Poemas. Objetos de la muerte. Eterna muerte. Eterna inmortalidad de la muerte. Algo así como un goteo nocturno y afiebrado.
Poesía. Orina. Sangre.
Blanca Varela


Amor como enfermedad crónica: la diabetes del corazón: lo cursi de los neones: luces: el leopardo es una excusa, porque yo estaba sola: carmín: menstruación: matrimonio pagano que late en mis nervios: alfileres: medias rotas: vosotros y ella: y yo soy vuestra voz: canto de ceniza: el canto de la ceniza: hearts on fire… He visto cosas: No Necesito Insulina: Pacman Boy: Juro Que Hay Fotos Retratando Todo Esto.
http://www.youtube.com/watch?v=Bdn0MYDATtE


Tengo orejas de mosca. Aunque no sé cómo son las orejas de mosca. Ni siquiera sé si tienen. Sólo oigo bzzz bzzz buáa. Y las manos me tiemblan, impacientes. Porque no me gusta Ana Gavalda. Porque leo a Saunders y a su limpiadora terrorista. Porque escucho con oídos de mosca, de insecto, de bicho loco: bichito. Mi madre se casó a los diecinueve años. Mi mejor amiga, a los diecinueve. Yo aún no tengo hijos y no quiero tenerlos. Yo aún no tengo libros y escribo mil poemas. Yo aún no tengo miedo, y espero, tumbada, a que un día este silencio sea el de nuestra propia cama. Bzzz bzzz buáa fiú: el viento de invierno en la ventana. Huele a sopa y a leche. Huele a chocolate. Mi pecho es el de un tractor inmenso. Rujo de mentira. No conozco a ese dios. Creo que soy joven. Sigo teniendo mucho sueño.
Pero les advierto
que vivo por última vez.
Anna Ajmátova
Soy un hombre enfermo… Soy un hombre rabioso.
Dostoievski
Tengo los pechos hinchados y me duele la tripa, y no estoy embarazada, y también escupo flemas tricolores y como manzanas podridas, y no soy asquerosa. Tengo libros en ruso, tengo a Nabokov en ruso, tengo un resfriado ruso que me consume el cerebro, tengo hambre y como pasta sosa con fruta sosa y una chocolatina de regalo para alargar el sueño. Hace un año pensaba que la vida era una mierda y hoy no dejo de decir lo contrario. Hace un año me mataban. Hace un año leía a Tsvetaieva sin saber que hoy conocería a sus discípulas. No querer poesía es como no querer vivir. O eso pensaba, tonta de mí, que no quiero poesía y sin embargo vivo. Tengo el vientre suave y duermes a su lado. Tengo el pubis blanco y duermes a su lado. Tengo sueños leves y duermo sola y a mi lado sólo. Tengo diecinueve años y no les interesa mi opinión. Tengo novio. Tengo sífilis creativa. Tengo suerte, tengo mucha suerte.
He empezado a leer a Patricia de Souza. Luego he pegado un mordisco al cruasán. He tratado de escribir algo público, digno de mi enfermedad, he sacado dinero y he hecho la maleta. He escuchado el nuevo disco de Air. He visto cómo Mandy Morbid me hacía una felación a mí. A mí que me gusta hablar del Cambio Climático. A mí que me gusta viajar acompañada. A mí, que estoy sola y soy egoísta. He empezado a leer Los dedos de Eros. He empezado a leer Vice: o cómo chupar pollas. He empezado demasiadas cosas. Y todas (incluso ese poema) acabarán en mi boca.
Moscú. Viernes 11 de diciembre.
Además de la mesa redonda, que se celebrará en la sede del Instituto Cervantes a las 19 horas, habrá una clase magistral, una lectura poética y una conferencia en diversos lugares de la ciudad.
Organizado por el Instituto Cervantes de Moscú con la colaboración de
(Sin casa preparo la maleta un poema impreso en piel de leopardo el pájaro el gorrión tu árbol es sólo tuyo no quisiera morir en el frío echarte de menos baby baby baby).
Almería, diciembre, 2009
No quedan versos diminutos
ni fórmulas crípticas
ni línea telefónica en el mar.