25 mayo 2015

The Body Poetic (una conversación con Emily Berry en The Quietus).

El pasado domingo se publicó en The Quietus una entrevista que me hizo la poeta Emily Berry (autora de Dear Boy, que podréis encontrar en Faber). Conocí a Emily por Twitter, a veces compartimos likes o retuiteos. Hace unos meses, cuando abrí el blog Cantoras de muerte (dedicado a las sirenas) ella me mandó un poema que había escrito en respuesta a Merdmais Reef. Sigo a Emily para conocer un poco la actualidad literaria en Reino Unido, y también por sus entrevistas en The Quietus. Para quien no lo conozca, The Quietus es una revista de cultura que desde hace más de un año acoge poemas de jóvenes poetas coordinados por Karl Smith (también joven poeta asentado en Londres). Gracias a Emily por sus geniales preguntas, y gracias a Karl por el espacio. Y por supuesto, gracias a Luis Silva, traductor y editor de Electric Cereal, que siempre se encarga de traducir mis palabras a ese idioma extraño y cercano que es el inglés. Si alguien está interesado en la versión en español de esta entrevista, puede escribirme al email y yo se la hago llegar. A pesar de todo, pasan cosas felices. Os juro que prontito volveré aquí a contaros más. De momento, me podéis leer a diario en PG, o cotillear mi Instagram. Gracias, y besos, y : )  

09 mayo 2015

Esperar, acunar, esperar, despedir, esperar, sangrar, esperar, aquí.


Basquiat
El bebé duerme en su cuna negra.
Sus sucios dientes destacan entre sus labios cortados
Le meces.
La habitación está tranquila a pesar del perro moribundo
Las ventanas bien cerradas para retener mejor la noche
Esperas.
El bebé se despierta de sus sueños torturados
La muerte, tierna nodriza, le aguarda
Y tú, madrecita, te regocijas.
Joyce Mansour

08 mayo 2015

Adiós, bebé.



Niza, 15 de marzo de 2015
(Cerveza a un euro y eme a diez)

            con Ibrah, Locos y Kube

El hombre al que casi amé tiene una hija.
El hombre al que más amo me hace el amor.
El hombre al que nunca amé me pregunta si tengo miedo.
No lo tengo, le digo,
todo es perfecto.


Málaga, 28 de marzo de 2015
(Un día azul en la casa de la amistad)

Alrededor de esta mesa hay tres mujeres.
Dos de ellas menstrúan.
La otra ya no.


Barcelona, 29 de marzo de 2015
(Estás aquí)

El cuerpo de la madre contra el cuerpo de un bebé crea un lugar. Te hace saber que estás aquí. Sin este cuerpo contra tu cuerpo no existe ese lugar.
Eve Ensler

Eve Ensler nunca tuvo hijos. Lo leo en un libro de memorias en el que cáncer es la única palabra que se repite en cada línea.
Dentro de mí tampoco hay un cuerpo. En todo caso una semilla mínima que me hace presión y me da náuseas.
Si me acaricio el pelo lo noto más suave.
Quizá porque ahora todo me parece más hermoso.


Barcelona, 31 de marzo de 2015
(Mamá)

El mismo día en el que recordamos el aniversario de la muerte de mamá me dicen que tengo que abortar.
Tengo dentro un temblor y un miedo.
Os juro que nunca había sabido lo que significaba miedo hasta este momento exacto.
Quiero que estés aquí.
Quiero que estés aquí como están los niños normales dentro de las mamás normales, anque tú y yo no seamos normales. Ana. Abril. Ulises. Aarón.
Seas quien seas comerás bien.
Te cuidaré mucho.
Demostraremos al hijo de puta de ese médico cuánto se equivocaba.


Barcelona, 14 de abril de 2015
(No hay milagro más cruel que este)

primera visita y ecografía (¡ahí veo un corazón!)

Sé que he hecho mal muchas cosas, y sé que cuando se trata del cuerpo, nadie perdona.
Me preguntan quién de mi familia ha estado enfermo.
Yo digo: todos.
Todos los Santos están enfermos.
Ahora qué.


Alcalá de Henares, 27 de abril de 2015
(10 semanas y pico)

            Sácate el sol de la boca
Mohsen Emadi

Sácate el sol de la boca,
sécate las manos en mi espalda cansada,
tengo un corazón diminuto que late en mi útero.
Noto cómo se estira ya.
Cómo se ensancha.
Sácame el sol de la boca.
La felicidad de las manos.
El dolor de las uñas.
Pero quédate tú.
Quédate dentro.
Nunca te vayas.
El perfume de mí.
Perfume infantil.
Doloroso.
Me duele, sí.
Te juro que grrrrrr…


Barcelona, 8 de mayo de 2015
(Adiós, bebé)

1:11 am

Lo que tengo dentro es un cementerio.
Lo que tengo dentro es lo que más quisimos.
Lo que tengo dentro es del hombre al que más quiero.
Te quiero bebé.
Aún estás aquí dentro.
Estoy escribiendo a mano en una libreta que empujo sobre mi vientre.
Quiero que mis palabras te golpeen.
No late tu corazón.
Quiero que estas palabras te hagan latir.
Te quiero bebé.
Te quiero bebé.
Tres meses a mi lado.
Casi lo habíamos conseguido, bebé.
Contigo llevo dentro tanta muerte.
Pronto van a sacarte.
Te quiero bebé.
Te quiero bebé.
Te quiero bebé.
Te quiero.
: ( 

19 abril 2015

Un fragmento de algo que, un miedo a.

Alexandra Lavasseur
Nuestra función es ser incomprensibles
Nuestra función es ser
Nuestra función
Inger Christensen

                     
Para Annalisa Marí

Tanto tiempo luchando contra él
y ahora me piden que lo tenga. 
[...]
Si tengo miedo no puedo ser quien soy,
ni quien deseo ser,
ni aquello en lo que merezco convertirme. 

15 abril 2015

No hay milagro más cruel que este.


Mírate. Llevas días sin escribir, aunque en realidad escribes mucho. El amor es un desierto, ¿dónde has leído eso? No lo sabes. Ya no te acuerdas. Mírate. Llevas días mordiéndote las uñas. (Os juro que no intento dar pena, pero no quepo aquí, ni tampoco aquí, ¿me entendéis? Ya no quepo en ningún sitio porque todo es apretadito y tengo escalofríos). Mírate. Llevas días siendo críptica y cruzando los dedos y buscando libros que hablen de ti pero ninguno lo hace. Vas a tener que inventártelo tú. Mírate y escribe. El amor es un desierto. (Os juro que lo he leído en alguna parte y pensé, qué verso más malo). Mírate. Y déjate ya de tonterías. (El glucómetro marca 58. Os juro que todo va a salir bien).

08 marzo 2015

Luna le pide a Luna que escriba un poema feliz.


Me pides un poema feliz. Qué quieres que diga. Que creo en el amor. Que lo que más me emociona en esta vida es comer pizza los domingos. Que adoro retener el esperma entre mis piernas, hasta que cae líquido, gota a gota, al frío suelo de mi sueño. Me pides un poema feliz y eso es algo casi imposible, porque cuando soy feliz no sé decirlo. O porque cuando soy feliz deseo la euforia. O porque cuando soy feliz estoy haciendo cosas más importantes como llorar. Leo un libro en el que la protagonista mata a su gato y no siente nada. Escucho una canción en la que dos amantes se separan y no sienten nada. Miro los mensajes de Whatsapp y aprendo que un amigo quiere cortarse las venas para dejar de sentir. Qué quieres que te diga yo entonces. A quién quieres que salve yo ahora. Me pides un poema feliz y esto es todo lo que puedo decirte: No.  

04 marzo 2015

5 nombres para entender Los estómagos.


(Texto originalmente publicado en inglés en The Reader, la revista brutal y mensual de Luck K. Shaw que podéis adquirir por 3 euros. Lucy me pidió que explicara qué significa para mí la creación de este libro, y cómo la asumí. Gracias, querida Lucy.)



Uno. Delhi
El día en el que Delhi, una enorme gata tricolor, apareció en mi habitación de mi primera casa de Barcelona, toda mi vida cambió. Fue entonces cuando comencé a darle vueltas al tema de Los estómagos, mi quinto libro de poemas publicado recientemente en España. Y fue entonces cuando mi marido y yo nos planteamos la posibilidad de ser vegetarianos. La paz inmensa de Delhi, su manera de respirar y de moverse estaba causando efecto en nuestra vida. En nuestras entrañas. Entonces tuve que ponerme a escribir.

Dos. Ted Hughes
Cuando uno tiene una obsesión, todo se torna del color de ese sueño. Me empecé a obsesionar con el mundo animal y comencé a preguntar a amigos o conocidos por poetas que hubieran tratado lo animal o quizá el vegetarianismo entre sus palabras. Surgieron muchos nombres y descubrí que existían enormes autores como Nichita Stanescu, Brigitta Trotzig, Joyce Mansour e incluso Yanis Ritsos. Sin embargo, el poeta que más me conmovió fue Ted Hughes. Yo ya había leído a Sylvia Plath de adolescente, pero ni ella ni su historia familiar me habían interesado. Es curioso cómo a veces los mitos nos hace repudiar a los escritores, y es curioso, también, cómo al final los mismos escritos y la misma literatura nos vuelven a reconciliar con ellos. La familia Hughes-Plath está de lleno en estos poemas, aunque en algunos momentos no lo parezca. Sus perros, sus celos, sus cielos de sangre residen aquí, no ya como un homenaje, sino más bien como un ritual de invocación.

Tres. Aleksandra Waliszewska
Es mi ilustradora favorita desde que hace años comencé a seguirla gracias a una recomendación de una amiga también pintora. El mundo de Waliszewska es todo lo que sueño, todo lo que temo, todo lo que amo. Por eso cuando terminé el libro pedí a mi editora, Elena Medel, que me ayudara a contactar con ella. Muchas imágenes se las debo a sus imágenes, especialmente las de la cuarta parte de Los estómagos, en donde invento conversaciones violentas entre los humanos y los animales. El escenario sólo podría ser el de Waliszewska.

Cuatro. Barcelona
Madrid nunca fue una ciudad inspiradora, y sin embargo allí escribí mucho. En Barcelona siento que he escrito menos, pero todo lo he hecho con mucha más concisión y trabajo. Barcelona es un pueblo, una ciudad salvaje. En Barcelona puedes pasear entre gaviotas, loros, gorriones y palomas. Entre ratas y ratones. Entre cucarachas, gatos, perros, humanos borrachos. Barcelona es una selva, un estruendo, un lugar horrible y hermoso por partes iguales que, además, huele a mar. Yo no amo demasiado la playa, pero secretamente, todos los días, pienso en el horizonte y agradezco a destino haberme traído a esta ciudad cuyos límites son azules, mires por donde mires.

Cinco. Mi madre
Una de las cosas que más agradezco de este libro es que, antes de morir, mi madre lo leyó. Nunca me dijo si le había gustado o si no, pero sé que algunas cosas le hicieron llorar. Escribí Los estómagos en su segunda recaída, cuando el cáncer hizo metástasis. Algunos me han preguntado si es un libro sobre su muerte, y yo les he dicho que no, que es un libro sobre su vida. Más tarde, me decidí a introducir un solo poema más, a modo de anexo al libro. Ese es el primer poema que he escrito en mi vida que ella no podrá leer. Es extraña esta sensación. Pero hay que seguir adelante. Con fuerza. Con mar. Con cariño. Con estómago. 

22 febrero 2015

Tecleé "triste" en el buscador de Google y entonces aparecieron un montón de bebés llorando.


(De la serie de cosas que anoto en mi móvil cuando me despierto a media noche)

Toco tu pie con mi pie y juntos creamos calor. Toco tu tripa con mi tripa y juntos creamos la grasa. Toco tu sexo con mi sexo y el gato se interpone, el miedo se despierta, no creamos nada. 

13 febrero 2015

¿Dónde están las mujeres de la Beat Generation?

Angela Dalinger
Cuando había un festival de literatura importante, sus nombres no aparecían en los carteles. Cuando sus parejas decidían emprender viajes por las montañas más peligrosas de los Estados Unidos, o quizá hacia países exóticos, sus cuerpos se quedaban en casa, cuidando de los hijos, manteniendo el hogar caliente. Cuando los críticos y lectores de todo el mundo alabaron únicamente a dos o tres firmas del movimiento al que pertenecieron, sus voces se escondieron y se enterraron bajo una arena dura y áspera, aguardando a que alguien atreviera a desenterrar sus enormes libros, sus impresionantes poemas, sus importantes historias, tantas veces ignoradas.

Eso es la Generación Beat: un puñado de hombres magníficos haciendo sombra a un puñado de mujeres magníficas. Una crítica literaria y una prensa cultural empeñada en divinizar a tres o cuatro firmas, dejando a un lado la obra de quienes trabajaron con seriedad y con ambición para promover uno de los movimientos artísticos y vitales más importantes e influyentes del siglo XX. Detrás de Jack Kerouac, Allen Ginsberg o William Burroughs, siempre se mantuvieron las figuras de Lenore Kandel, Diane Di Prima o Elise Cowen.

Sus nombres quizá sonarán solo a unos pocos afortunados que hayan accedido a estudios o antologías en inglés, en donde sus poemas sobre maternidad, menstruación, amor o drogas se exhiben desgarradores.Sin embargo hoy, por fin, la traductora y poeta Annalisa Marí se ha atrevido a reivindicarlas, así como a traducir y prologar una selección de las desconocidas poetas. El resultado: Beat Attitude: Antología de mujeres poetas de la generación beat, de próxima publicación en nuestro país.