12 mayo 2010

Suicidio de libélulas.


O Extraña claridad. Qué importa: esos son los títulos de los libros de Begoña Callejón. Los libros que hoy me han salvado de mi propia desaparición cuando me disponía a vestirme de luto para bajar al chino, para comprar un cigarrillo de los que saben a muerte y deshacerme de este encierro azul con el que sólo compruebo mis errores académicos. Conocí a Begoña Callejón hace unas semanas durante el encuentro Para qué + poetas que celebramos en Almería. Un encuentro entre cuatro autores que hemos desarrollado parte de nuestra vida poética en esa ciudad. Pero no. Miento. A Begoña la conocí mucho antes. La conocí la primera vez que escribí un poema. Y la primera vez que hice el amor. Y la primera vez que leí a Pizarnik. Y, claro, cuando sostuve entre mis manos la Cenicienta en sangre que mis padres publicaron en El Gaviero. De hecho aquel día fue muy gaviero. Como podéis ver en la foto ahí están Juanma Gil, Ana Tapia, Raúl Quinto y Begoña. Autores de la casa. Hijos de papel. Junto a mí. Luna de ojos cerrados. Hija carnal. La foto de grupo la hizo mi padre. La foto de pareja la hizo Ana Tapia. Recuerdo aquellos cuatro días desérticos como algo hermoso. Como un descanso inmerecido. O esa Extraña claridad que lo caracterizó. Hoy veo estas fotos. Hoy recibo estos libros. Hace tiempo publiqué un poema de Begoña que tuvo mucha polémica. Un comentarista sentenció "todas las mujeres escribís igual". ¿Igual a qué?, pienso. Hace menos tiempo escribí el texto "jodido día del libro" en el que denunciaba las críticas que en una rueda de prensa algún periodista inculto vertió sobre la autora. "Inmoral", dijo. "Suicida". Y dio en el clavo, sin embargo, este personaje. Pues esas son dos de las palabras con las que yo describiría a Begoña Callejón. Pero las palabras pueden ser expulsadas con distintas intenciones, y lo que para ese periodista era malo para mí es magia. "Mi historia es inmoral" dice Zaratustra. Inmoral. Suicida. Lúcida. Directa. Begoña es un cuchillo dulce deslizándose por mi garganta. Y desde aquí la leo y la releo, aun sabiendo que en el escritorio me esperan los símbolos de la Justicia (los de otro examen que tampoco aprobaré). La poesía de Begoña sí es Justicia. Justicia con ella misma y con quienes la leemos. Esta absurda manera de vivir. Estoy sola. Tejeré la tormenta que se avecina. La vida rueda y yo la empujo. Así nos mece ella.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Cómo se llama la chica rubia? Sois muy guapas las dos y, por tanto, salís guapas, tú mejor que en otras fotos, pero es que de la rubia, Lunita lunera, me acabo de enamorar. ¡Ah!

luna dijo...

El nombre de la chica rubia está en el texto!


Y es genial.

Anónimo dijo...

Flechazo que me ha atravesado por completo. Hacía tiempo que no me pasaba algo parecido. Y es la primera vez que me pasa delante del ordenador. Tengo que cantarle las cuarenta a Cupido. ¿Por qué me pasa a mí esto? Es preciosa. ¡Qué importará lo que escriba! Malditos críticos...Me voy, que me ha vuelto loco, guapa, más loco de lo que ya era, y tengo que seguir consciente de mi locura.

luna dijo...

Lo que escribe la hace más hermosa aún.

Stalker dijo...

¿No tiene Raúl Quinto un aire al agente Smith en esta foto?

Un agente Smith de secano, se entiende, somos todos de Almería (tb yo).

:)

Torcuato dijo...

Pues, no sé si tengo la capacidad para entenderte, aunque valores la "literatura suicida", en la foto de pareja desprendéis, por encima de todo, una cosa: Vida.

Un saludo Luna

luna dijo...

Ahí está.

Lo contradictorio. Quizá lo más terrible sea su sonrisa.



Un abrazo.

NáN dijo...

¿Puedes poner un enlace a ese poema de Begoña? A veces salto hasta aquí desde Lara, pero depende del tiempo que tenga; así que me lo perdí.

(Ah, otro dato sobre Stalker; vamos haciendo biografía).

luna dijo...

claro:

http://lunamiguel.blogspot.com/2010/01/hay-un-pajaro-muerto-en-mi-garganta.html

NáN dijo...

Muchas gracias, Luna. Es un poema tan tierno ("Brujas, vosotras que habláis en la noche ¿puede una muchacha llorar hasta el amanecer?") y tan intenso que buscaré obra de esta poeta.

En cuanto a la controversia de la escritura femenina, no creo mucho en ella. Todo autor habla de lo que le interesa y conmueve, luego se pueden dar coincidencias en el punto de visión... que en otro texto de los mismos autores pueden ser diferencias irreconciliables. Mujer-hombre, de nuestro país-de otro, de nuestro tiempo-del pasado remoto. Cuántas veces nos hemos enamorado de un texto situado a un lado o a otro del guioncito.

Y en cuanto a la biografía, me apasiona la biografía de la obra (si hablamos de Bolaño, ¿no estamos hablando en realidad de Arturo Belano?). Y también, por perversión morbosa, me encanta saber cosas del autor. Pero es la biografía de los personajes la que me interesa.

Te repito las gracias.

Humbert Humbert dijo...

Encuentro enternecedor el poema de B.C. del link.

No veo tampoco por qué la actitud ante un poema tenga que desembocar necesariamente en una valoración ética, estética o moral del mismo.

"La perfección está en el odio". Sí, y también el arte, porque saber odiar es un arte, como el hambre o el trapecio.

luna dijo...

NaN,

tiene un poemario estupendo en Devenir. "Extraña claridad". Vengo de leerlo en un viaje largo de metro. Es el testimonio de una poeta encerrada en un hospital. Como si de Woolf se tratara, encerrada en una locura que acaba en un jardín o en un río.

Cenicienta en sangre está en la editorial de mis padres (entiende mi pudor a la hora de recomendar el producto familiar), pero es, de todos, el que más me gusta. Hay una serie de poemas muy del estilo al que subí. También hay guiños a nuestros cuentos infantiles. Es muy chulo.

Ana Tapia, su chica, tiene otro poemario en El Gaviero. Un estilo parecido. Quizá más reivindicativo. El día de la mujer seleccionamos este poema suyo:

http://cuadernogaviero.blogspot.com/2010/03/genero-parcial.html

He tenido la oportunidad de conocerlas y son maravillosas.

Me alegro de que Begoña os guste.

NáN dijo...

Gracias por los datos. Todos sabemos que hay una obra muy interesante de muchos que, al no pertenecer a las cuadras literarias de tronío, es difícil de conocer salvo por el boca-oreja.

Buscaré primero en Arrebato y, si no lo encuentro, iré a la Casa del Libro.

(Ah, y olvídate de según qué pudores. Nos haces un favor que me extrañaría mucho que convirtiera a tus padres en millonarios. Tuve una editorial pequeña, me arruiné y sé de qué hablo).