03 octubre 2009

Sobre el hombre que no quiere aparentar lo que es (o Maldiciendo a Beigbeder II).

Leo este fragmento de 13’99 euros y me estremezco. Por eso lo copio entero:

—El amor no tiene nada que ver con el corazón, ese órgano repugnante, especie de bomba empapada en sangre. El amor ataca primero a los pulmones. No deberíamos decir “tengo el corazón roto”, sino “tengo los pulmones asfixiados”. Los pulmones son los órganos más románticos: todos los amantes contraen tuberculosis; no es casual que Chéjov, Kafka, D. H. Lawrence, Frédéric Chopin, George Orwell y Santa Teresa de Lisieux murieran de esa enfermedad; en cuanto a Camus, Moravia, Boudard, Marie Bashkirtseff y Katherine Mansfield, ¿habrían escrito los mismos libros sin esa infección? Además, que se sepa, la Dama de Camelias no murió de infarto de miocardio; semejante castigo está reservado a los trepas con estrés, no a los sentimentales sin remedio.

Octave desbarraba y hablaba solo:

—Todo el mundo tiene una pena de amor que dormita en el fondo de sí mismo. Todo corazón que no está roto no es un corazón. Los pulmones esperan a la tuberculosis para sentir que existen. Soy vuestro profesor de educación física. Es necesario tener un nenúfar en la caja torácica, como Chloé en La espuma de los días o la señora Chauchar en La montaña mágica. Me encantaba mirarte mientras dormías, incluso cuando fingías hacerlo, cuando regresaba tarde a casa, borracho, contaba tus pestañas, a veces me parecía que me sonreías. Un hombre enamorado es alguien a quien le gusta mirar a su mujer mientras duerme, y, de vez en cuando, mirarla mientras goza. Sophie, ¿puedes oírme a miles de kilómetros de distancia, como en los anuncios de operadores de telefonía? ¿Por qué hace falta que la gente se haya marchado para que uno se de cuenta de que la quiere? ¿Acaso no te das cuenta de que lo único que yo te pedía era que me hicieras sufrir un poquito, como al principio, de una tregua pulmonar?

Frédéric Beigbeder

10 comentarios:

Makuni dijo...

Amén

LUG dijo...

La afición del amor a romper cosas - a mi me rompe todo: pulmones y corazón, también estómago - debe ser signo de que debe crear la Luna rabiosa, perra o enamorada su antropología punk.

Es una idea; un mensaje amoroso en la mañana porque hacía unos días que no te visitaba y me han gustado tus textos largos.He contado, sin permiso, tus pestañas y las he medido en la mentira de la escritura.

¡Salud!

Irosvamp dijo...

Qué maravilla

Más claro, agua dijo...

Gran novela. Tan buen escritor como interesante persona(je).

;-)

Lara dijo...

gracias!

rep_chioafricana dijo...

Una tregua pulmonar... Me bastaría para calmar esta tos. Tal vez yo también ande enamorada.

luna dijo...

No sabe como me alegra eso, Gran Xio.

Gerard dijo...

Uno de mis libros favoritos.

Dr. Flasche dijo...

Otro día volveré para leer y comentar el resto. Desde que leí esta entrada, me perdí el resto.

Estoy anclado en ella. Me ha hecho pensar mucho. Tiene un punto perverso, pero no el sentido de maldad, sino de la comodidad que a veces supone el dolor. El dolor, como lo fue para el Dr. House, puede llegar ser un mal menor, y ser entendido como una salvación cómoda.

Creo, que al menos en mi pared cerebral, este texto representa una magnífica grieta. Soy incapaz de saber hacia que lado va a caer la moneda, de que lado va a resolverse 'el problema', como lo define Gileuze en su abecedario [letra Q]. No lo sé. De hecho, tenía escrito un post de manera casi inmediata a la lectura, bueno, TSZ lo tenía, pero no. No lo tengo claro.

Simplemente no lo sé. Así que gracias por la materia para pensar.

david

pd: quizás lo divertido será comprobar como cuando caiga la moneda, y se decida por una cara u otra, ambas seguirán siendo inseperables. A pesar de eso, prefiero seguir jugando a distinguirlas, extirparlas y analizarlas como si fueran independientes. Como te decía, me parece algo bonito y útil de meditar...

Dr. Flasche dijo...

La única respuesta que he encontrado, la tengo un libro que compré sólo por uno de sus versos...

"Health has no poem"

Creo que es lo más que alcanzo a decir...