quiero leer más. Del resto de los que mencionas, únicamente Ana Gorría y Juan Antonio Bernier me han devuelto alguna esperanza por la poesía española actual. Olga Novo, en gallego, ha sido también un gran -y muy emocionante- descubrimiento. Por lo demás, hay tantos libros flojos, pero tantos... La poesía que meramente entretiene no me interesa. En una sociedad inflada por el entretenimiento y el gusto, pienso que hay que intentar hacer algo más. Desgraciadamente, y con todo el ruido que hay siempre, hay que leer muchas cosas rematadamente malas (y creer al principio que tienen algún valor y que es uno el que está equivocado) hasta reconocer que la poesía puede ser -y es- mucho más que la mayoría de cosas que uno se encuentra.

Vladimir García Morales dijo...

Con diez años descubrí la poesía en la pequeña biblioteca pública de mi pueblo (un pueblo de Albacete de 3000 habitantes) en una colección muy nutrida gracias a la donación privada que hizo un gran lector de poesía, a quien nunca he conocido. Así llegaron a mis manos con diez años Aleixandre, José Miguel Ullán, Francisco Pino (a quienes adoro), Carlos Edmundo de Ory, Valente, Gamoneda... y algunos otros poetas en viejas ediciones, a quienes no podía entender en absoluto, pero a quienes me fascinaba no entender. Yo quedaba embobado ante esos objetos duros e indescifrables pero mágicos. Yo quería hacer algo así también, pero leía entonces la poesía actual que se publicaba, la mierda de los premios, toda esa mediocridad de "la experiencia", esos novísimos carcas y culturalistas y pensaba que si aquellos otros habían sido olvidados era porque yo no tenía demasiado criterio quizá (era un niño). Entonces me dio un vuelco el corazón de la alegría cuando más tarde vi que Valente los seleccionó en las "Ínsulas extrañas", dejando fuera a José Hierro y Ángel González quienes, además, nunca me habían gustado nada y me parecían poetas malísimos. Desde entonces amé a Valente aún más y me dediqué a estudiarlo. (De los que Valente dejó fuera, habría añadido sin embargo a Guillermo Carnero y a Leopoldo María Panero, que me parecen buenos también, y habría quitado a alguno: pero mis ídolos estaban allí :P).

Vladimir García Morales dijo...

Recuerdo de Carlos Edmundo de Ory aquel fantástico libro "Lee sin temor" con esa cubierta negra... Esa fue mi primera gran experiencia en poesía. Eso fue un acontecimiento decisivo de mi vida. Y ese título perfecto, amoroso, "Lee sin temor".

luna dijo...

Lo bueno es que hay mucho y no siempre todo nos gusta. Lo malo es que nuestro criterio no es el que decide quiénes son malos o quienes son buenos. Por eso mi clasificación no la hago con las obras esenciales, sino con las que a mí, en determinadas épocas, me marcaron.

Lo peor es echar pestes de las personas que también echan pestes.(Aunque a veces sea inevitable hacerlo). Así todos seremos unos apestados.

C dijo...

Los comunes lugares escorpianos.
Beso Luna,
C

Vladimir García Morales dijo...

Si por protestar contra una industria cultural que fabrica basura al por mayor y la vende como algo histórico se es un apestado, entonces no quiero ser otra cosa. Los grandes poetas forman parte al final también de la industria cultural, que todo lo fagocita. Pero su trabajo resiste, por eso es bueno. Yo no hablo pestes de ningún ser humano. Pero el trabajo es algo que se puede criticar sin piedad y pienso que así debe hacerse. Uno tiene libertad de publicar una caca en una editorial con gran distribución y otro tiene entonces derecho de lanzar una crítica impía, porque eso pertenece a la libertad de expresión también. Si aún a otro el criticar le parece lanzar pestes, me parece estupendo, siempre y cuando lo exprese solamente y no se dedique a perseguir. Yo soy de los que piensan que si el trabajo es malo eso puede verse en el propio trabajo. Existe una objetividad para valorar un trabajo. Lo que no quiere decir que exista una teoría válida en general para decidir si algo es bueno o no. Más bien depende todo de la calidad específica de ese trabajo -independientemente de la estética-. De su fuerza. Eso es algo que no puede medirse fácilmente, pero se manifiesta de alguna forma en la inquietud que algo nos produce al leerlo (y releerlo).

luna dijo...

La industria cultural.
La industria del libro Siempre genera más basura que otra cosa. Claro que, lo que nos gusta sobrevive gracias a los beneficios de esa basura.

Vladimir García Morales dijo...

Estoy de acuerdo. Pero eso no quiere decir que sobrevivir de esta forma sea digno. En esta indignidad nadie está salvo y los que más desconfianza merecen son los que van de "puros" por la vida. Pero si se es consciente de la indignidad, la única coherencia vital es luchar contra ella. Esta coherencia no siempre es posible, porque el miedo es también la realidad. Unos escogen caminos fáciles porque son los únicos que encuentran pero es necesario que siempre exista alguien también que escoja los difíciles y ojalá así sea. Cuando eso ocurre -y la poesía es un ejemplo más- eso debe distinguirse.

luna dijo...

Así es el mercado.
Así de indigno. Para nosotros.

luna dijo...

C:
bienvenido.

tournesols dijo...

un beso grande desde el infierno city. (¡sin bragas!)

http://www.youtube.com/watch?v=7XKroTPnuQ4&

Anónimo dijo...

http://rafaeljosediaz.blogspot.com/2010/04/saludos.html
casualmente después de leer tu entrada he llegado ahí.

luna dijo...

"Todo es una puta mierda, aquí soy yo el único que se mantiene Puro".

juan bello dijo...

cuántos libros que me suenan! y cuántas veces habré leído urbi et orbi... como para no ir en plan fan jaja
es un gran libro.
al que no veo es a josé daniel garcía, y ese es también un muy recomendable poeta.

luna dijo...

Sí, Juan, sé que me dejo muchas cosas en el tintero. Sin embargo estoy hablando de libros específicos que supusieron algo Grande para mí. Luego a lo mejor me parecen malísimos. Pero en su momento fueron extraordinarios.

También hay autores que no tienen un libro del todo magnífico pero cuya obra, libro a libro me interssa más que algunos de estos.

Muá

Torcuato dijo...

Como paso de registrarme en el diario Público para comentarte tu último artículo te lo digo aquí.

Me he reído cuando he leído que le coges el paquete a tu novio cuando va a casa de sus padres. Era obvio el chiste pero gracioso.
Pero cuando he flipado de verdad es cuando leo que te referías al paquete de tabaco ya que si fuera el otro las relaciones a distancia estarían resueltas hace tiempo.
¿No crees que se te olvidó poner, después de "relaciones", la palabra "sexuales"?

Un beso Luna

luna dijo...

Torcuato, no creo que haya que especificar con Sexuales. Creo que se entiende. De hecho mis relaciones Amorosas (y no sólo sexuales) a distancia se han ido a la mierda entre otras cosas por esa falta de Sexo.

Besote!

Anónimo dijo...

Ça pue. Tu comprends.

Buzzo por desuso dijo...

Te los devolveríamos pero sólo somos tres y perezosos.

luna dijo...

oui, tout pue

je comprends

Anónimo dijo...

"Javier Moreno y Vicente Luis Mora fueron dos ejemplos de lectura con los que comprendí que el Universo es una shit. Quiero decir. Comprendí que la poesía da asco y que los círculos de amistades, las rivalidades y toda esa mierda era un coñazo."
Esto me confunde escrito por ti. Entiéndase el eufemismo.

luna dijo...

Ni entiendo el eufemismo ni veo la confusión.

Anónimo dijo...

"Comprendí que la poesía da asco y que los círculos de amistades, las rivalidades y toda esa mierda era un coñazo."
Pues amigos en el Universo tienes muchos y cuando tienes que defender al círculo rápidamente lo haces. Si eso es un coñazo y la poesía una mierda, no entiendo a qué te dedicas. Y digo esto añadiendo que me gusta lo que escribes y que sigo tu blog, pero que te ha sobrado y resulta "confuso" a la vista.

luna dijo...

Hace mucho mucho tiempo, en un lugar muy cercano toda la gente que conocía criticaba, odiaba y esputaba sobre los nocilla.

Entonces un día, como buenamente pude y gracias a Ibrahím leí a Javier Moreno y a VLM y dije "coño, pero si no son malos!!!!" ¿Por qué la gente los criticaba entonces? Porque no pertenecían a su grupo de amigos.

No hablo de otra cosa en ese fragmento.

Y sí. Tengo amigos, más bien, tengo conocidos, en un bando, en el otro y en el más allá porque a mí las Mierdas y los Coñazos de "yo soy mejor que tú y que tú y mis amigos son los que más molan" me repatean.

¿Comprende ahora a lo que me refiero?

luna dijo...

Precisamente el simple hecho de poner a Carlos Pardo y a VLM en un mismo fragmento ya es de risa ¡con la de cuchilladas que se meten entre ellos!

A mí me gustan sus libros y me podría tomar una cerveza pacífica con ellos.

Ese es el punto.

Así se lo ilustro.

Anónimo dijo...

ok,

comprendido,

no se enoje que no era mi intención aunque así lo parezca.

Casualmente también a mí me pasó algo parecido con los nocilla-mutantes o lo que sea y justo Construcción, que ya había degustado en 2006 antes de la publicación de nocilla dream, me parece de lo mejorcito que he leido en mucho tiempo.
(También me atacan cuando la defiendo a usted, no se vaya a creer)

luna dijo...

No me defienda, hombre, para qué. Si nadie cambia de opinión nunca.

Yo no he conseguido que mi novio escuche ni una sola canción de Alaska aún. Por mucho que la defienda.

Lo que hay que hacer es leer y escribir lo que a uno le de la gana.

Muchos besos y muchas gracias.

Ah! Te gustó Tiempo, de VLM?
A mí me pareció muy bonito. Una pena que las imágenes se vieran tan pequeñitas.

Muá.

Anónimo dijo...

Me gustó mucho también Tiempo, aunque me impactó de la manera en que Construcción había hecho. En la altura en la que leí Construcción acababa de terminar algo que tenía cierta conexión con muchos elementos que aparecen en aquel libro y eso siempre ayuda. VLM en general me parece un escritor interesantísimo y que con los años mejora más y más.

PD: No he leido alguno de los que menta pero de los que conozco le aseguro yo que soy más guapo.

un saludo

luna dijo...

Eso es una buena noticia. Lo de que sea guapo, digo.

Cristina Suspiria dijo...

gracias por dar tantas referencias interesantes

saludos^^

Anónimo dijo...

ups, releo el último comentario y veo que me faltó algún adverbio y quizás me sobró alguna mentirijilla,
nada importante

Stalker dijo...

Me alegra que cites a Ruth Llana como una promesa. Siempre supe que lo iba a ser, que lo es, en cuanto la leí.

Es extraordinaria. No importa lo que tarde en emerger y ser conocida. Es increíble, sencillamente. Y cuando habla es poesía, siempre: los mensajes que deja en Marienbad son poemas perfectos. Conmovedores. No puedo decir más.

Otro nombre sobre cuya pista te pongo: Ana Hidalgo. Ya verás qué primer libro va a publicar. Algo de una calidad insólita en estos lares, un primer libro tan maduro y sólido.

Me ha gustado mucho tu repaso. Coincido poco en los nombres que citas, pero ahí está la gracia y cada uno sigue las miguitas de pan que configuran su itinerario senti-mental. Aunque luego el bosque es siempre el mismo.

abrazos