31 mayo 2007

Confesiones.


Pero ocurre que a veces, a la hora de elegir entre los muertos,
escojo al azar mi propio pecho.

30 mayo 2007

Despedida 2.





Hoy he pasado mi última tarde con Albania. Primero hemos recorrido media Niza en un autobús peligroso y luego me ha enseñado su casa nueva en la montaña para jugar a los minotauros.
Albania es una de mis mejores amigas y creo que voy a echar muchísimo de menos sus chistes y palabras raras (mezcla de Francia y Santo Domingo).
Dice que el lunes va a venir a despedirse. Estoy deseando escuchar ese "hasta lueguito!".

27 mayo 2007

La última semana.


Joder ¿ya te vas, ahora quién va a ayudarme con la tarea de español?
Sospechosamente los alumnos de la clase 612 de mi instituto han mejorado sus resultados poco a poco, la presión de tener una compañera española entre ellos y la vergüenza de confundir el verbo ser y estar les ha llevado a estudiar más que nunca nuestro idioma. Ahora que Niza se acaba todos vienen a preguntarme si el año que viene seguiré ayudándoles a corregir sus redacciones a través del Messenger, qué remedio, les contesto.

Queda una semana y las despedidas ya han empezado, el viernes pasado mi mejor amigo Stéphane se fue a Estocolmo y no volveré a verle, antes de que subiera a su coche mientras le ayudaba a cerrar la tienda de lomografía le pedí por favor que me escribiera y le recordé que cuando se cansara del frío podría venir a visitarme a Almería, allí se puede tomar el sol.
Después de decirle adiós lloré un poco. Lo peor fue imaginar que a la semana siguiente tendría que hacer lo mismo con todos mis amigos. No soporto las despedidas.

23 mayo 2007

La casa de lis.


La casa es pequeña pero huele bien.
Me da igual que ya no brille, o que dentro
nada exista salvo mis gemidos.

21 mayo 2007

Pájaro azul.

Ahora hablo con el dueño de mis viejas llaves.
Dice que ha sentido el corazón de un pájaro entre sus dedos.

19 mayo 2007

de otra temporada 3.


Tenía quince años. Eran otras épocas, otras obsesiones y otros descubrimientos; supe que Dolores Haze en un principio portaba el nombre Juanita Dark y tal decepción me llevó anotar estas líneas en mi cuaderno.


El sur me tenía preso, y Lolita
Heinz von Lichberg

¿Quién te iba a decir
que cambiarías este nombre
oscuro por el de una flor
ensangrentada?


Quién,

que acabaría tumbada en tu
pecho,
como en las peores pesadillas.


(La imagen es una foto lomográfica ojodepez, a la lolita de Laia Arqueros.
El poema pertence a una hoja de un cuaderno negro, mayo 06.
La cita es del libro Lolita de von Lichberg que me regaló mi madre.
Y hoy lo dedico a Farrah, por ser mi compañera del clan Haze.)

18 mayo 2007

nuevo trayecto.






También a mí me tomó dulcemente la mano para llevarme a su casa de muñecas y enseñarme que la luz es un embuste. Después me susurró al oído con esa sensibilidad dolorosa colmada de muerte que Mario Praz imputaba a su creador y dijo, para imaginar un arte nuevo hay que destrozar el arte antiguo. Y así el arte nuevo parece una especie de iconoclastia. Porque toda destrucción está hecha de escombros y nada es nuevo en este mundo más que las formas. Pero hay que destruir las formas.

(Texto; Ana Santos Payán, sobre Monelle, publicado en Luke)

http://www.espacioluke.com/2002/Enero2002/ana.html

17 mayo 2007

de otra temporada 2.



"cuando haga falta olvidar el tiempo
y las olas destruyan el puente de la estación
dibuja todas mis páginas de ausencia"



Notas, Almería Junio 2005.

16 mayo 2007

de otra temporada 1.



"De su boca un canto oscuro
repta hasta el oído humano.

Dios tiene la lengua negra."





Cuaderno de notas, Zarautz, Agosto 06.

12 mayo 2007

Respuestas a un desconocido. Nº1




Cuando llegué a Niza todo el mundo me escribía cartas, cada semana recibía uno o dos sobres, a parte de los que La Poste, el banco francés, me mandaba para advertirme de que había gastado demasiado en ropa y libros. Ahora que estoy viviendo mi último mes azul (menos de veinte días para el final) no recibo ni una carta. ¿Os habíais olvidado de que sigo aquí? Pero no le doy mucha importancia porque queda poco tiempo, y porque en realidad creo que de todas las recibidas no contesté a ninguna.

Hoy al medio día estaba revisando los apuntes de literatura sobre el género epistolar, es un tema que me encanta y con el que espero sacar buenas notas ya que en los últimos ejercicios de clase mis comentarios de texto coincidían con la corrección en muchos aspectos. Hemos estudiado algunas obras muy interesantes como las cartas que Mme. de Sevigné enviaba a su hija, Flaubert a su amante y Voltaire al futuro rey Frédéric II.

Esta mañana cuando trabajaba un poco antes de la clase de las dos, Valentine entró a mi habitación y me dio con un papel en la cabeza, toma, que te ha llegado esto. Se trataba de un sobre blanco un poco arrugado, lo cogí, miré a Valentine ¿es una carta para mí? pregunté, claro, ¿qué otra cosa va a ser? Me miró con cara de pena y cerró la puerta de mi habitación. En el sobre no había nada escrito, sólo mi nombre, el apellido de la familia con la que vivo y la dirección. Tardé un buen rato en abrirlo, hacía tanto tiempo que no recibía correo que se me había olvidado cómo poder hacerlo sin romper la carta. Al sacar el papel leí un poco por encima para intentar adivinar quién me la habría enviado, pero no encontré nada salvo un mensaje en mayúsculas al final del texto “Cartas a un desconocido. Carta nº1”. El resto no fue menos sorprendente. Mi desconocido me hablaba de la mujer de la tienda de la esquina, y durante todo un folio me contaba la triste vida de esta señora, de una manera preciosa.

La verdad, no sé quién puede haber sido el anónimo escritor. Habla en femenino y diría que es joven, el folio tiene manchas rosas parecidas a las de un pintalabios y otras más negras que no sabría describir. En el sobre arrugado las manchas continúan y no hay remite, tan sólo la dirección, como he dicho, perfectamente escrita, y el sello de la oficina de correos de Almería. Ha sido un cúmulo de casualidades y una verdadera sorpresa lo ocurrido esta mañana. Ahora guardaré bien la carta en mi cajón secreto y doy las gracias al escritor desconocido imaginando que en unos cuantos años alumnos de todo el mundo estudiarán minuciosamente sus líneas, como ahora yo lo hago con las letras de amor que Flaubert envió a Louise Colet;

Adieu, adieu;
Tout ce que tu voudras de tendresses.

10 mayo 2007

Mi primera cita con un editor.


Desde que tengo siete u ocho años he visto entrar a mi casa a gente de todo tipo. Por aquel entonces mis padres eran los directores de una de las revistas de literatura más importantes del país, por lo que muy a menudo, poetas, fotógrafos o pintores entraron a lo que era mi territorio de juego favorito: mi salón. Yo no entendía por qué mis padres trabajaban fines de semana enteros para maquetar revistas en las que toda esa gente aparecería. Decidí que todos me caerían mal.
Hace tan sólo cuatro años, Ana y Pedro crearon la editorial El Gaviero Ediciones, y las visitas aumentaron y aumentaron, y lo peor fue que ya no sólo la gente venía a nuestra casa sino que nosotros también íbamos a las suyas, quedábamos en los bares, etc.
Durante todos estos años he ido viendo a la gente pasar, he visto a jóvenes escritores, no mucho más mayores que yo, trayendo sus primeros poemarios a la puerta, sentados en la mesa del salón y corrigiendo versos con mi padre antes de la publicación. Mientras, yo les preparaba café o té, y les miraba imaginándome que algún día yo también me sentaría en esa mesa, pero no para comer al medio día o cenar viendo la tele, mi sueño era escribir un libro y que unos editores me invitaran a su casa para poder discutir de literatura y pasar la tarde charlando. Los poetas dejaron de caerme mal y decidí pasarme al lado oscuro.

Esta mañana, ocho de mayo de 2007, con veintitrés grados y sol en Niza, tenía una cita con el editor de L’Amourier, cuya mujer es profesora de español en el instituto donde estudio. Me había dicho que quedáramos a las once y media antes de la comida porque quería leer mis poemas para ver la posibilidad de traducirlos al francés y editarlos en una revista de jóvenes creadores de la Costa Azul. Sería mi primera cita con un editor diferente a mis padres, sería la primera vez que me sentara a la mesa de otra casa, bebiera el café de otra cafetera y hablara de poesía en otro idioma. Para la ocasión me puse mi vestido favorito y me maquillé lo mejor que pude, Metí en mi bolso mi libro de poemas, que el día anterior había ido a imprimir y esperé a que mi compañera Valentine también estuviera lista para salir las dos juntas, ya que es a ella a quien le dieron la dirección de la editorial. Por el camino no dejé de hacer tonterías, estaba tan nerviosa que me puse a imitar el sonido de la gaviota hasta que Valentine me dijo que me callara.
Supongo que la culpa fue mía por no preguntar mejor la dirección a los padres de Valentine. Llamamos a todos los timbres de la calle pero nadie respondía a lo que buscábamos. Volvimos a casa y llamamos por teléfono, la mujer del editor, se rió cuando le contamos lo que nos había pasado, y nos dijo que habíamos buscado en la calle que no era. Dijo que sentía mucho no haberme visto y que ya fijaríamos otra fecha cuando su marido Alain tuviera un hueco libre.

Creo que aún no estoy preparada para estas cosas, quizá publicar sea demasiado pronto, quizá el destino no quiere que me convierta en aquello que de pequeña odiaba tanto. Y ahora no sé si volveré a quedar con ellos o si mis poemas aparecerán publicados en alguna revista de Francia.
Después de comer con Valentine, el arroz y la carne que sus padres nos habían dejado preparado. Subí a lo que en menos de un mes dejará de ser mi habitación, me desmaquillé, me lavé y me puse a hacer la tarea para el día siguiente. Entonces pensé en mis padres. Ellos debían estar comiendo, o vendiendo libros con Óscar Santos y Natalia Manzano, o recibiendo a los poetas que esta noche leerán en el festival del libro. No sé si ellos tendrán el tiempo de pensar en mí, pero sé que tanto ellos como yo tenemos unas ganas enormes de volver a sentarnos juntos, los tres solos, en la mesa del salón, contando cada uno cómo nos ha ido la mañana, o simplemente comiendo callados mientras Hilario Pino desde la tele nos habla de la realidad.

06 mayo 2007

Fiesta.


En silencio/ cambio tu olor/por el del quitaesmalte./ Qué eléctrica belleza./

Hace un año os hablé de la magia eléctrica y poco a poco fui desvelándoos cada micro fibra de mis uñas. Han pasado tantas cosas, han cambiado tantas otras que a veces no recuerdo si esto que hay aquí escrito es verdad o ha sido sólo un sueño.
Qué eléctricas sorpresas, qué eléctrica felicidad abrir el blogspot y saber que alguien ha estado leyendo mis versos o mirando las fotografías. Qué miedo, también, al esperar su reacción, aunque creo que es esa la finalidad del juego del blog, intentar compartir con los demás todo lo mejor de uno mismo de la manera más bonita posible.

Es cierto que me preocupo demasiado por que todo sea perfecto en mis espacios, foto diaria en fotolog, revisar los comentarios en myspace, colgar las nuevas fotografías y poemas en el blog… es ya una obsesión llevarlo al día, hay mañanas incluso, en las que antes de desayunar compruebo que todo va bien en cada una de las webs.

Sé que debería hacer lo mismo en la vida real porque también creo que en ésta, la finalidad del juego es casi la misma, intentar compartir con los demás todo lo mejor de una misma de la manera más bonita posible; y la mayoría de las veces eso no lo consigo, pero lo peor es que tampoco sé cómo solucionarlo. Por eso a veces pienso que soy como una máquina, mi corazón funciona al enchufarlo a la corriente y para llamarme hay que escribir mi dirección electrónica completa. Soy el ejemplo adolescente del siglo XXI, una máquina sin pilas, un trozo de metal cuyos ojos son pantallas planas.

Hace un año que este blog existe. Y no gracias a los técnicos de blogspot, ni a mi obsesión de mantenerlo vivo. Sois vosotros, lectores, quienes visitándolo o comentando cada día, le dais sentido a que por estas venas siga corriendo la dulce electricidad. Gracias.

04 mayo 2007

LILEC 07

Hoy empieza el Festival del Libro y la Lectura de Almería. ¡Este año me lo voy a perder así que espero que me lo contéis todo!
Mucha suerte y ánimos desde Niza hasta la Rambla.

Fotografía ganadora de LILEC-06

Autor: Pablo Vara

01 mayo 2007

Abuela


Mi abuela siempre me dice que me he puesto muy guapa
que vaya ojos más bonitos
que soy su nieta favorita
y que estoy hecha toda una artista.
Como todas las abuelas
exagera demasiado cuando habla de mí o de sus otras nietas.

Merche, sin ser demasiado vieja tiene un aspecto cansado,
y el mundo ante sus ojos no es más que una pared amarillenta.

Ella siempre dice que Aitana, Paola, Bidane y Luna
somos las niñas más bonitas de la tierra,
pero yo le contesto que deje de decir tonterías.

Debería decirle más a menudo que la quiero.