30 octubre 2008

Too drunk to fuck.



El aire de la calle se me volvió
como vidrio caliente cuando crucé la puerta.

Fogwill
Uno de los primeros poemas que escribí sobre la muerte se titulaba Abeja Maya. Era octubre y me quedaba muy poco para cumplir catorce años. Estaba convencida de que, superados los trece, algo de mí moriría para siempre.
La semana que viene cumplo dieciocho y no me dejan de temblar las piernas al mirar el mundo. Hoy prefiero esconderme entre los arbustos del jardín de Vertov, quitarme el ojo derecho, y jugar al submarino entre las lilas.
Veo entonces calles enormes. Veo historias y poemas distintos. Veo cementerios de abejas: encuentro una sola colmena.

9 comentarios:

ana dijo...

felicidades por anticipado. Me acuerdo de maya, claro.

Anónimo dijo...

La precocidad se pierde cuando cumples años. Es una putada ¿Verdad?

Laura dijo...

yo tuve una sensación parecida, y tuve un estúpido libro de título absurdo, "prohibido tener 14 años".. ya han pasado unos cuantos años

Óscar Santos Payán dijo...

A veces pienso en cómo puedes explicarme cómo se pone un contador y a la vez escribir esa maravilla. Un beso. Nos vemos el domingo

joana dijo...

que suelo podias ser hija de noviembro :)

Sofia Elena dijo...

Bufff...estoy igual que tú. También cumplo años en una semana... sólo que yo 25!!! Lo único que me consuela es que siempre he disfrutado de mis años impares más que de los pares... Aunque los 18 los disfruté un montón...

Un beso!

se.

Alvy Singer dijo...

Los 18 están muy bien hasta los veinte. YA VERÁ, YA.

M dijo...

¿Qué día, Luna?

Digo yo que algo te caerá en el correo.

:)

mono magnético azul dijo...

qué tierno y puro