26 octubre 2009

Ciudad/interior.



atraída por la ciudad más que por el interior, siempre excitada por las experiencias e incapaz de contentarme con la narración que otros me harán de ellas

Virginie Despentes

3 comentarios:

Delgaducho dijo...

Te das un aire con Virginie y no solo en la cara...

luna dijo...

vaya, gracias,
creo.


Me esta gustando mucho leerla.


Bienvenido.

Miguel Ángel Maya dijo...

"Buscas la sustancia de la ciudad en los objetos. Crees adivinar en ellos la huella inequívoca de los hombres. Pero las huellas de esa categoría no existen. Si logras una ciudad inequívoca, creerás que es esa, porque lo inequívoco siempre es convincente. Pero habrás perdido el camino. La ambigüedad es, como el espacio, el medio donde habitan las cosas. Más te valdrá encontrar las piezas con qué armar todas las ciudades que son, las que podrían ser. No acampar en esa ciudad cuadrapléjica que desde el momento que la fundes existirá... apenas entre linderos de cartón, esos confines de tu libro. Pero a lo mejor no es eso lo que buscas. El mimetismo es raras veces fecundo. Trata mejor de hallar la ciudad que hay dentro de ti. No. Puede que no sea esa. Dentro de todo hombre discurre una ciudad con casas y caminos, puentes uy símbolos, hasta con historia y onomásticos. Yo emplearía un silencio corto, dos chasquidos y el roce de una hierba seca contra la corteza de una ceiba. Sí. Es casi seguro que no se parezca a la otra; que hasta juegue a los antípodas; pero si la vigilas cuando vaya a abrevar en tu imaginación, si le tiendes, con mucha astucia, un cerco, a lo mejor la atrapas. Si lo consigues, no te dejes ablandar por sus ruegos. Esas ciudades interiores que crecieron en cautiverio, puestas en libertad son sumamente peligrosas. Pero si la amansas, si logras aprehender su naturaleza recóndita; empezará a parecerse a la otra, y más aún, a las ciudades de cuantos se internen en esa, la que hayas desvelado. Pero recuerda siempre que está viva. Deberás tomar todas las precauciones de un domador, sin desechar la ternura de una anciana viuda por sus canarios. Antes de reducirla te esperan muchísimos amaneceres y plenilunios pasando la mano sobre su lomo de edificios, acariciando sus orejas de antenas o palmeando su hocico de fábricas. Jamás te confíes. Suele morder sin previo aviso"
Luis Manuel García ("Habanecer")

...Un abrazo...