20 julio 2014

«Estoy en mi cuarto despintándome las uñas y volviéndomelas a pintar de rojo» (un poema sangriento de Ana Carrete).

El otro día Ana Carrete (para quien aún no la conozca, Ana es la inventora de la New Wave Vomit, así como una de las poetas más importantes y queridas de eso que llamamos Alt Lit) publicó un estado de Facebook en el que anunciaba que había escrito unos poemas en español, y que si alguien los quería. En seguida le puse un like y le contesté que sin duda yo deseaba leer aquellos textos, y que mi blog era su casa, y que sí, que sí, que sí. De modo que Ana, con su enorme generosidad, me mandó este poema, que tanto me alegro de compartir con vosotros en un caluroso, sangriento y loco día de domingo. 


estoy en mi cuarto despintándome las uñas y volviéndomelas a pintar de rojo

mi cara lavada es el significante
y mi cara maquillada es el significado
o al revés
la noticia y las ideas
mi pierna dormida
mi pierna roncando
la falsificación de rostro
el comercio
la imagen se repite por televisión
simulación
doble significado
las vírgenes punks etc
la noticia de las vírgenes se repite
se reparten las ideas
si la gente cree en algo
entonces existe
tú cree esto
porque yo voy a creer en otra cosa
te vendo mi cara si quieres
¿cuánto me das por ella?
las imágenes se venden
la televisión llega y comparte
la imagen se repite otra vez

y el último milagro es que me baje
y que mis jeans se manchen

antes de ser olvidada
salir en la televisión
con los jeans ensangrentados
en la vida real

(Ana Carrete)

19 julio 2014

Confesión terapéutica, o de cuando imaginé que David Meza venía a España y yo le llevaba a conocer El Arrecife de las Sirenas.


la muerte no es un invento, es el final del libro,
o el comienzo
Eduardo Ruiz Sosa


—¿Por qué llevas un árbol de Navidad tatuado en el vientre?
—Porque ayer fue mi cumpleaños y nadie me regaló un beso. Porque ayer las bombas cayeron y masacraron a los niños de las playas. Porque ayer murió un perro con cáncer y después sus dueños comieron hamburguesas. Porque ayer yo estaba en Marte y tú estabas en una estrella, pero logramos encontrarnos a pesar de la distancia. Porque ayer soñé con vuestras madres y todas estaban cantando. Porque tengo miedo de los regalos, de los renos y de los villancicos. Porque mi pecho es de madera y mi boca huele a bosque. Porque amo contar las hormigas que suben y bajan por mis venas. Porque tengo veinticuatro años y tú tienes veinticuatro cicatrices. Porque hay alguien que nos está mirando. Porque alguien oscuro y malo nos vigila. 

[Al fin…
Al fin el miedo.
Y al fin el miedo.]

Tranquilízate, me dices, que nosotros podríamos haber sido los Enfermos. Tranquilízate me dices mientras escupes flores dentro de botellas (me has hablado de un río, y de un universo, me has hablado de una bicicleta cubierta de telarañas). Tranquilízate y me tranquilizas, y entonces despierto del sueño: en él encontraba a mi madre disfrazada de pez, ella movía sus ojos de lado a lado como buscando un pequeño charco en el que volver a sumergirse. Mi madre con largas aletas brillantes. Mi madre con largos brazos poblados de lentejuelas. Mi madre con branquias ásperas alrededor del cuello. Nosotros podríamos haber sido los Enfermos, pero nosotros podríamos haber sido los Perros. Nosotros podríamos haber nacido sin pulmones, pero nosotros podríamos haber comido sin dientes. Tranquilízate, me dices, y entonces pongo mi mano fría sobre el frío dibujo de tu pecho.

[Y al fin respiro.
Al fin respiro.
Al fin…]

13 julio 2014

La lucha entre lo visceral y lo real.

Mi propio cuerpo
ya no me entiende
Nichita Stanescu

Cantoras mediadoras entre los vivos que se disponen a celebrar a sus difuntos y estos últimos, las sirenas encuentran su lugar entre el intersticio de los dos mundos.
Carlos García Gual

Estás en tu cuarto agarrándote el vientre, quédate ahí, le dices, quédate ahí sangre. Confías en el cansancio, en los pocos días de retraso, en las ganas de comer patatas fritas muy picantes con mucha salsa con mucho queso con mucho estrógeno para ti. Estás tumbada en la cama y el gato te mordisquea los dedos de los pies, miras al techo como si supieras rezar. Miras dentro de ti, deseando que los síntomas sean ciertos.

Pero…

En la mesilla de noche un libro sobre el cáncer y otro libro sobre las sirenas y otro libro sobre cómo los estómagos se llenan de flores y los caballos violentos nos pisotean en la guerra. También hay un cómic para niños. Una foto de papá y mamá. Una lámpara encendida que con su tenue luz alumbra vuestros cuerpos de verano. Finges que duermes. Finges que no estás pensando en nada de esto. Finges que te gusta el ruido de la nevera, el mordisco del gato, el vientre a punto de traicionarte, el olor a madrugada.

Pero…

Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en el coño de Amarna. Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en los versos de Gabby. Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en los cuchicheos con Josune. Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en los rizos rubios de Elena. Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en Kika vestida con una falda de tu madre. Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en que no te atreviste a pisar el velatorio de Merche. Estás en tu cuarto como cada domingo. Estás pensando en el coño de Amarna, y en el coño de Amarna, y en el coño de Amarna. El porno no puede terminar en embarazo, dice ella.

Pero…

En la mesilla de noche hay un libro rosa sobre sirenas y harpías. También hay un cuaderno en el que escribes cosas sin sentido: quédate ahí, ordenas. Quédate ahí, ordenas. Quédate ahí, ordenas.

Pero a quién…
y a qué…
pero qué clase de magia esperas si esto sólo son palabras dispersas. 

05 julio 2014

Cinco cosas que quería decirme y una cita que quería encontrar.

La peor enfermedad es la soledad, escribió;
luego, debajo de esa línea, muchos años después, con un pulso más firme escribió:
La peor enfermedad es el libro:
y luego, con los años, con la vejez encima y el pulso tembloroso de los que esperan la muerte:
La peor enfermedad es el cáncer. Y en lugar del punto agregó una coma y la palabra Madre.
Eduardo Ruiz Sosa

1.
Encontrar el libro, antes de que el libro te encuentre a ti.

2. 
Me hablan de ir a México, a Chile y a Argentina. Pero yo no puedo ir a México, ni a Chile, ni a Argentina. Ahora, más que nunca, me tengo que quedar aquí. Ahora, más que nunca, siento que algunas de las cosas que digo y hago importan.

3.
Vuelve la fruta, el veganismo, la dieta blanda. Vuelve aquel vino que en realidad nunca se fue.

4. 
Me quemo en la cocina. La herida huele a galletas y a incienso.

5.
Cuatro años viviendo juntos bajo cuatro techos distintos. Ya no temo nada porque sé que puedo hablar.

27 junio 2014

Nada puede destruir la pureza (lo que escribí y lo que pensé entre el 21 y el 26 de junio de 2014).


¡La Muerte es la madre del universo!
Allen Ginsberg


Uno. Oporto (Junio 2014, con breve parada en Lisboa)

Si miro al cielo gris lleno de gaviotas grises no puedo hablar de dolor.
He tenido pesadillas con gatos y con dedos.
He soñado que me arrancaba la piel para dormir mejor.
Las lecturas tristes son imprescindibles mientras tanto tú y yo reímos y estuviste a punto de hacerlo dentro por qué no lo hiciste
 porqué.

Las gaviotas grises. El río.
He venido para comer pescado y tragar sucio vino. Escucha, hay forasteros y gorriones gordos, hay agua dulce y de pronto un océano. ¿Iremos a la playa? ¿Temeremos a los peces de largas espinas? ¿Nos culparán por comerlos sin piedad en tabernas donde ya no azota la lluvia?

Emoji de un ancla.
Y también emoji de un corazón bombeando fría cerveza en la cama de una torre llena de flores. Existen todas esas imágenes porque existen todos estos latidos.

Llevo días sin escuchar a las sirenas.
Se estarán sosegando.
Tendrán pavor de los que ahora comemos mar como ávidos pájaros.


Dos. Vuelta a Barcelona (Junio se acaba)

Piensa en Naomi.
Imagina un mundo en el que todas las madres estuvieran muertas.
Quién quedaría. Quiénes quedaríamos,
¿las gatas estériles de pelaje tricolor?
¿los hombres de penes pálidos y arrugados?
¿las palomas recién nacidas?

¿yo?

Piensa: emoji de una gaviota defecando a cierta altura —quizá la de una iglesia, o la de una farola apagada en la noche de Oporto— sobre mi cabeza ahora mojada, viscosa, qué asco, digo, qué puto asco.

Piensa: emoji de mi rostro lleno de placer de mi vientre deseando ser mamá y tú no.

Tú no.

Somos tan alegres. Nos hemos reído tanto. Hemos bailado entre sardinas y pasteles de nata. Hemos bebido tanto.

Piensa: que un poeta huérfano no es un poeta sino un artefacto cargado de pólvora caliente.

Ahora me pregunto si los gatos eran más felices sin nosotros.

Aquí somos todos estériles.
Aquí todos estamos vivos. 

16 junio 2014

I'm afraid to stop breathing.


Angela Deane
Tengo miedo de dejar de respirar –
primero el dolor en el
cuerpo
asfixia y luego
la Muerte.
Allen Ginsberg

Estoy pensando en la lluvia. En los pies ensangrentados de agua. Mira, todos se han ido. Estoy pensando en la lluvia y en que aún puedo amar. Bajaremos al río para mojar nuestros pies ensangrentados en sangre. Bajaremos a las oscuras luces para bañarnos. Estaremos juntos, ¿no estoy tan sola? La lluvia escuece. Todos los que se fueron están dentro de mí.

08 junio 2014

“Soy feliz si me lames la cara”: tres aproximaciones a la Alt Lit en español y otras historias del posnoventismo .


Kendra Yee
El pasado enero publiqué en este mismo blog un artículo a propósito de lo que estaba ocurriendo en España con el florecimiento en Internet de la poesía joven. Conté brevemente que había una clara regeneración de las letras, propiciada por la red y por proyectos en papel que surgieron de ella. El escritor estadounidense Jacob Steinberg fue el primero en bautizar a esta nueva ola (especialmente en Argentina) como poesía posnoventista, un término que no englobaría otra cosa que a autores nacidos a finales de los 80 y principios de los 90, que han sabido crear sus propias comunidades, ajenas a las de las grandes editoriales. Más allá de los ejemplos anglosajones que ya conocemos y que dieron lugar a la proliferación del término Alt Lit (Illuminati Girl Gang, Alt Lit Gossip, CCM Press, The Scrambler, Pop Serial, HTML Giant, New Wave Vomit, etc) en España también tenemos varias plataformas y fanzines que han servido para la difusión de todos estos autores, desde Tenían veinte años y estaban locos, hasta Sangrantes, Ciudades Esqueleto, Mil novecientos violeta (basado en un verso de David Meza), Palpitatio Lauri o las antologías de La Bella Varsovia.

Algo estaba pasando. Algo está pasando. Algo va a pasar, nos decimos cada vez que encontramos ante nuestros ojos todo este movimiento y todo ese jaleo poético. Lo que me llamó la atención, sin embargo, después de releer varias veces la selección de poetas de La poesía posnoventista española en 15 voces fue la completa desvinculación estilística con aquello que al otro lado del charco estaban haciendo estos norteamericanos locos de los que tanto me gusta hablar. Por este motivo, después de escribir para PlayGround el artículo Internet, amor y vísceras: el futuro de la literatura está en Canadá, y después de leer en el blog de Marina L. Ruidoms un interesante post a propósito de las nuevas letras suecas y su relación con la Alt Lit, se me vino a la cabeza la duda, y también la idea de emprender una pequeña búsqueda de lo que esta nueva ola ha podido dar a las letras en español, no sólo en nuestro país, sino también (y sobre todo) en Latinoamérica.

Un breve repaso: en Argentina tenemos las editoriales Triana y Dakota, que han publicado libros de Sam Pink, Tao Lin y Megan Boyle. También, desde hace tan solo un mes, tenemos a Interzona, con Lolita Copacabana y Hernán Vanoli a la cabeza, editores de la primera antología de narrativa joven norteamericana de estas características. En 2013 en España publicamos VOMIT, también la primera antología de poesía norteamericana en edición bilingüe, y cómo no aquí también contamos con el genial trabajo de Alpha Decay, editorial sin la que el lector español no habría podido llegar a Tao Lin, Blake Butler o Sheila Heti. Además aquí contamos con la generosidad de buenos blogueros y traductores, como Montse Meneses, María Ramos o José María Martínez que nos traen traducidos algunos poemas esenciales de todo lo que ocurre allá. De nuevo en el otro lado del océano, la difusión de Ignacio Molina en Disorder (Chile) ha sido esencial. Por no hablar de Ana Carrete, un nexo entre México y EEUU, o de Didier Andrés Castro, y su blog La polifonía de la nada, o de todas las cosas que me dejo en el tintero, porque son muchas, y cada día van a más.

Entonces, ¿quiénes podrían ser las voces de la Alt Lit en Español? Cuando me hago esta pregunta se me ocurren algunos nombres como los de Cecilia Pavón (Argentina), Ricardo Limassol (México), Carlos Colmenares Gil (Venezuela) o el propio Didier Andrés Castro (Colombia), cuya literatura guarda un humor, una precisión, una brevedad, una intensidad y un delirio parecido al de algunos autores norteamericanos actuales. Sin embargo, me parecen autores con identidad propia, que han crecido, escrito y desarrollado sus obras más allá del fenómeno, aunque después es más que probable (y un absoluto hecho en algunos casos) que hayan participado de él traduciendo, leyendo o escribiendo a propósito. Por este motivo, he preferido seleccionar tres voces nuevas, en cuyas formaciones literarias sí que intuyo un empapamiento brutal de la literatura alternativa estadounidense. También adictos a Internet. También presentes en las redes, bilingües, adictos del share, de lo confesional, de lo generacional y de lo que va más allá de su propio idioma. También post-1990. También pequeños héroes a los que desde aquí expreso mi admiración y mis ganas de seguir descubriéndoles. Porque no hay fronteras. Porque como dicen los sabios: Poetry Will Be Made By All!

1. Kevin Castro (Perú, 1993)
Activista en la genial C.A.C.A. Editores, donde publicó su primer libro de poemas Los tiempos jurásicos cuya portada, precisamente, es una ilustración de un dinosaurio puesto de MDMA diseñada por Tao Lin. Kevin ha participado desde jovencísimo en antologías y revistas nacionales e internacionales. Su obra se puede leer online aquí, porque también ha sido publicada por la LUMA Foundation, en el proyecto de 1000 libros de 1000 poetas. Divertido, crítico, lleno de referencias pop, inteligente, amable… y paradme, porque sólo puedo decir cosas buenas de él.

2. Caterina Scicchitano (Argentina, 1992)
Se define como mitad judía, mitad celíaca. Escribe en inglés y en español y tiene un Tumblr en el que narra sus más íntimas confesiones de una manera delirante, pero también delicada. Verso, prosa, entradas de diario. “Tengo ganas de arruinarlo todo”, dice a veces. O bien: me veo como un chico inseguro por la calle pero adentro de mi casa y subiendo cosas a internet. me veo como un chico inseguro por la calle pero adentro de mi casa y subiendo cosas a internet. podría conquistar la unión soviética algo así, me siento eufórica en un nivel controlable. Si Gabby Bess o Megan Boyle hablaran castellano, lo más seguro es que se entendieran a la perfección con Caterina. Estoy más que enganchada a todo lo que nos cuenta.

3. Óscar García Sierra (España, 1994)
Bien. Lo cierto es que podría deciros que todo este texto y parte de esta búsqueda vienen inspirados por Óscar. Un joven al que conocí en Madrid durante las jornadas Literatura Alternativa o Alternativas a la Literatura de La Casa Encendida. Óscar empezó a sentirse más interesado por la literatura después de leer a Tao Lin y a Ben Brooks, y de comenzar a conocer a todos los autores de la Alt Lit a través de Tumblr. De hecho, en el suyo podemos encontrar traducciones propias, y muchas otras cosas interesantes. Hoy Óscar García Sierra ha publicado un poema en Tenían veinte años y estaban locos, el cual os animo a leer aquí. Yo estoy enamorada de él, y espero que también os guste.

*

Seguiré leyendo, investigando e informando. De momento, quisiera cerrar este extenso post con un poema de Kevin Castro, titulado Verde. Con sus lágrimas (de emoción) me despido:

i dreamt that my best friend was a piece of  asparagus.
Ellen Kennedy y Tao Lin

tengo amigos y amigas que son árboles. converso con ellos a través de un teléfono casero hecho de dos vasos de plástico y pabilo. les digo cosas como ‘y así fue como pude abrir aquella lata de atún sin usar ningún objeto punzocortante’. ellos dicen ‘ah’ y yo digo ‘sí’. me gusta orinar en mis amigos y amigas árboles cuando mi vejiga se hincha como un pez globo gigante pero a ellos no les gusta y entonces nos enemistamos por varias semanas. en esas semanas mi casa se llena de telarañas inmensas y pegajosas y yo escribo poemas horribles / me siento solo a morderme los dedos / luego voy al bosque y talo a uno de mis amigos y lo corto en pedazos y extraigo cuidadosamente la savia en un frasco de vidrio y meto dentro mis poemas. eso es todo. a veces pienso en la soledad como un pájaro mecánico parado sobre una rama que en realidad es el cuerno de una vaca pirotécnica que corre. a veces pienso en incendiarlo todo y recomenzar mi vida en irán. viviré en un lugar desértico alejado de árboles. no me gustan los árboles. en realidad yo soy un árbol que crece hacia abajo y mi cabeza está mirando hacia el centro de la tierra y en el centro de la tierra no hay nada salvo tristeza y la tristeza es un árbol gigante y sin hojas que canta con la voz de janis joplin. descubrí que la tristeza no tiene ojos y lloré. mis lágrimas eran verdes.
(Kevin Castro)

01 junio 2014

El arrecife de las sirenas (II): lo que escribí y lo que pensé entre el 6 y el 31 de mayo del maldito 2014.



I
El sonido del mar es una idea, a veces buena, a veces envenenada, pero una idea. Rezo a las olas arrítmicas, a las sirenas mentirosas de colas alargadas. Huelen a pescado. Huelen a caña y a arena. Son ideas que los hombres inventan. Son todo lo que temo del mar.

II
Pero tú no serás sirena. Tú serás absolutamente femenina. Lo sabes porque has colocado un espejo a la altura de tus genitales. No te maquillarás. No peinarás tu cabello. Mirarás con admiración eso que apesta. Eso que tan pocas veces comprendes.

Y entonces lo dices: “a veces no entiendo por qué el gato está vivo y tú no.
El gato me araña.
El gato me da disgustos.
Yo quería salvarlo y sólo me daña.
Tú no.
Me duelen las cicatrices.
Tú dónde.”

III
Escribes. Páginas demasiado grandes para ideas que a menudo deseo esconder. Páginas para un canto que nace en mí. ¿Por qué nace el vello y no la leche? ¿Por qué sangro continuamente mas no soy capaz de alimentar? Háblame.

IV
Regreso al hogar de Papá. Qué pesadillas tendré. Cómo puedo quereros tanto.

V
Hemos ido a Cartago. Playa de la Gaviera. La leyenda dice que las sirenas mienten, pero eso también es mentira. ¿A quién creer? ¿Al hombre sucio o al mito pescado?

Letizia, tú que tienes la piel de colores y palpitas como quien bebe mate antes de ir a dormir. Letizia, fotografíame en una cala derrotada. Letizia, qué puedo hacer. Tu tinta está tan dentro todavía sangro.

VI
Me encontró en el arrecife y por donde yo andaba errante y me tomó de la mano.
No te sorprendas, dijo, soy yo y no soy yo.
Sirena mentirosa.

VII
Reconozco que tuve miedo. Esperaba tus pulmones vacíos. De qué color serán. Por qué no puedo dejar de pensar en ellos. Miro dentro de mí y sólo veo tu rostro pálido. Por eso me refugio en fotografías felices. Sigo sin poder creerlo.
Sirena mentirosa, ¿dónde te escondes?

VIII
Dice la leyenda que eran peces. Brillos imposibles, pero no sirenas.

Yo las he visto. Quien no cree en las sirenas no cree en el amor.
Yo os juro que amo.
Yo amo. Lo juro.

XI
Letizia, Mai, Gabby.
Alzad la voz.
Dejad que tenga amigas.

Me refugio en la palabra pérdida, también en la palabra ausencia. Mi ánimo huele a retrete de hospital. A cajón vacío en el escritorio de un hotel. A nevera carnívora. Al jabón con el que bañaba a mi mamá.

X
Me retan. Los muy idiotas me cuestionan. Los muy crueles me preguntan por qué ya sólo escribo sobre ti.
¿Y por qué no, mamá? Si fuiste mi primera palabra. ¿Por qué dejar de pronunciarla?

XI
Asomaos.
Catalina, Xío, Lucy.

Venid.
Nerea, Elara, Josune.

Comprendo que no queráis estar conmigo. Comprendo que no os gusten los niños que cantan en los aviones.

Antes del despegue escribo.
“¿Follaremos? ¿Se enfadará conmigo? ¿Vosotras también sentís temor cuando el hombre os mira decepcionado?”

XII
Pienso en mi bebé. La gaviota ha puesto un nido. La gaviota se burla de mi.

XIII
Crueldad del gato cerrada. Crueldad del gato ahora rapada como un dolor pornográfico.
Sufre, porque sufro. Vísceras y tumores. Amor y decepción.

XIV
Anna Belén, Sheila, Lola.
¿¿¿¡¡¡Sabíais que mi abuela ahora también es una sirena!!!???

XV
Elara,
hoy cumples diecinueve años, perdóname por no haberte regalado nada.
Pero qué podría regalarte, dime.
Qué podría darte si estoy triste.
Si está lloviendo.
Si tengo miedo.
Si todo se muere a mi alrededor.