24 enero 2016

Calostro.


La leche ya está aquí
pero tú todavía no.
Ha llegado esta mañana como una quemazón
manchando la tela estrellada del pijama
ironía de vía láctea
espeso calostro.
Es de un blanco turbio.
Es una isla. 
Es una mancha de cal en el pezón izquierdo
y una gotita dulce en el derecho
que ahora lamo para entender
el aroma a intimidad
que significas.

16 enero 2016

¿Queréis saber si es niño o niña?


La mariposa Ulises mide 14 centímetros.

Si el lepidóptero es macho,
la cara dorsal de sus alas brilla azul eléctrico.
Su hembra, sin embargo, es de color grisáceo
parecido a una media luna 
que resiste todavía al amanecer.

Hasta hoy, las doctoras hablaban de ti
como si fueras ese astro diminuto
al que nosotros llamábamos nuestra niña.

En la semana veinte de gestación
cuando el peligro de perderte ya es mínimo,
decides abrir tus alas de par en par
luciendo el destello que guardabas,
presumiendo de un futuro azul eléctrico. 

07 enero 2016

Eres un mamífero.


En la sangre siempre es de noche
Cristina Rivera Garza

Eso es todo lo que sé del cuerpo.
Un concierto.
Una pared hecha de grasa.
Un cordón por donde fluye el azúcar
en exceso
fluye hasta otro cuerpo del que sé
tanto como de esa flor
que se apaga en la terraza
porque es invierno.
Los pechos tiemblan
bolitas de fuego duelen
bolitas de leche vibran
en el diente amarillo del padre.
Eso es todo lo que puedo tocar.
Una voltereta.
Un hipo.
Una contracción.
Una estría en el costado
buganvilla que concede
su voz al frío.

19 diciembre 2015

Mis libros preferidos de 2015.


Como cada año hago un balance de mis libros preferidos publicados en 2015, y me doy cuenta de que son muchos, y también de que la mayoría los he leído por trabajo. Pero cuando el trabajo es placer, poco importa que se llame trabajo

Poesía
1. The collected poems of Chika Sagawa, de Chika Sagawa (Canarium Books)
2. El libro de la danza, de Gonçalo M. Tavares (Kriller71 Ediciones)
3. Eso, de Inger Christensen (Sexto Piso)
4. Beat Attitude, las mujeres de la Generación Beat, ed. de Annalisa Marí (Bartleby)
5. La edad de merecer,de Berta García Faet (La Bella Varsovia)

Narrativa
1. Sumisión, de Michel Houellebecq (Anagrama)
2. La débil mental, de Ariana Harwicz (Mardulce)
3. El cielo oblicuo,de Belén García Abia (Errata Naturae)
4. The Motion, de Lucy K. Shaw (421 Atlanta)
5. Modelos animales,de Aixa de la Cruz (Salto de página)

No ficción
1. La mujer de pie,de Chantal Maillard (Galaxia Gutenberg)
2. Guardar la casa y cerrar la boca, de Clara Janés (Siruela)
3. De pronto mi cuerpo,de Eve Ensler (Capitán Swing)
4. Maternidadessubversivas, de María Llopis (Txalaparta)
5. La llamada perdida, de Gabriela Wiener (Malpaso)

Cómic e ilustrados
1. Cruzando el bosque, de Emily Carroll (Sapristi)
2. Buenas noches,Punpun, de Inio Asano (Norma)
3. El niño que dibujaba sirenas, de Javier Sobrino y Carole Hénaff (La Fragatina)
4. Rosalie Blum, de Camille Jourdy (La Cúpula)
5. El diario gatuno de Junji Ito, de Junji Ito (Tomodomo)

Mirando estos libros de 2015 me doy cuenta de dos cosas: de que la mayoría son mujeres, y de que este año he leído más ensayo, crónica y cómic que nunca, aunque también tengo algo abandonada la novela. 

Una cosa de la que no me quiero olvidar es de algunos libros de El Gaviero Ediciones que aprecio muchísimo y que si no hubiera tenido el placer de editar seguramente habría incluido en la lista: Post coño, de Gabby Bess y Siamesa, de María Ramos. 

Por último quiero agradecer a Milky Way Ediciones y a Ediciones de oriente y el mediterráneo su increíble trabajo (creo que me he dejado el sueldo en estas editoriales, definitivamente). Libros como La chica a la orilla del mar, de Inio Asano, o como Nuevo nacimiento, de Forugh Frarrojzad han sido mis lecturas más preciadas, aunque pertenezcan a catálogos de otros años. 

Gracias a todos por seguirme por aquí, o a diario en mis artículos de PlayGround o en otras redes sociales que lleno cada día con mis tontadas.

Qué ganas de 2016. Van a pasar cosas emocionantes. Estoy segura.



(Por cierto, hoy colaboro en Babelia haciendo una micro-reseña 
de La mujer de pie, de Chantal Maillard, para su lista de mejores libros del año.

24 noviembre 2015

Cosas que hago sola (2).


                                                                              Escenas aburridas de una baja médica

1. Jornadas de 12 horas hablando con dos gatos y un pequeño bebé que ya revolotea. Qué pensarán. Qué dirán de lo que digo. Qué loca creerán que estoy cuando les canto una canción. 

2. Hoy mi madre cumple 43 años. O cumpliría. O habría cumplido. No sé qué forma verbal se utiliza en estos casos, qué fiesta verbal para celebrarlo.

3. He tomado un té de jazmín con Blanca. Me ha regalado una mamá y un bebé oveja de hilo, unidos por un pequeño cordón rojo y umbilical.

4. Ya peso 4 kilos más. El año pasado a estas horas volaba a México. El año que viene a estas horas cuánto pesaré. 

5. En el libro rojo que leo, Maía Virginia Jaua escribe: somos la huella de una muerte, polvo y cenizas de algo que alguna vez ardió y que volverá arder. Saber eso me tranquiliza.


19 noviembre 2015

Cosas que hago sola.

*Escenas aburridas de una baja médica


Se me da muy bien regar las plantas. Limpiarme los restos del carmín de la noche anterior. Incluso si no fui a ningún lado. Incluso si me quedé aquí en la cama leyendo una web en la que explican paso a paso cómo cuidar la buganvilla durante los meses de invierno. Se me da muy bien lavar las sábanas. Tender las sábanas en la terraza a pesar del vértigo. Sueño entonces que un calcetín caerá al vacío y que mi marido se enfadará. Se me da muy bien regañar al gato. Comer quesitos. No trabajar. Lo que mejor se me da de todo es quedarme en silencio. Inconsciente. Sola. Escribir todo el dolorcito que tengo. Todo el miedo del mundo dentro y fuera de la tripa. 

29 octubre 2015

Hana.


no sé dónde lo leí o dónde lo imaginé
pero sé que en el mundo existen culturas
en las que un nacimiento no se produce
el día del parto sino durante el mismo
momento de la fecundación
si las cosas funcionaran de esa manera
podría decir que tú naciste una tarde de agosto
en el huso horario de japón
como una célula que se estiraba y se dividía
preparándose para ser una flor
terminó el verano y con él la noticia de que tú
verías la luz que nosotros vemos
una vez consumidos los meses del frío
no sé dónde lo decidí o dónde lo supe
pero desde entonces empecé a medir el tiempo
no según las horas que hacía desde que
ana murió sino según las horas que quedaban
para que hana comenzara a llorar
en la pantalla de la ecografía tus manos
se estiran impacientes por tocar y por sentir
la doctora dice que no sabe con certeza
pero se arriesga a felicitarnos porque
los siete centímetros de feto que guardo
podrían pertenecer a una niña
vivimos para morir morimos para vivir
no sé donde lo vi o dónde lo imaginé
pero una tarde cualquiera de agosto
una polilla gris chocó contra mi muslo
y en ese pequeño y preciso instante
tu nacías


Barcelona, 29 de octubre de 2015.

03 octubre 2015

Un poema de Junzaburo en Tokyodo Books.



—pero está en japonés y no lo vas a entender
el dependiente de la librería
habla un inglés aún peor que el mío
le he pedido libros de poetas de su país
no importa la época el sexo o el estilo
—recomiéndame algo que te guste a ti
le digo y se pone muy nervioso
como si nunca le hubieran pedido algo tan difícil
mientras se lo piensa miro a nuestro alrededor
y veo libros que toco con curiosidad
porque son los únicos cuyo contenido
occidental todavía puedo descubrir
traducciones de rimbaud con dibujos manga
en los márgenes una versión escuálida de
la tierra baldía que cuesta 5.000 yenes
un poemario en inglés dedicado a tanikawa
—este es uno de los poetas más famosos
susurra el dependiente
—¿a ti te gusta?
insisto y él se rasca la oreja como diciendo que no
sin querer decir que no porque es muy educado
—preferiría que te llevaras otro libro
y entonces se marcha un momento de una sección
de libros de poesía tan pequeña y recogida
como las que mi país dedica a este género
hay portadas azules hay portadas con fotografías
de hombres casi ancianos con moños recogidos
y kimonos que les protegen del frío primaveral
atrás algunos cerezos florecidos mientras espero
me pregunto si los poetas japoneses viejos
llevarían ropa interior bajo esas prendas
o si para ellos la inspiración venía desnuda
—este es uno de mis libros preferidos
anuncia el librero
—y además es muy barato
dice señalando el precio que apenas suma 300 yenes
—habla de la antigua Grecia y de las costumbres niponas
y del arte y del modernismo y de la vida y de la muerte
me gusta mucho porque no lo entiendo
el dependiente se sonroja y me da un ejemplar
blanco donde leo ambarvalia de nishiwaki junzaburo
—no te preocupes yo tampoco lo voy a entender
nos reímos le doy las gracias el dependiente desaparece
entonces yo le digo a mi marido que vayamos a comer
nos queda menos de un día para dejar tokio
en las próximas horas engulliremos una sopa
parecida a unos mocos un pan de melón
del family mart unos cuantos kilos de sushi
en la pequeña taberna del metro de akihabara
compraremos regalos y juguetes de sailor moon
nos daremos el último baño frío haremos
las maletas guardaremos ambarvalia en la mochila
nos miraremos las quemaduras de sol sobre los hombros
con la nostalgia que produce darse cuenta
de que todas las heridas desaparecen
y de que la herida de japón también se extinguirá


Jimbocho, Tokio
3 de agosto de 2015

01 octubre 2015

La mujer de pie, de Chantal Maillard.

Ahora las recomendaciones de libros en PlayGround también llegan en forma de vídeo.
Hoy toca La mujer de pie, de Chantal Maillard, publicado por Galaxia Gutemberg este mes (si el vídeo se tarda en cargar, también puedes verlo directamente en Facebook).


La mujer de pie, de Chantal Maillard
Recomendaciones PlayGround: Chantal Maillard, la poeta del dolor, nos trae en este libro un desgarrador testimonio sobre la enfermedad, la vida y la muerte.
Posted by PlayGround on Miércoles, 30 de septiembre de 2015

28 septiembre 2015

La muerte de la polilla (diario de Japón).

Suehiro Maruo

Leyendo las primeras páginas de La débil mental, de Ariana Harwicz, me encontré esto:

Mi cerebro son polillas en un jarro y se ahorcan.

Lo que me recordó que tengo esta pequeña sección de diario-viaje a Japón algo abandonada, aunque ya queda poquito para que vuelva, o para que pueda volver, o para que el diario-viaje de fuera se sincronice con el diario-viaje de dentro, porque dentro hay una rueda que gira y que no me deja tranquila —¿ya nunca me dejará?—. Estoy escribiendo sobre Japón aunque en dos semanas vayamos a Niza y aunque por culpa de la ruedecita que gira y que gira haya tenido que anular el esperado y querido y anhelado regreso a México este octubre. Pero centrémonos: estoy aquí y estoy escribiendo y el diario de Japón va a volver en muy poquito porque aún me estoy peleando con las palabras que allí escribí (pero sobre todo con las que no y ahora trato de recordar). Lo que decía. Leyendo a Harwicz esta mañana en el Hospital me acordé o me recordó o quizá me obligaron a que recordara que tengo que terminar La muerte de la polilla, el diario-viaje de Japón al que sólo le quedan dos partes, pero que podéis leer, por orden, sin salir de aquí:

9. Un poema de Junzaburo en Tokyodo Books (en proceso, creo)
10. Hana (en proceso, creo)

Gracias. 

08 septiembre 2015

Cigarrillo en el New York Bar.




te estás fumando un cigarrillo
mientras le das unos sorbos a una copa
que en la memoria huele mal
llevas puesta una camisa blanca
porque quieres parecer importante
pero las manchas de salsa de soja
en el borde del cuello me recuerdan
que ni tú ni yo somos importantes
ahora mismo
y nos da igual
estamos en la planta 52 de un edificio
en el que todos fuman cigarrillos
en el que todos quieren parecer
en el que todos atienden asombrados
a las miles de luces rojas y amarillas
que parpadean en las azoteas de Tokio
ni siquiera la niebla detiene
lo interminable de este paisaje
tampoco la voz de la mujer pelirroja
que quiere cerrar su espectáculo
con una canción muy alegre
mientras yo cruzo los dedos bajo la mesa
para que el pianista se detenga
y venga a susurrarnos al oído
my baby don’t care…
te lo estás pasando bien
porque tus ojos están relajados
porque no mueves la rodilla arriba y
abajo como lo hacías en casa furioso
hace apenas unas semanas me miras
sonríes saber que la ciudad
palpita a nuestros pies te hace feliz
quiero verte así por mucho tiempo
con la camisa blanca salpicada
con las ojeras pálidas
y el aliento infantil
con las manos calientes acariciando
mis dedos
si somos importantes
es porque nos deseamos

New York Bar,
Park Hyatt, Tokio
2 de agosto de 2015