30 octubre 2009
2: 40 am. Pacman-----13:55 pm. Savia Danone.
28 octubre 2009
Lambrusco blanco (o Deseando el fin de semana).
Para facilitar luego las cosas, Shahid abrió el precinto de una caja de condones. Había pasado la tarde en la biblioteca, corrigiendo el primer borrador del artículo para pasarlo al ordenador al llegar a casa. Acababa de caer la tarde y había oscurecido. Se oía ruido en la calle. Echó las cortinas y puso más fuerte la estufa de gas. Después de trabajar con empeño y aclararse las ideas, podía disfrutar de aquella parte del día, apagar algunas luces y escuchar Dancing in the Dark mientras decidía si ponerse los vaqueros negros, los azules o los rojos. Ante él se abría la promesa del amor y de la noche: toda la noche.
Kureishi
27 octubre 2009
“Tengo un coño pegado a la cara”.

26 octubre 2009
Ciudad/interior.
25 octubre 2009
Tiempo.
De todas las horas que he esperado aquí o allá, el minuto de las gaviotas parece único. ¿De qué pájaro se trata? ¿Por qué lo envidio? ¿Puedo aplicar el término manada, el término orquesta, el término cielo: ejército aviar, aquí, mientras te espero? ¿Hay gaviotas en Madriz? ¿Hay mar? ¿Por qué las veo? Y no me refiero al pájaro franquista, ni al pollo asado de los domingos, ni al símbolo conservador que temo. Eso no me interesa aquí ni allá. De eso no hablo aquí ni allá. Nada de política ahora, cuando las nubes son una bandada de estrellas naranjas. Aquí y ahora eres tú el protagonista. Cuántas horas, cuántos cigarros, cuantos soles helados quedan. Querido gorrión. Mi amada ha muerto. Lost in the House of Valparaíso. Querido gorrión. No llores. Mi amada ha muerto. Querido gorrión, querido gorrión, no tergiverses las palabras de Catulo. No tatúes las cenizas en tu boca. Querido gorrión, ¿bajo qué forma naciste? Y no me refiero al poema, no me refiero a la filosofía, ni al arte; sí al espacio y a la vida de todas las horas en las que no te tengo, en las que te espero (calle Caleruega, Atocha, Filología B), en las que leo, en las que Kureishi, en las que Tim Harford, en las que Vicente Luis Mora, en las que Tiempo: Me gusta la poesía/ porque sitúa un ser/ en el espacio/ Respeto la filosofía/ porque coloca un pensamiento/ en el desierto del sinsentido/ Adoro el arte/ porque hace del espacio/ un ser vivo/ Me gusta la vida/ porque enseña/ a morir/ con dignidad”.
22 octubre 2009
21 octubre 2009
Vida licuada.

A veces individuo. Casi humana. No diferente. Vulgar sangre en el país de los pájaros.
20 octubre 2009
Te parto en ocho.
De las hojas caen árboles, que diga, gotas ácidas como muertos, como muertes diminutas, como uñas de luna (o leucocito). Jerseys negros. Cuello de cisne. Cuello vuelto. Cuello mordido: el aspecto violento del crítico o el avance hacia el oeste estéril o la tinta, tras la blusa transparente. Pero digo nada. Me fío más del aire que de cualquier palabra.
19 octubre 2009
La polla de John Barth.
¡Enhorabuena, su fidelidad tiene premio…!
Mensaje de Vodafone, hoy a las 16.15
Mezclo café y Nesquik porque sé que así, al despertar de la siesta, el dolor tendrá un sabor más dulce. Estoy en la sala Nasti y alguien vierte su tónica sobre mi cabeza. Hablamos de verter. Hablamos de semen. Hablamos de sus pollas: las pollas de nuestros autores preferidos (dudo que John Barth la tenga pequeña, pero yo no he leído a John Barth. No he leído nada de él. Solo he visto su foto en Google Imágenes. Sólo he imaginado el tamaño de su miembro. Sólo. Y tú no dejas de leerlo. Y tú no hablas de otra cosa. Y tú también estás perdido en la casa encantada.) El café no me quita el sueño. El café me adormece. El café que he hecho está tan malo como el Absolut con Kas Naranja que me sirvieron en
Escribir tu sonido.
18 octubre 2009
Barcelona, Madrid, Berlín (pleonasmic year, la receta).

Barcelona parecía un buen lugar para dos periodistas ingenuos con aspiraciones literarias que creían en las posibilidades de sus curriculums…
Gabriela Wiener
Perrito caliente. Pollo asado. Kebap cuatro euros cincuenta. KitKatchino. Fajitas. Pasta con tomate y queso. Pastel de año nuevo frito. Tallarines con setas. Pan chino de bambú. Pan chino con pepitas. Bola de sésamo. Oreo. Tostadas de mermelada. Churros. Porras. Café. Mucho café. Barrita energética. Lasaña. Canelones. Filetes con salsa y setas. Donut. ChocoLunas. Gelatina de fresa. Mantecados de Fondón. Y cosas. Y muchas más cosas que son nuestros estómagos.
Público.es: España: Nueve meses o Nueve minutos.
http://www.publico.es/espana/261544/nueve/meses/nueve/minutos
16 octubre 2009
Infinite (el resultado final, y ya van tres errores).
15 octubre 2009
14 octubre 2009
El precio de la tarde.
12 octubre 2009
Mi familia. (Miguel consentreision).
08 octubre 2009
Sobre Madriz como desierto (re).
Traslado mi casa: aquí. Aquí donde llueve. Aquí donde el viento. Donde el árbol de la ventana y no el aloe, el cactus o palmera. Un año mirándote, árbol, y no sé tu raza (sí, la raza de los árboles, su marca, su condición). Es posible que no exista este árbol que veo desde mi cama, desde el ordenador portátil cuando escribo, cuando juego a BeJeweled 2 obsesivamente. Ese árbol no existe como no existe la hierba ni la rata ni el charco ni el pájaro muerto ni el graznido familiar de los transportes públicos. El asfalto es soledad. Cuatro torres inmensas. El asfalto es silencio. La carretera es la grieta. La soledad, en
07 octubre 2009
Desierto de Madriz II: Línea 9. Vicálvaro.
La libido es un flujo del desierto.
Gilles Lipovestky
Lo que más me gusta de
Para Paula, Chris y Moya.
Desierto de Madriz: L5 con L4.
En este tiempo en que las formas de aniquilación adquieren dimensiones planetarias, el desierto, fin y medio de la civilización, designa esa figura ‘trágica’ que la modernidad prefiere la reflexión metafísica sobre la nada. El desierto gana, en él leemos la amenaza absoluta, el poder de lo negativo, el símbolo del trabajo mortífero de los tiempos modernos hasta su término apocalíptico.
Gilles Lipovetsky
04 octubre 2009
Cuarentayochohorassinpleonasmos.
Escucho Muse casi como un antídoto ante la tristeza dominical. No tengo ganas de ir a
Crónica: de Píndaro a Carlinhos Brown.
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Volvemos en otoño, como El Corte Inglés.
http://blogs.publico.es/lunamiguel/2009/10/04/de-pindaro-a-carlinhos-brown/#respond
03 octubre 2009
Sobre el hombre que no quiere aparentar lo que es (o Maldiciendo a Beigbeder II).
Leo este fragmento de 13’99 euros y me estremezco. Por eso lo copio entero:
Octave desbarraba y hablaba solo:
—Todo el mundo tiene una pena de amor que dormita en el fondo de sí mismo. Todo corazón que no está roto no es un corazón. Los pulmones esperan a la tuberculosis para sentir que existen. Soy vuestro profesor de educación física. Es necesario tener un nenúfar en la caja torácica, como Chloé en La espuma de los días o la señora Chauchar en La montaña mágica. Me encantaba mirarte mientras dormías, incluso cuando fingías hacerlo, cuando regresaba tarde a casa, borracho, contaba tus pestañas, a veces me parecía que me sonreías. Un hombre enamorado es alguien a quien le gusta mirar a su mujer mientras duerme, y, de vez en cuando, mirarla mientras goza. Sophie, ¿puedes oírme a miles de kilómetros de distancia, como en los anuncios de operadores de telefonía? ¿Por qué hace falta que la gente se haya marchado para que uno se de cuenta de que la quiere? ¿Acaso no te das cuenta de que lo único que yo te pedía era que me hicieras sufrir un poquito, como al principio, de una tregua pulmonar?
Frédéric Beigbeder