23 mayo 2010

Otra (pequeña) muerte de domingo.


Je ne parlerai pas, je ne penserai rien
Mais l'amour infini me montera dans l'âme
Arthur Rimbaud

Dejad que se suiciden los gorriones. Dejad que marchen: así no nos harán más daño. Pues tienen alas púrpuras y el púrpura se asemeja a la penitencia. Al castigo. A la muerte. Suicidarse no es morir. No es morir suicidarse, no, es otra cosa. Parecida al tedio o a la vergüenza, la muerte es un estado de ánimo. Ánima blanca. Ánima dichosa e inexistente la de los gorriones que mueren cada día ahogados por el cloro del mar. Dejadlos estar aquí. O no estar aquí cuando ellos quieran. Los gorriones que no son aves. Que somos nosotros mismos deshaciéndonos con el paso de los días. Dejad que se suiciden. Que nos salven. Que con el infinito tedio se posen en nuestra cabeza desnuda. Y sólo quiero el verano y estar lejos de este río. No hablaré no pensaré no. Dejad que su aleteo permanezca.

6 comentarios:

pentente dijo...

que nos salven.
hoy es un gloomy sunday, voy a suspender la asignatura más importante del curso porque he hecho un proyecto que no tiene nada que ver con lo que me piden, y lo peor es que he sido consciente desde el principio de que no era lo que me pedían.
aleteo, aleteo, zas.

luna dijo...

ay, dios mío, con lo bien que se está durmiendo en la cama de valparaíso,
fuck

Tono Hedzberg dijo...

...estar lejos de esta isla.

Melodìas vibradoras dijo...

Es tan sencillo este blog pero taaan lindo! (_:
besito enorme que estes genial

Advenediza dijo...

La vida, señaló Francisco Umbral en alguna de sus columnas, no es más que una larga tarde de domingo...

...menos mal que luego llegan los lunes para compensar...

Los oficios terrestres dijo...

Suelo morir los domingos.

d.